15/01/2026
Mateo 6:21
“Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”
Jesús nos enseña que el corazón siempre sigue aquello que más valoramos. Nuestro tiempo, esfuerzo, pensamientos y prioridades revelan dónde está realmente nuestro tesoro. Si el tesoro está en lo material, el corazón se inquieta, se afana y vive con temor de perderlo. Pero cuando el tesoro está en Dios, el corazón descansa, porque nada ni nadie puede robarnos lo eterno.
Este versículo nos invita a examinarnos con honestidad:
¿En qué invertimos más nuestro tiempo? ¿Qué ocupa nuestra mente y gobierna nuestras decisiones? Colocar nuestro tesoro en Dios significa vivir con una fe práctica: buscar primero Su reino, confiar en Su provisión y alinear nuestras prioridades con Su voluntad. Cuando Dios es nuestro tesoro, nuestro corazón encuentra dirección, paz y propósito.