30/08/2026
Ayer vivimos con alegría nuestra Misa de Envío Pastoral para todos los agentes de pastoral de la Parroquia Santiago Apóstol de Pijijiapan, Chiapas. Fue un momento de comunión, renovación y, sobre todo, de recordar que todo servicio dentro de la Iglesia nace de un encuentro personal con Jesucristo y tiene como finalidad llevar su amor a los demás.
En esta celebración meditamos sobre la ruta de la vida espiritual y pastoral a través de cuatro elementos fundamentales: purificación, adoración, servicio y humildad.
La purificación nos recuerda que antes de querer transformar a los demás, necesitamos permitir que Dios transforme nuestro propio corazón. Un agente de pastoral está llamado a revisar constantemente sus actitudes, sanar heridas, dejar atrás resentimientos y pedir al Señor que purifique sus intenciones.
La adoración nos enseña que nuestro servicio no puede reducirse a hacer muchas cosas. Antes que servidores, somos discípulos. Necesitamos estar delante de Jesús, especialmente en la Eucaristía, para recibir de Él la fuerza, la luz y el amor que después podremos compartir con nuestros hermanos. Quien no aprende a estar con Jesús, corre el riesgo de trabajar mucho para Él, pero olvidándose de Él.
El servicio es la consecuencia natural de un corazón que se ha encontrado con Cristo. No hemos recibido una misión para buscar protagonismo, reconocimiento o aplausos, sino para entregar nuestra vida por los demás. Servir significa poner nuestros dones, nuestro tiempo y nuestras capacidades al servicio de la comunidad, especialmente de quienes más necesitan experimentar la cercanía de Dios.
Finalmente, la humildad es la actitud que debe acompañar todo nuestro camino pastoral. La obra no es nuestra, es de Dios. Nosotros solamente somos instrumentos en sus manos. La humildad nos permite trabajar en equipo, escuchar, reconocer nuestros errores, valorar el servicio de los demás y comprender que en la Iglesia nadie es más importante que otro: todos somos necesarios y todos estamos llamados a servir.
Que este nuevo ciclo pastoral nos encuentre con un corazón purificado, una vida centrada en la adoración de Jesús, unas manos dispuestas para el servicio y un espíritu profundamente humilde.
Que cada agente de pastoral de la Parroquia Santiago Apóstol pueda caminar esta ruta: purificarse para encontrarse con Dios, adorar para llenarse de Él, servir para entregarlo a los demás y vivir en humildad para que Cristo sea siempre el centro.