Coro Adonai

Coro Adonai Coro Adonai, Saltillo, Coahuila
Síguenos en YouTube:
https://www.youtube.com/
https://www.youtube.com/-go1fh

ALABANZA A DIOS POR LA VERDAD MANIFESTADA. PIDE LA  FIDELIDAD A LA VERDAD Y CONOCIMIENTO DE LOS DEFECTOS DE LOS MINISTRO...
24/08/2026

ALABANZA A DIOS POR LA VERDAD MANIFESTADA.
PIDE LA FIDELIDAD A LA VERDAD Y CONOCIMIENTO DE LOS DEFECTOS DE LOS MINISTROS
108 [Esta alma devota se humilla y da gracias a Dios. — Ora por todo el mundo, y especialmente por el cuerpo místico de la Iglesia. — También por sus hijos espirituales y por sus dos Padres espirituales. — Pide oír hablar a Dios de los defectos de los ministros de la santa Iglesia.]
Entonces, aquel alma, verdaderamente como ebria, parecía fuera de sí y con los sentidos enajenados por la unión realizada con su Creador. Elevando el espíritu y mirando dentro de la eterna verdad con los ojos de su entendimiento, y habiendo conocido la verdad, se hallaba enamorada de ella y decía:
—¡Oh suma y eterna bondad de Dios! ¿Y quién soy yo, miserable, para que tú, sumo y eterno Padre, me hayas manifestado tu verdad y las ocultas estratagemas del demonio; y el engaño de los propios sentidos, de modo que yo y los demás podamos recibir tu visita en esta vida de peregrinación y no seamos engañados ni por el demonio ni por nosotros mismos? ¿Quién te ha movido? El amor, pues tú me amaste sin haber sido amado por mí. ¡Oh fuego de amor! Gracias, gracias a ti, Padre eterno.
Yo, imperfecta, llena de oscuridades; tú, lleno de luz, me has enseñado la perfección y el camino-luz de la doctrina de tu Hijo unigénito. Estaba mu**ta, y me has resucitado; enferma, y me has proporcionado la medicina. Y no sólo me diste la medicina de la sangre, que proporcionaste al género humano enfermo por mediación de tu Hijo, sino la medicina contra una enfermedad oculta que yo no conocía cuando me diste la doctrina para que en cada caso pueda juzgar a la criatura racional, y especialmente a tus servidores, a los que con frecuencia juzgaba como ciega y enferma de esta enfermedad.
Por eso te agradezco, suprema y eterna Bondad, que, al manifestar tu verdad y el engaño del demonio y de la propia inclinación, me hayas hecho conocer mi enfermedad. Por ello te pido, como gracia y misericordia, que se ponga hoy término y Fin para que nunca me aparte de tu doctrina, la dada por tu bondad y la que otorgas a quien la quiera seguir, pues nada se ha hecho sin ti.
A ti, pues, recurro y en ti me refugio, Padre eterno. No te pido esto para mí sola, sino para todo el mundo, y principalmente para el cuerpo místico de la santa Iglesia. Que esta verdad y doctrina dada por ti, Verdad eterna, a mí, miserable, brille en tus ministros.
Te pido también de modo especial por todos aquellos que me has concedido [discípulos] que ame con singular amor, los que has hecho una cosa conmigo, porque ellos serán mi refrigerio para gloria y alabanza de tu nombre si los veo correr por este dulce y recto camino libres y mu***os a su propia voluntad y a sus pareceres, sin juzgar ni escandalizarse ni murmurar de su prójimo. Te ruego, Amor dulcísimo, que ninguno me sea arrebatado por las manos del demonio infernal, sino que en el último momento te consigan, Padre eterno y fin suyo (Jn 17,15).
Te hago aún otra petición por las dos columnas, los dos Padres que me has puesto en la tierra desde el principio de mi conversión hasta ahora con el fin de guardarme y adoctrinarme a mí, miserable enferma. Que tú les unas y de dos cuerpos hagas un solo espíritu y que ninguno atienda a otra cosa que a cumplir, en sí mismo y en los misterios que has puesto en sus manos, la gloria y alabanza de tu nombre en provecho de las almas. Y yo, indigna, miserable esclava y no hija, guarde para con ellos la mesura junto con la debida reverencia y santo temor por amor a ti, para que tu honor les sea paz y edificación del prójimo.
Estoy cierta, Vida eterna, que no desoirás mis deseos ni las peticiones que te he hecho, pues conozco por mis propios ojos, porque te ha placido manifestármelo de modo especial por la experiencia, que recibes con agrado los santos deseos. Yo, sierva indigna, me ingeniaré, con la gracia que me des, para guardar tus mandatos y doctrina.
¡Oh Padre eterno! Me he acordado de algo que me dijiste cuando me hablaste sobre el ministerio de la santa Iglesia. Me prometiste hablar más detalladamente en otro lugar de los defectos que hoy cometen [los ministros de la Iglesia]. Por lo cual, si es del agrado de tu bondad decirme algo sobre esto para tomarlo como materia para aumentar mi dolor, compasión y anhelante deseo de su salvación, te lo suplico, para que aumenten en mí estos sentimientos. Recuerdo que me has dicho anteriormente que con los sufrimientos, lágrimas, dolores, sudor y continua oración de tus servidores nos darías consuelo, reformando la santa Iglesia con buenos y santos ministros.

El Dialogo
Santa Catalina de Siena
Puedes adquirir el libro en el siguiente enlace

https://meli.la/1g8Bkpv

21/08/2026
INVITACIÓN A PEDIR 107 [Dios cumple los deseos de sus servidores. — Le agrada mucho que pidan y llamen a la puerta de su...
21/08/2026

INVITACIÓN A PEDIR
107 [Dios cumple los deseos de sus servidores. — Le agrada mucho que pidan y llamen a la puerta de su Verdad con perseverancia.]
Te he explicado plenamente, queridísima hija, y he iluminado tu entendimiento acerca de los engaños a que el demonio te puede inducir. He satisfecho tu deseo en lo que me preguntaste, porque yo no tengo en poco el deseo de mis servidores, sino, más bien, lo satisfago e invito a pedir. Me desagrada mucho aquel que no llama con energía a la puerta de la sabiduría de mi Hijo unigénito siguiendo su doctrina. Seguirla es llamarme a aldabonazos con la voz del santo deseo, con humilde y continuada oración a mí, Padre eterno. Yo soy el Padre que os da el pan de la gracia por medio de esta puerta de mi Verdad. Alguna vez, para probar vuestros deseos y perseverancia, hago como que no os oigo; pero os en tiendo y doy aquello de que tenéis necesidad, pues doy el hambre y la voz para que llaméis, y yo, al ver vuestra constancia, cumplo vuestros deseos cuando están ordenados y dirigidos a mí.
A llamar os invitó mi Verdad cuando dijo: «Llamad, y se os responderá; golpead, y se os abrirá; pedid, y se os dará» (Mt 7,7). Y lo mismo quiero que hagas tú: que nunca aflojes el paso en el deseo de pedir mi ayuda, ni bajes la voz para llamarme, pues yo hago misericordia al mundo. No dejes de dar golpes a la puerta de mi Verdad siguiendo sus huellas. Alégrate con El, comiendo el pan de las almas para gloria y alabanza de mi nombre. Gime con ansiedad sobre el cuerpo mu**to del hijo del género humano, al que he visto llegado a tanta miseria, que tu lengua sería incapaz de narrar.
Por este gemido y grito haré misericordia al mundo. Esto es lo que pido a mis siervos y esto será para mí signo de que me aman de veras. Y no menospreciaré sus deseos, como te he dicho.

El Dialogo
Santa Catalina de Siena
Puedes adquirir el libro en el siguiente enlace

https://meli.la/1g8Bkpv

COMO DISTINGUIR LAS VISIONES106 [Señales para conocer cuándo las visitas y visiones espirituales son de Dios o del demon...
19/08/2026

COMO DISTINGUIR LAS VISIONES
106 [Señales para conocer cuándo las visitas y visiones espirituales son de Dios o del demonio.]
Ahora te explicaré lo que me preguntaste sobre la señal que te dije que daba yo al alma para reconocer la visita que recibe o por visiones o por otros consuelos que le parezca recibir. Preguntaste por la señal por la que el alma puede reconocer cuándo procede de mí y cuando no. La señal de proceder de mí es la alegría que persiste en ella después de la visita, el hambre por la virtud, ungida especialmente por la verdadera humildad y el arder en el fuego de la verdadera caridad.
Pero como no me preguntas si en la alegría puede haber algún engaño, te diré el que se puede tener y en qué se puede descubrir si la alegría es o no verdadera.
El engaño puede darse del siguiente modo. Quiero que sepas que lo que la criatura racional ama y desea tener, le produce alegría poseerlo. Cuanto más ama lo que posee, prudentemente tanto menos mira e investiga de dónde viene, por causa del deleite que ha recibido en este mundo. Por ello, la alegría de recibir lo que ama no la deja ver ni se interesa en descubrirlo. Así, los que mucho se deleitan y aman el consuelo espiritual, buscan visiones y han puesto más el afecto principal en el deleite de los consuelos que en mí, tal como te dije de los que se hallan aún en el estado imperfecto: que miran más al don de las consolaciones que reciben de mí, el que da, que al afecto de la caridad con que lo doy.
Aquí pueden recibir engaño, o sea, en su alegría, además de los otros engaños a que concretamente me referí en otro lugar. ¿De qué modo los reciben? Te lo diré. En cuanto han concebido el gran amor a las consolaciones o las visiones, al recibirlas, sea de la manera que sea, sienten alegría viendo que tienen lo que aman y deseaban poseer. Muchas veces podrían venir del demonio, y lo mismo sentirían esta alegría, de la que te dije que, cuando la visita era del demonio, venía la alegría, pero quedaban con pena y remordimiento de conciencia y vacíos del deseo de la virtud.
Ahora te digo que alguna vez podrá ocurrir que con esta alegría se levantará el alma de la oración una vez terminada. Si la experimenta sin el deseo de la virtud, sin humildad y sin arder en el horno de mi divina caridad, la visita, consuelo y visión que ha recibido procede del demonio y no de mí, a pesar de tener el signo de la alegría. Como ésta no se halla unida al afecto de la virtud, puedes entender que es alegría producida por el amor que tenía al propio consuelo del espíritu, y por ello goza y siente alegría al ver que posee lo que deseaba, pues es condición del amor, de cualquier género que sea, sentir alegría al recibir lo que se ama.
De modo que no te podrás fiar de la sola alegría, aun suponiendo que durase mientras tienes la consolación y aún más largo tiempo. El amor ignorante no reconocerá el engaño del demonio en ella si no anda con prudencia; pero, si la tiene, se dará cuenta si la alegría va acompañada del afecto a la virtud o no. En esto conocerá si la visita que recibe en su espíritu procede de mí o del demonio.
Esta es la señal que te di para que pudieras reconocer cuándo eras visitada por mí: si iba unida con la virtud. Ciertamente es un signo demostrativo que te declara lo que es engaño y lo que no lo es; es decir, lo que con certeza llega a tu espíritu de mí y lo que procede del amor propio espiritual, del afecto basado en el consuelo propio. Mi visita está unida con la virtud, y la del demonio siente sólo la alegría, y, cuando se la analiza, se encuentra con la misma virtud que antes, sin aumento. Es que le viene del amor a la propia consolación.
Quiero que sepas que no todos son engañados por esta alegría, sino sólo los imperfectos, los que buscan deleites o consuelos y miran más al don que al que lo hace. Los perfectos, limpiamente y sin interés propio, miran como enardecidos el afecto hacia mí; no al don que otorgo, sino sólo a mí y no a su propio consuelo, en el que podrían ser engañados por esta alegría.
Para ello tienen pronta esta señal: cuando alguna vez el demonio con sus argucias quisiere transformarse en ángel de luz y presentarse a su espíritu consiguiendo en seguida gran alegría, los que no se hallan apasionados por la afición a los consuelos reconocen de veras el engaño con la prudencia, y, pasando pronto la alegría, ven que permanecen en tinieblas. Por eso reconocen y menosprecian todo consuelo y abrazan y estrechan la doctrina de mi Verdad. El demonio, confundido, rara vez, o nunca, volverá de esta manera.
Los que, por el contrario, aman los propios consuelos, los tendrán y no reconocerán el engaño; es decir, al encontrar la alegría sin la virtud, no salen de aquella situación con humildad y verdadera caridad y ansia del honor a mí, Dios eterno, y de la salvación de las almas.
Esto lo ha provisto mi bondad con vosotros, perfectos e imperfectos, en cualquier estado en que os halléis, para que no podáis recibir engaño alguno mientras permanezcáis en la luz del entendimiento, que os he dado con la pupila de la santísima fe, y para que no os dejéis oscurecer por el demonio ni os cubra el velo del amor propio; porque, si vosotros no apartáis esa luz, nadie os la puede quitar.

El Dialogo
Santa Catalina de Siena
Puedes adquirir el libro en el siguiente enlace

https://meli.la/1g8Bkpv

RECAPITULACIÓN SOBRE LAS TRES COSAS 105 [Resumen de las tres cosas precedentes. — Anexo sobre la corrección del prójimo....
18/08/2026

RECAPITULACIÓN SOBRE LAS TRES COSAS
105 [Resumen de las tres cosas precedentes. — Anexo sobre la corrección del prójimo.)
Te acabo de enseñar, hija queridísima, para satisfacer tus deseos y explicarte lo que me preguntaste, el modo de reprender al prójimo, a fin de que no seas engañada por el demonio ni por tu pobre inteligencia. Debes, pues, corregir en general y no en particular, a no ser que por expresa revelación te lo mandara yo; y siempre con humildad, reprendiéndote a ti junto con los demás.
Te he dicho además, y te repito, que por ninguna razón del mundo te es lícito juzgar a nadie ni en común ni en particular, ni tampoco las intenciones de mis servidores, te parezcan buenas o malas.
Te di la razón por la que no puedes juzgar, y, si juzgaras, te engañarías en tus juicios. Por el contrario, debes tener compasión tú y los demás y dejar que juzgue yo.
También te he enseñado la doctrina y la razón principal que debes dar a quienes se llegan a ti pidiendo consejo y que quisieran salir de las tinieblas del pecado mortal y seguir el camino de las virtudes. Debes proponerles como finalidad principal el afecto y amor a la virtud en el conocimiento de sí mismos y de mi bondad en ellos y que maten y ahoguen su propia voluntad para que nada se rebele contra mí. Dales la penitencia como instrumento y no como afecto principal; no a todos de igual modo, sino según sus posibilidades y estado para soportarla: a unos poco y a otros mucho, según puedan tolerar este instrumento del furor divino.
Y porque te dije que la reprensión no era lícita sino en general, no quisiera que creyeses que, si ves un pecado manifiesto, no puedas hacer la corrección entre ti y el que lo comete. La puedes hacer y hasta, si fuese obstinado en corregirse, lo puedes decir a dos o a tres, y, si esto no ayuda, hacerlo manifiesto al cuerpo místico de la Iglesia (Mt 15,17). Te he dicho que, sin embargo, no es lícito porque a ti te parezca así o lo percibas dentro de tu espíritu. Tampoco, si lo ves por ti misma, debes cambiar de opinión. Si no vieres claramente la verdad o tu espíritu no lo conociese por expresa revelación mía, no debes usar la reprensión sino del modo que te he dicho. Esto es más seguro para ti y no te podrá engañar el demonio con el pretexto de caridad para con el prójimo.
He acabado con esto, carísima hija, de explicarte esta parte necesaria para conservar y acrecentar la perfección de tu alma.

El Dialogo
Santa Catalina de Siena
Puedes adquirir el libro en el siguiente enlace

https://meli.la/1g8Bkpv

104 [El afecto y el amor a la virtud deben ser tomados como finalidad principal; no la penitencia.] Dicho esto, queridís...
17/08/2026

104 [El afecto y el amor a la virtud deben ser tomados como finalidad principal; no la penitencia.]
Dicho esto, queridísima hija, sobre las dos normas, te hablaré ahora de la tercera, a la que debes prestar atención. Repréndete a ti misma si alguna vez el demonio y tu ignorancia te tentaren a obligar y querer que todos mis servidores lleven el camino que tú has seguido, porque esto sería en contra de la doctrina que te ha enseñado mi Verdad. Porque muchas veces ocurre que, viendo caminar a muchas criaturas por el camino de las grandes penitencias, quisieran que todos llevaran el mismo camino, y, si ven que no lo llevan, se disgustan y escandalizan, pareciéndoles que no obran bien. Mira qué engañados se hallan, ya que con frecuencia ocurrirá que para ellos será mejor el que parece malo, porque hace menos penitencia, y será más virtuoso —suponiendo que no hagan tanta penitencia— el que no murmure por ello.
Por eso te dije antes que los que se alimentan en la mesa de la penitencia, si no lo hacen con verdadera humildad y no toman su penitencia como instrumento de la virtud, sino como fin primordial, ofenden con frecuencia a su propia perfección con esa murmuración. Por tanto, no deben ser ignorantes, sino ver que la perfección no consiste en mortificar y matar el cuerpo, sino en dar muerte a la perversa voluntad propia. Por este camino de la voluntad, anegada y sometida a mi dulce voluntad, es por el que debéis desear y querer que vayan todos.
Esta es la doctrina sobre la gloriosa iluminación, en la que el alma corre enamorada y vestida de mi Verdad. No desdeño la penitencia, que es buena para mortificar el cuerpo, que quiere combatir al espíritu; pero, con todo, hija queridísima, no quiero que se la impongas a todos porque no todos los cuerpos son iguales ni tienen la misma fortaleza en su complexión, ya que en unos la naturaleza es más fuerte que en otros, y también porque muchas veces, como te dije, ocurre que por muchas razones hay que abandonar una penitencia ya comenzada. Si tú o los demás hubieseis tomado por finalidad principal el hacer penitencia, vendríais a menos, seríais imperfectos, y os faltaría el consuelo y la virtud en el alma.
Al sentiros privados de lo que amabais y de lo que había hecho vuestra finalidad, os parecería estar privados de mí, y al creeros privados de mi Bondad llegaríais al tedio, grandísima tristeza, amargura y confusión. De este modo perderíais la práctica de la ferviente oración que solíais hacer con la penitencia. Abandonada ésta por muchas circunstancias, ya no os sabrá la oración con aquel sabor que antes sentíais.
Esto ocurriría porque el fin se hallaba cifrado en el afecto a la penitencia y no en el anhelante deseo; deseo, digo, de las verdaderas y reales virtudes.
Ves, por tanto, cuánto mal se seguiría de poner la penitencia como fundamento. Seríais ignorantes y caeríais en la murmuración acerca de mis servidores. Con ello llegaríais al tedio y gran amargura y procuraríais hacer sólo obras finitas por mí, que soy Bien infinito; por eso os pido un deseo infinito.
Es preciso, pues, tener como objetivo matar y ahogar la voluntad propia, y con ella, sometida a la mía, me ofreceréis el dulce, insaciable e infinito deseo, buscando mi honor y la salvación de las almas.
No obran así los desdichados que no siguen esta doctrina, el camino dulce y sin rodeos enseñado por mi Verdad, sino todo lo contrario. Piensan con un entendimiento ciego y enfermo, y por eso caminan como locos, y se privan de los bienes de la tierra y de los del cielo. Como te dije en otro lugar, gustan en esta vida las primicias del in****no.

Santa Catalina de Siena
Puedes adquirir el libro en el siguiente enlace

https://meli.la/1g8Bkpv

103 [Aunque Dios manifestase a quien ora por otro que éste tiene su espíritu en tinieblas, no por ello debe juzgar que s...
14/08/2026

103 [Aunque Dios manifestase a quien ora por otro que éste tiene su espíritu en tinieblas, no por ello debe juzgar que se halla en pecado.]
Ahora te hablaré de la segunda, que consiste en lo siguiente: si alguna vez te ocurriese orar por alguien en particular —de esto me pediste explicación— y en tu oración vieses en aquel por el que oras alguna luz de gracia y en otro no, y los dos son servidores míos, pero te pareciere ver a uno con espíritu entorpecido y oscuro, no debes ni puedes juzgarle en pecado, porque muchas veces tu interpretación sería falsa. Quiero que sepas que algunas veces, en la oración por una misma persona, unas la verás con luz y con santo deseo ante mí, de modo que parecerá que su alma progresa en el bien (como pide el afecto de la caridad el que participéis uno del bien del otro), y otras parecerá que su espíritu se halla alejado de mí y lleno de tinieblas y tentaciones; tanto que a ti misma te parecerá que te fatiga rogar ante mí por ella. Sucede esto, sin duda alguna, acaso por defecto de aquel por quien has orado; pero la mayoría de las veces no hay defecto, sino que yo, Dios eterno, me habré apartado de aquel alma. Lo hago muchas veces para hacerla llegar a la perfección, tal como te expliqué al hablar de los estados del alma. Mi alejamiento será en cuanto a lo sensible, en cuanto a la percepción de la dulzura y consuelos, pero no en cuanto a la gracia; por eso permanece el espíritu como estéril, seco y dolorido. Esto lo hago por benevolencia y por el amor que tengo a esa alma por la que se ora, para que quien ora, juntamente con la oración, la ayude a disipar la nube que hay en su espíritu.
Ves, por tanto, carísima y dulcísima hija, lo ignorante y digna de reprensión que sería tal interpretación si tú u otro lo atribuyese a pecado sólo por esa manera de enjuiciar cuando te mostré a esa alma en oscuridad. Has visto, pues, por ello que no la he privado de la gracia, sino de la dulzura que le concedía sentir.
Quiero, por tanto, y lo debes querer tú y los servidores míos, que os entreguéis al conocimiento perfecto de vosotros mismos para que reconozcáis más perfectamente mi bondad con vosotros. Lo demás dejádmelo a mí, porque el juicio es mío y no vuestro (Mt 7,1 y Rom 12,19). Dejad el juicio, que es mío, y ateneos a la compasión, con hambre de mi honor y de la salvación de las almas. Anunciad la virtud con anheloso deseo y reprended el vicio en vosotros y en ellos del modo que te he dicho antes.
Así llegarás a mi verdad y te mostraré que te has mantenido y conservado dentro del espíritu de la doctrina que te ha dado mi Verdad, es decir, interpretando mi voluntad y no la de los hombres. Así debes obrar si quieres tener pura la virtud y permanecer en la última, perfectísima y gloriosa luz, alimentándote en la mesa del santo deseo del manjar de las almas para honor y alabanza de mi nombre.

El Dialogo
Santa Catalina de Siena
Puedes adquirir el libro en el siguiente enlace

https://meli.la/1g8Bkpv

TRES COSAS PARA NO CAER EN ENGAÑO |- 1. No juzgar los defectos - 2. No juzgar del grado de virtud - 3. No querer que tod...
13/08/2026

TRES COSAS PARA NO CAER EN ENGAÑO
|- 1. No juzgar los defectos - 2. No juzgar del grado de virtud - 3. No querer que todos sigan el mismo camino. |
102 - [Modo de corregir al prójimo sin caer en falsos juicios.]
Te he hablado de la luz común, que todos podéis poseer en cualquier estado en que os halléis, es decir, los que tenéis la caridad común. Te he hablado de los que tienen la luz perfecta, que te distinguí en dos: la de los que estaban levantados sobre el mundo y procuraban mortificar su cuerpo y la de los que en todo daban muerte a su voluntad propia. Estos eran los perfectos, que se nutrían en la mesa del deseo.
Ahora te hablaré a ti en particular, y, al hacerlo a ti, hablo a los demás y satisfago tus deseos.
Quiero que hagas tres cosas para que la ignorancia no impida la perfección a que te llamo; para que el demonio, con la capa de la virtud de la caridad con el prójimo, no fomente dentro del alma la raíz de la presunción. Con ella caerías en falsas interpretaciones, que te he prohibido. Creyendo que juzgas rectamente, lo haces mal. Cuando, a tu modo de ver, vas para atrás, muchas veces te hará ver muchas cosas como verdades para inducirte al error. Esto lo conseguiría haciéndote en tu mente y en tus intenciones ser juez de las criaturas racionales, a las que, como te he dicho, sólo yo tengo que juzgar.
Esta es una de las cosas que tú y mis siervos unidos a ti debéis tener en cuenta, es decir, que tu juicio no se haga sin mesura. La mesura consiste en lo siguiente: si concretamente ves, no una o dos veces, sino más, que ante tu espíritu aparece el defecto del prójimo, no le debes reprender en particular, sino que, en general, debes recriminar los vicios de quienes te vienen a visitar, sembrando la virtud caritativamente y con benignidad. Con esa benignidad debes mezclar la aspereza cuando lo creas preciso. Si te parece que yo te he mostrado muchas veces los defectos de los demás, si no ves que sea por revelación expresa, como te he dicho, no se lo digas en particular, sino atente a los más seguro, lo cual hace huir la estratagema y malicia del demonio. Pues con el anzuelo de tu buena intención te atraparía, haciéndote juzgar muchas veces en el prójimo lo que no se debería, y muchas veces lo escandalizaréis.
Por tanto, guarde silencio tu boca o haga una santa exhortación en repulsa del pecado. Lo que te parece mal en los demás, atribúyetelo a ti y a él en conjunto, ejercitando la verdadera humildad. Y si, en verdad, aquel pecado se encuentra en aquella persona, se corregirá mejor viéndose dulcemente presionada, y se verá obligada a enmendarse con aquella suave reprensión. Yo te diré lo que tú quieras decirle, y te hallarás segura de no haber incurrido en un mal juicio y habrás cortado el camino al demonio, que no te podrá engañar ni impedir la perfección de tu alma.
Quiero que sepas que no debes fiarte de lo que ves. Debes echártelo a la espalda y mirar. Sólo debes permanecer firme en verte a ti misma, conocerte y reconocer mi generosidad y bondad. Así obran los que han alcanzado el estado de que te hablé, pues siempre volvían al valle del conocimiento de sí mismos, y por ello no se les impedía la subida y la unión que habían hecho conmigo. Esta es una de las tres cosas que te dije quería que hicieras para servirme deveras.

El Dialogo
Santa Catalina de Siena
Puedes adquirir el libro en el siguiente enlace

https://meli.la/1g8Bkpv

101 [Los que han llegado a la tercera y perfectísima luz reciben las primicias de la vida eterna.] ¿Por qué te dije que ...
12/08/2026

101 [Los que han llegado a la tercera y perfectísima luz reciben las primicias de la vida eterna.]
¿Por qué te dije que recibían las arras de la vida eterna? Respondo que no las reciben como pago. Este esperan recibirlo en mí en la vida perdurable, en una vida sin muerte, en saciedad sin hastío y en hambre sin sufrimiento, puesto que éste se halla lejos del hombre, pues tiene lo que desea, y se halla alejado el hastío de la saciedad, porque yo soy comida sin defecto alguno.
Reciben las primicias y las experimentan de esta manera: el alma comienza a tener hambre del honor a mí, Dios eterno y manjar de la salvación de las almas, porque el alma se alimenta y nutre de la caridad del prójimo, de que tiene hambre y deseo. Es éste un manjar del que, nutriéndose, nunca se sacia, por ser incapaz de saciar; por eso le queda siempre hambre. Aunque las arras son el principio de una seguridad que se da al hombre a cuenta de lo que espera recibir, con todo, el alma enamorada y vestida de la doctrina de mi Verdad, habiendo recibido ya las arras de mi caridad y del prójimo en sí misma en esta vida, no es aún perfecta en sí, sino que espera la perfección de la vida inmortal, pues ellas no son perfectas en sí, sino que la fe da la seguridad de alcanzar la plenitud recibiendo la remuneración.
Repito que no son perfectas —lo que el alma experimenta no es aún perfección—, de modo que no tenga sufrimiento en sí y en los demás. No lo son en sí por las ofensas que me hacen a causa de la perversa inclinación que se halla ligada a sus miembros cuando ésta quiere luchar contra el espíritu; en los otros, por las ofensas del prójimo. Ciertamente es perfecta en cuanto a la gracia, pero no con la perfección con que mis santos se hallan unidos a mí, Vida perdurable. Los deseos de éstos los tienen sin sufrimientos, y los vuestros sí los tienen. Te dije en otro lugar que se alimentan a la mesa de este de seo. Se hallan felices y dolientes, como lo estaba mi Hijo único en el madero de la cruz. Su carne estaba sufriendo tormentos, y el alma, sin embargo, era feliz por la unión con la naturaleza divina. Los perfectos son felices por la unión de su deseo en mí; vestidos de mi dulce voluntad y dolientes por la compasión para con el prójimo y porque apartan de sí las delicias y consuelos de lo sensible afligiendo sus propios sentidos.

El Dialogo
Santa Catalina de Siena
Puedes adquirir el libro en el siguiente enlace

https://meli.la/1g8Bkpv

PAG 242 (268)

Dirección

Saltillo
25088

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Coro Adonai publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Atajos

Compartir