22/08/2026
Permíteme iniciar con esto *Quizá tu vida no tenga todo lo que quieres, pero tiene mucho de lo que un día le pediste a Dios.* Porque te digo esto, el día de ayer justo estaba platicando con mi esposa sobre algunas cosas que no tengo (algunas que necesito y otras que…🫣). Y mientras pensaba en eso, me di cuenta de algo: muchas de esas cosas que creemos necesitar, en realidad no las necesitamos. A veces comenzamos a mirar lo que otros tienen, cuánto han avanzado o lo que han logrado, y sin darnos cuenta *empezamos a comparar nuestra vida con la de ellos.* Mi Biblia 📖 dice en Filipenses 4:11 🗣️ *“He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.”* Pablo no dijo que había aprendido a tener todo lo que quería, sino que había aprendido a estar agradecido y contento con lo que tenía. *La comparación tiene una manera muy silenciosa de robarnos la gratitud.* Nos hace pensar: “¿Por qué él sí tiene y yo no?”, y mientras miramos lo que nos falta, dejamos de reconocer todo lo que Dios ya puso en nuestras manos. Quizá hoy no tengas todo lo que quisieras, pero tienes mucho por lo cual agradecer. Tienes bendiciones que alguna vez le pediste a Dios y que hoy quizá ya forman parte de tu vida, pero que has dejado de valorar porque comenzaste a mirar las cosas que todavía no tienes. No está mal querer crecer, mejorar o alcanzar nuevas metas; lo que debemos cuidar es que nuestro deseo de tener más no nos haga dejar de agradecer por lo que Dios ya nos ha dado. Hoy vale la pena preguntarnos: ¿Estoy disfrutando y agradeciendo las bendiciones que Dios me ha dado, o estoy dejando que la comparación me haga sentir que nunca es suficiente? La comparación nos hace mirar lo que nos falta; la gratitud nos hace reconocer todo lo que Dios ya nos ha dado. 🙏
Hoy es un buen día para detenernos, mirar nuestras bendiciones y decirle a Dios: *“Gracias por todo lo que ya me has dado.” ❤️*
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