09/10/2024
CAUSALIDAD • Aṣẹ gbogbo Oriṣa®
Un ejemplo de que la casualidad no existe es que las personas de buena ortografía coinciden con los que saben que la muerte siempre ha sido una deidad. Sean religiosos, iniciados o no, siempre se ve la humildad en el alejo (visitante) más que en los “másters repetiligiosos”, cuando todos somos ignorantes pero no todos ignoramos las mismas cosas.
Resulta ser que la gente de pésima ortografía coincide con los que no creen que la muerte es santa ni en la santa muerte, pero repiten sin saber la frase “Ikú lo bi òòṣà”, (la muerte engendró al santo) entonces adoran a la muerte a través de su teja de egun y cantan alabanzas a ikú primer patrón de los ancestros en la cultura yoruba. Justo también estas personas son las que tampoco creen que el santo niño de Atocha tiene algo que ver con el pequeño oriṣa Ẹlẹ́gbára o que San Francisco de Asís tiene algo que ver con Ọ̀rúnmìlà.
Y es que nadie puede afirmar que ambas deidades sean lo mismo, pero todo aquel que ignora menos, sabe que desde el inicio de la creación, Olódùmarè irrumpió en el reino de Èṣù (el cosmos), dividiendo su energía en 400 ìrùnmọ́lẹ (esencias de luz) para que estos, sus hijos, le ayudaran en el proceso de la creación. Siendo Oriṣanlá su primogénito y el ìrùnmọ́lẹ más cercano a Ọ́lọ́run (el sol) quien recibiría el cargo de crear lo que serían los seres humanos. Resulta ser que no todos los ìrùnmọ́lẹ estaban atentos a la palabra del dios padre y los más distantes de la luz, ignorando la palabra de Ọ́lọ́fin, fueron poseídos por la influencia de Èṣù y de ahí salieron los “ajowu”, o lo que comúnmente llamamos “osogbos” entre los cuales Ikú se encontraba hasta el final. Por eso Ikú, más que la muerte, su verdadero significado es “fin”.
Visto desde un punto de vista físico-cuántico en el cosmos se establecieron las energías de alta frecuencia siendo estas las más cercanas al sol y a escala racional, las más distantes de su luz pasaron a ser energías de baja frecuencia como nosotros los seres humanos que al ser materia somos energía de baja frecuencia. Por eso nuestra tendencia natural es más propensa hacia lo malo que hacia lo bueno, pues se requiere de fuerza voluntad para asimilar los buenos pensamientos (vibraciones positivas) que nos llegan a la mente a través de “ideas” que a su vez por ser la antítesis de la “materia” son energía de alta frecuencia. Pero no hay que complicarnos tanto con física cuántica ni conceptos metafísicos mejor sigamos con la historia:
Olódùmarè al haber fragmentado su esencia para dar luz a sus hijos, en su forma imperfecta, tampoco estaba exento a la ignorancia siendo que supuestamente él no sabía que había irrumpido en un sitio que no le pertenecía. Y aquí viene justamente la parte más importante de este manifiesto: Como parte de su decreto principal, Ọ́lọ́run expresa a sus hijos su voluntad de que luego de creada la tierra, 🌎 lugar donde vivirían las criaturas de Oriṣanlá, sus hijos, los más cercanos a la luz descenderían hacia ese lugar múltiples veces, con el “propósito divino” de GUIAR a los seres humanos en el transcurso de su EVOLUCIÓN, de esta forma queda justificado el hecho de que lo que hoy conocemos como “dioses”, “santos”, “ídolos”, “oriṣas” son solo estas esencias primigenias más cercanas a la luz que han venido al mundo en diferentes etapas de la historia, con distintos nombres lógicamente dados a través de las diferentes culturas y religiones que ha conocido la humanidad. De aquí parte la diferencia entre ìrùnmọ́lẹ y oriṣa. Todos los oriṣas son o fueron ìrùnmọ́lẹ, pero no todo ìrùnmọ́lẹ fue o a sido oriṣa, ya que no todas estas esencias de luz quisieron bajar a la tierra para experimentar una vida mortal, de ahí que la palabra oriṣa sea una contracción entre los términos orí (cabeza) y òòṣà (dios, ídolo) siendo que algunos ìrùnmọ́lẹ para estar cerca de sus devotos sí decidieron bajar a la tierra en la cabeza de un ser humano experimentando una vida mortal. Todo esto tiene lugar en los òdù “Iwory bofun”, “Ọṣẹ́ hepa’awúre” y “Ọ̀kánran Yekun”.
Entonces mis hermanos, como bien suelen decir en el argot popular: “las casualidades no están escritas”, más Ifá sí está escrito y ese mismo manifiesto explica que las casualidades no existen. Lo que llamamos casualidad es justamente a la ignorancia de no comprender que todo pasa por algo (causa) y para algo (efecto) son el alfa y el omega de la divina creación o más bien “programación” ya que algunos pseudo-despiertos suelen llamarle “La Matrix” un concepto que no está muy lejos de la realidad pero no deja de ser fantasioso, muestra de que el ser humano necesita de la ficción para entender las cosas que el ego no les permite. Pero nosotros los verdaderos religiosos sabemos algo que el mundo ignora. Sobre todo que no es casualidad que Ṣàngó, sea el dios del rayo y dueño del tambor, al igual que en Japón “Raiyin” con su gong (tambor sagrado). O al igual que “Thor” el dios Nórdico del trueno, que empuña el mjolnir y su hacha rompetormentas. Así también como Tláloc, dios mexica que invocaba la lluvia y los rayos también con un hacha. Más por si fuera poco, los ìrùnmọ́lẹ no distinguen entre género o s**o para manifestarse en el mundo pues esta misma esencia divina también se manifestó en la vida de Santa Bárbara que causalmente viste de rojo y blanco portando atributos similares a los del oriṣa Ṣàngó cuyo día se festeja con santa devoción todos los 4 de diciembre.
Y así mis hermanos, pasa con todos los oriṣas popularmente conocidos y que van a la cabeza de cualquier ser humano. Como Ọ̀ṣún, diosa del amor, al igual que Hathor en Ejipto, Afrodita (Grecia), Freyja (Nórdica), Ixchel (Maya) La virgen de la Caridad del Cobre (Católica). Y así en todas las culturas encontrarán más variantes equivalentes a las figuras divinas o deificadas en diferentes cultos o religiones.
Espero y esto les sirva de algo a todo aquel que como un servidor, se empeña en estudiar un poco e ignorar menos, en especial a los pseudo-babalawos “tóxicos” que sufren año por año las celebraciones a Ifá y oriṣa los mismos días católicos, denigrando y criticando a los fieles devotos por adorar figuras sincretizadas. El sincretismo no fue una casualidad, tampoco fue un accidente, mucho menos una maña o un simple recurso con el que piadosamente los esclavos adoraban a oriṣa a través de santos católicos. Con tanta ignorancia están echando por tierra el sacrificio de miles y miles de ancestros, muchos de ellos mencionados en la mojuba y que no solo murieron por defender este legado, sino que se sacrificaron para que el mundo pudiera entender una gran verdad nacida en el òdù “Ogbẹ di” donde “el saber está repartido” y pues todo parte de lo mismo, pero con diferentes nombres así como de diversa es la vida, los idiomas y las creencias.
A fin de cuentas desde el inicio Ọ̀rúnmìlà es el único de todos esos ìrùnmọ́lẹ que curiosamente fue destinado a ser testigo de la creación y archivar todo el proceso evolutivo del ser humano a través de las sagradas escrituras de Ifá. Por eso él no va a la cabeza de ningún hombre o mujer (Osá roso) dado que su esencia está fusionada a la supraconciencia divina a través del sistema orácular de Ifá y su voluntad fue la de ser un instrumento de Olódùmarè para que su glorioso propósito iluminara la conciencia de cada individuo. Y mira tú, esto fue lo mismo que San Francisco de Asís pedía a dios en sus oraciones: -“Dios haz de mí un instrumento de paz de modo que mi vida sirva para llevar tu palabra a los hombres con fe, esperanza y caridad”.
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Aṣẹ gbogbo Oriṣa®