10/10/2024
😟Creo en Dios, pero no creo en la iglesia.
😟Necesito a Dios, pero no necesito a la iglesia.
😟Amo a Dios, pero no amo a la iglesia.
Si repites estas palabras o conoces a alguien que conecta con este tipo de frases, pon atención a lo siguiente. Suenan progresistas y hasta sanas, pero esconden una profunda verdad de la humanidad, nos gusta lo lindo, placentero y pacífico que resulta el amor, la aceptación y el gozo de Dios. Pero al mismo tiempo, revelan un corazón escondido que no se atreve a correr el riesgo de acercar el Evangelio a los demás.
Es necesario recordar las palabras de Jesús en los Evangelios:
“Si ustedes aman únicamente a los que los aman, ¿qué están haciendo de diferente?”
Una iglesia que se queda solo con lo lindo y lo bueno de la fe no está viviendo el Evangelio en su máxima expresión. Jesús nos hace una invitación clara:
“Toma tu cruz y sígueme.”
Seguir a Jesús implica llevar una cruz. Y cuando ya llevas la cruz, entonces puedes seguirlo. Pero definitivamente no puedes seguir a Jesús sin tomar la cruz.
El Evangelio no se trata solo de recibir; es una invitación a dar.
Dar de nosotros mismos, de nuestro tiempo y nuestro amor, en comunidad con otros, llevando la cruz juntos como iglesia.
Creo en Dios, pero no en la iglesiaEn este mensaje abordamos varios argumentos como:• “Creo en Dios, pero no en la iglesia”.• “Amo a Dios, pero no a la igles...