02/04/2026
En la noche en que Jesús fue entregado, nos dejó el regalo más grande: su presencia viva en la Eucaristía. No es solo un símbolo, es su Cuerpo y su Sangre entregados por amor, para quedarse con nosotros y fortalecernos en el camino.
“Porque yo recibí del Señor lo que también les he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: ‘Esto es mi cuerpo, que por ustedes es partido; hagan esto en memoria de mí’. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: ‘Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto todas las veces que la beban, en memoria de mí’.”
(1 Corintios 11, 23-25)
Hoy recordamos que cada Eucaristía es encuentro, entrega y comunión. Es Jesús que se queda, que nos ama y que nos invita a vivir como Él: con amor, servicio y entrega total.