30/03/2026
María de Betania se acerca a Jesús y derrama perfume sobre sus pies. Un gesto sencillo… lleno de amor.
El aroma llena la casa. Todo se detiene por un momento. No hay palabras, pero todo queda dicho.
Hay amores que no se explican.
Amores que simplemente se dan.
María no mide. No calcula. No espera el momento perfecto. Reconoce a Jesús… y responde con lo mejor que tiene.
Y ese gesto, tan pequeño a los ojos de muchos, se vuelve eterno… porque el amor ofrecido a tiempo… transforma.
También en la vida hay momentos así. Momentos en los que el corazón sabe que puede dar más. Un gesto, una palabra, una presencia, algo que nace dentro… y que pide salir.
A veces no es algo grande.
Pero sí es verdadero y cuando el amor se da así, sin reservas, sin esperar nada… llena todo.
Como ese perfume.
Quizá hoy también hay algo en tu corazón que puede convertirse en ofrenda. Algo bueno, algo sencillo, algo que puede hacer bien a alguien.
Y no necesita ser perfecto.
Solo necesita ser dado.
Oremos:
Señor, enséñame a reconocer los momentos en los que puedo amar. Que no me guarde lo que puede hacer bien. Que mi corazón aprenda a dar con libertad… y que todo lo que te ofrezca, por pequeño que sea, se llene de tu presencia.