Semi Job

Semi Job Evangelizando para Cristo, desde la perspectiva del amor al prójimo y amor a María, con experiencia de fe

DOMINGO VII DEL TIEMPO ORDINARIOCICLO A19 de febrero de 2023Queridos hermanos muy buenos días, en la primera lectura del...
19/02/2023

DOMINGO VII DEL TIEMPO ORDINARIO
CICLO A
19 de febrero de 2023

Queridos hermanos muy buenos días, en la primera lectura del libro de Levítico, nos habla sobre los actos litúrgicos que debían hacer los sacerdotes en el templo, además, de temas de santidad, como lo leemos hoy, el cual, nos pide que seamos santos como Dios es santo, así como el tener una buena relación con los demás (fraternidad), no odiar ni vengarnos, mucho menos guardar rencores. Pero la actitud que nos invita que realicemos está por encima de todas ellas: amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Por otra parte, la segunda lectura que corresponde a la carta del apóstol San Pablo a los Corintios, presenta de nueva cuenta la división que se vivía en esa comunidad, pero Pablo les expresa que, como comunidad cristiana, son un templo, y en ese templo habita el Espíritu Santo y sus divisiones las destruye. Pablo también nos presenta la diferencia entre la sabiduría divina y la sabiduría humana, considerando la sabiduría de este mundo una terquedad para Dios.
En el evangelio de san Mateo, ahora nos presenta dentro de los temas que se escuchan en el sermón de la montaña: La caridad fraterna. El mensaje central de este domingo es el de tener un amor universal, y el no regresar mal por mal, superando en todo a la ley del talión.

Aplicación en nuestra vida
Continuando con el sermón de la montaña, Jesús nos sigue instruyendo y nos sigue poniendo en aviso sobre las exigencias del reino, pero este domingo la exigencia es más radical: nos habla de la caridad fraterna.
Pero ante la necesidad de tener un modelo a quien imitar, es el mismo Dios, lleno de gloria y santidad a quien debemos imitar, que es propuesto por Jesús. Para ejemplo de una fraternidad universal Jesús nos presenta al sol, quien sale a dar luz sobre malos y buenos, al igual que la lluvia cae sobre justos e injustos, por eso, si nuestro actuar es semejante, nos reconoceremos como hijos de Dios.
Ante esto, es necesario reflexionar a nuestros adentros y, observarnos si ¿En verdad reconocemos el modelo de santidad que Jesús nos propone?, y si ¿Al sentirnos perdonados, somos también hombres que perdonan, que cura y que llenamos de gracias y de amor a quienes nos rodean? ¿Perdonamos a aquellos que nos injurian e insultan? ¿Soy perfecto o me encamino a ser perfecto?
El amar a nuestro prójimo como a nosotros mismo, implica el tener un amor sobre nuestra propia persona, no el limitarse a conservar la vida, sino el sentirse realizado en todos los ámbitos de nuestra vida, como lo es en las relaciones de pareja, familiares, sociales, laborales que, con ello, nos conduce a sentirnos amados y reconocer que la persona que más debo amar, es a mí mismo, para poder amar a los demás.
Este domingo, pareciera que Jesús desarrolla la cuarta bienaventuranza, “dichosos cuando los insulten y los odien”, destinada a aquellos que no responden al mal, que opacan la venganza y la violencia y saben perdonar y, aunque es poco visto en una sociedad que vive de esto, si es posible responder en el amor ante la maldad en cualquier ámbito, ya sea familiar, social o en la dimensión política del hombre (zoom politikon) en lo nacional e internacional.
Talión, viene de la palabra talis, que se interpreta como aquel castigo debe ser proporcional a la ofensa, pero en Jesús va más allá, tanto así que, cuando es golpeado ante el juez por el soldado, no respondió con violencia, sino sólo se limitó a pedir una explicación por tal conducta.
Por eso, cuando Jesús nos pide amar a quienes nos aborrecen, va implícito que ya amamos a nuestros amigos, por eso tenemos que ir más adelante, es decir, trascender en ese amor, pues podríamos caer en un saludo interesado o una mera practica o táctica comercial o política.
Por tanto, el maestro no pide que nos quedemos quietos ante las injusticias, sino que luchemos contra el mal y las injusticias sin guardar en ningún momento odio, venganza o rencor en nuestro corazón.
Queridos hermanos, pidamos a Dios padre que nos dé el Espíritu Santo, y con ello, logremos identificar a aquellos hermanos que nos hacen el mal y que nunca respondamos mal por mal, teniendo por ejemplo a la santidad y gloria de Dios, perdonando siempre a nuestros enemigos, así como Jesús perdonó en la cruz, optando siempre por una postura que nos identifique como hijos de Dios. Que así sea.
Atentamente
Seminarista de teología de la diócesis de Papantla

Job Sánchez Hernández

DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIOCICLO A12 de febrero de 2023Un hombre fue contratado en un puerto para pintar una barca. ...
12/02/2023

DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO
CICLO A
12 de febrero de 2023

Un hombre fue contratado en un puerto para pintar una barca. Llegó hasta la dársena con la pintura y brochas, y comenzó a pintar la barca de un rojo brillante, tal y como había convenido con el dueño.
Mientras hacia su trabajo, se dio cuenta de que la pintura estaba traspasando el fondo de la barca y mojando el suelo de la dársena. Al fijarse con más atención, detectó un orificio en el casco y, aunque le iba a llevar más tiempo, decidió repararlo. Cuando terminó su labor, se fue.
Para su sorpresa, el día siguiente, el propietario de la barca, se presentó en su casa y le pidió que aceptara un nuevo cheque por su trabajo.
- Pero si usted ya me pagó lo que convenimos – exclamó el trabajador.
- Si, pero no fue suficiente – dijo el propietario
Y ante la cara que puso el hombre, agregó:
- cuando le pedí que pintara mi barca, se me olvidó hablarle del orificio que tenia en su casco. Tampoco se lo había dicho a mis hijos quienes, al ver la barca ya pintada y seca, salieron a pescar cundo yo estaba ausente. No se imagina la que sentí cuando volví y me di cuenta que se la habían llevado. Pensé que podría hundirse en alta mar y hacerlos naufragar. Al verlos regresar sanos y salvos, examiné la barca y deduje que, sin que yo se lo hubiera pedido, ni le hubiera pagado por ello, usted había decidido reparar el agujero.
No te limites a hacer lo que esperan de ti. No importa a quien, cuando ni cómo, da siempre lo mejor que llevas dentro.
Fuente: Alejandro Molina Illesca

Queridos hermanos muy buenos días, en la primera lectura del libro del Sirácida, describe la libertad del hombre ante las opciones que le presenta la vida, escoger la vida o la muerte, el fuego o el agua. Pero la verdadera sabiduría es aquel que cumple la voluntad de Dios, por eso, aquel que sigue su sabiduría aprende de la misma y se hace sabio.
Por otra parte, la segunda lectura que corresponde a la carta del apóstol San Pablo a los Corintios, nos señala que escoge la sabiduría divina sobre la humana, que es la que se apoya, pues ha sido el mismo espíritu de Dios quien se nos la ha revelado.
En el evangelio de san Mateo, presenta una continuidad sobre el sermón de la montaña, siendo ahora una enseñanza a los nuevos cristianos sobre el AT. Pues la primera alianza no debe ser abolida sino dársele plenitud, es decir, no despreciar ningún precepto, por eso, al darle Jesús una nueva interpretación, nos hace interiorizar y profundizar los mandamientos que hemos recibido.

Aplicación en nuestra vida
Cuando se nos presenta delante de nosotros el hacer el bien o el mal, por inspiración del santo Espíritu, debemos elegir el bien, pues los mandatos del Señor están encaminados a una convivencia social en paz. Estas leyes, decretos, mandatos o consignas del señor deben observarse con libertad interior y amor pleno, pues de ser así, sólo cumpliríamos por miedo al castigo y no por iniciativa propia que nos haría esclavos de sí mismos.
Jesús utiliza en esta ocasión la antítesis para dar una enseñanza y profundizar el mensaje del AT, por ende, con mayor trascendencia a las escuelas de la época.
Primero nos presenta una consigna sobre la caridad con el hermano, pues el no matarás se convierte en una exigencia mayor, ya que estar enemistado se guarda rencor con el hermano y es equivalente a cometer homicidio.
Otro punto que nos presenta Jesús sobre darle plenitud al AT es sobre la fidelidad matrimonial, el cual, no sólo se exige el acto exterior del matrimonio (Rito), sino también se presenta una exigencia interior, es decir, ser fieles o se comete adulterio en su corazón.
Además, se extiende esa revisión interior a los demás actos propios del hombre, pues si el corazón es el origen de todo lo exterior, debemos revisarlo continuamente y por medio de la sabiduría divina, saber elegir lo correcto.
Ahora bien, cuando Jesús no pide cortarnos un miembro o parte del cuerpo, se refiere a un sentido espiritual, es decir, saber discernir y ser valientes para poder cortarnos de nuestra vida aquello que me aparta del camino de Dios, por lo que hay que estar dispuestos s ciertas renuncias voluntarias.
Una tercera situación que nos reafirma Jesús es sobre el juramento, mismo que nuestra palabra valga por mi misma, es decir, sea nuestro dicho creíble y verdadero, por ende, no hay necesidad de andar jurando o anteponiendo un “te lo prometo” para poder creer, por eso invita que nuestra vida sea un sí o un no.
Cuando vemos en la vida diaria que las tendencias a un actuar no van acorde a las enseñanzas evangélicas, sino mas bien a seguir a la mayoría, siguiendo modas e ideologías, lo único que provoca es que ya no se tiene conciencia moral de las acciones, trayendo como consecuencias el ocultar la verdad, destruir la fraternidad, cometer injusticias y desordenes sexuales.
Ya en la santa misa, no podemos dejar de lado que no sólo es una dimensión vertical (Dios y los hombres) sino también es horizontal (hombre – hombre), por ende, no podemos compartir al mismo Cristo que se hace presente en el sacrificio del altar si no estamos en buena relación con nuestros hermanos.
Aunque parece que da Jesús mas importancia a la relación fraterna que el miso sacrificio y la ofrenda en el altar, la realidad es que compartimos el mismo Cristo nos debe acrecentar el amor a nuestros hermanos, tal como lo pedimos en el padrenuestro.
Queridos hermanos, pidamos a Dios padre que envíe el Espíritu Santo derrame sus bendiciones sobre nosotros la gracia de saber escoger los caminos de la sabiduría de Dios y actuemos como verdaderos hijos suyos. Que así sea.

Atentamente
Seminarista de la diócesis de Papantla

Job Sánchez Hernández

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIOCICLO C16 de octubre de 2022Muy buenos días amigo lector hoy vemos en la primera lectur...
16/10/2022

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO
CICLO C
16 de octubre de 2022

Muy buenos días amigo lector hoy vemos en la primera lectura del libro del Éxodo, que nos presenta un preámbulo de lo que leeremos en el evangelio, pues presenta la eficacia de la oración de Moisés por su pueblo. Nos encontramos con un episodio sobre una de las muchas batallas -dirigidas por Josué- que tuvieron con los pueblos vecinos en su camino a poseer la tierra prometida.
En la segunda lectura que leemos este día corresponde a la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo, el cual nos presenta esa exhortación sobre el estudio de las Sagradas Escrituras, pues son las únicas que conceden la sabiduría y conducen a la salvación, ya que, al conocer la palabra de Dios, estamos en el entendido de nuestro obrar debe ser bueno, así como ayudar a los demás en la fe.
En el evangelio de san Lucas, nos presenta la parábola de la viuda insistente, el cual Lucas nos trata de transmitir esa insistencia en la oración sin desanimarnos, pues si el juez injusto le hace justicia, ¿Qué dará Dios padre a sus elegidos que le claman día y noche?

Aplicación en nuestra vida
La palabra de Dios se nos ha confiado desde muy temprana edad, como le sucedió a Timoteo, quien desde joven estuvo en el aprendizaje de las Sagradas Escrituras y por ende tenía esa sabiduría que lo conduciría a la salvación y poder guiar a la comunidad de Éfeso que se le había confiado.
Por eso, la palabra de Dios tiene un doble fin, el de enseñar y educar, así como el de corregir, por eso, el quien conoce a Dios, tiene las armas para obrar en el bien.
La palabra de Dios nos concede la verdadera sabiduría, y ante ello, es nuestro deber el vivir como verdaderos cristianos, aun en las dificultades de la vida diaria. Aunque a veces sentimos que desfallecemos, debemos reforzarnos y aferrarnos a la palabra de Dios.
Ante todo, debemos asimilar muy bien la palabra de Dios en la Eucaristía, así como en la meditación personal o en los círculos bíblicos, pues todos estamos llamados a aprender y a evangelizar ya que todo el que lleno de la palabra de Dios es su deber el transmitirla, así como la nube que una vez que está cargada tiene la obligación de descargarla con la lluvia.
También en este domingo se nos presenta otro tema de la misma importancia, la oración expresiva de forma contante y eficaz.
En el caso de Moisés, al bajar la guardia en la oración, pareciera que Dios le recoge su favor, y en caso de permanecer firme en la oración, logran vencer al ejercito contrario. Hoy en día no es muy ajeno a todo esto, pues el hombre actual busca esa eficacia de las cosas en la técnica científica y el trabajo humano, dejando a Dios alejado de la vida ordinaria para construir su mundo.
Por eso debemos hacernos la pregunta del salmista ¿De dónde vendrá el auxilio del hombre? Al orar aceptamos la grandeza de Dios y por ende reconocemos nuestra fragilidad y nos dejamos guiar en los trabajos según su voluntad y el de no sentirnos autosuficientes.
Por eso, Jesús pide que seamos como esa viuda en su oración persistente aun en momentos de turbulencia y dolor.
La oración es como aquella radio, que debemos sintonizarnos con Dios para poder comprender sus planes en nuestra vida, por eso, con el simple hecho de sintonizarnos en la misma frecuencia ya es eficaz, en el mismo sentido que estamos siendo escuchados por él y estamos teniendo esa intimidad en la oración.
A veces esperamos una palabra de Dios, ante nuestras oraciones y suplicas, pero ya su respuesta la encontramos en su propia palabra, pues de Domingo a domingo lo escuchamos y es Jesús quien nos habla, por ello, debemos conocer su sagrada palabra.
Cuando hablamos y decimos que Dios padre escuchará nuestro ruego y actuará a favor del necesitado, no significa que debemos tomar una actitud de pereza al saber que Dios nos cumplirá, sino es el de aperturarnos a Dios y el de no confiar en nuestras fuerzas.
Un ejemplo de todo esto es, cuando oramos por la paz del mundo, no quiere decir que Dios no sepa que hay guerra y caos en la tierra, sino que le presentamos estas necesidades, pero también nos comprometemos a trabajar por la paz y la justicia, empezando por transmitir paz por aquellos que nos rodean, para contribuir por esa paz que pido en mis oraciones.
Queridos hermanos, pidamos al Espíritu Santo nos conceda la gracia de la persistencia en la oración y que seamos buenos conocedores de su palabra y, con ello, tomemos las fuerzas necesarias para continuar en nuestro camino diario. Que así sea.

Atentamente
Seminarista de la diócesis de Papantla

Job Sánchez Hernández

DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIOCICLO C02 de octubre de 2022No hay que hacer agricultor que una buena cosecha requiera...
02/10/2022

DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO
CICLO C
02 de octubre de 2022

No hay que hacer agricultor que una buena cosecha requiera de buena semilla, buen abono y riego constante. También
es avio que quien cultiva la tierra no se impaciente frente a la semilla sembrada; sabe que hay que esperar que no se puede estirar una plantita y no sirve de nada gritare con todas sus fuerzas: ¡Crece por favor!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambu japonés y que lo hace no apto para impacientes. Como todas las semillas, hay que sembralas, abonarla y regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. Es más, no se verá la planta de bambo durante los primeros siete años desde que se sembrò, a tal punto que, un cultivador inexperto estaria convencido de haber compra semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de sólo seis semanas la planta de bambu crece ¡Mas de trenta metros!
¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que tardo siete años en desarrollarse. Durante esos primeros siete años de aparente inactividad, este bambu estaba generando un complejo sistema de raices que le permitiria sostener el crecimiento, que iba a tener afuera después de siete años.
En la vida diaria muchas veces queremos soluciones rápidas sin entender que el éxito es a veces el resultado de un crecimiento intermo. Si, de momento, no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá sólo estás echando raíces.
Fuente Alejandro Mesa Molina

Muy buen día, en la primera lectura del libro del profeta Habacuc, nos presenta la protesta que se atreve a hacer en contra de Dios por tanta violencia que existe en Israel -por la entrada del ejército babilónico a la ciudad- pero el Señor, responde invitándolo a que tenga confianza y fe, pues todo llegará a su tiempo.
En la segunda lectura que leemos corresponde a la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo -considerado por la mayoría de los teólogos como el testamento espiritual de Pablo- lo invita a que con gran valor de la cara por el mensaje evangélico de Jesús, pues tiene el espíritu de Dios, mismo que recibió cuando se le impusieron las manos, quien da fuerza, amor y buen juicio, más no ha recibido el espíritu de un cobarde, quien es necesario para ser buen pastor.
En el evangelio de san Lucas, nos presenta el diálogo que tenía Jesús con sus discipulos siendo ellos que le proponen que les aumente la fe, pero el maestro les responde con varias consignas, entre ellas que no deben trabajar por un pago, sino hacerlo de forma gratuita para recibir el premio que Dios nos espera dar.

Aplicación en nuestra vida
En tiempos de violencia social, desastres naturales y calamidades, no nos hace mal alzar la voz ante tanta injusticia. Aunque de un inicio así lo hizo el profeta Habacuc al ver una ciudad en ruinas y en la guerra, pues históricamente apenas habían sido libres del imperio asirio cuando estaban siendo de vuelta conquistados por los babilónicos.
Por ende, nosotros también podemos caer en el reclamo a Dios ante los sucesos que lastiman a la sociedad, y preguntarnos ¿Por qué Dios permite el mal y el sufrimiento? ¿Por qué a los pobres e inocentes les toca sufrir más? ¿Por qué Dios se muestra a menudo como ausente? ¿Por qué Dios hace caso omiso al grito de los que sufren?
Pero Dios respeta la libertad de las personas y aunque tarda en llegar, lo hace en el momento exacto. Pues, aunque los planes de la salvación están señalados, con nuestra mente humana nos parece muy difícil de entender y al igual que al profeta, se nos pide confianza, pues
el justo vive en la fe.
Para esto, bíblicamente tenemos un sin fin de ejemplos de fe y esperanza, como lo es por excelencia el del Magnificat, que con gran confianza espera se destronen a los poderosos y enaltezcan a los humildes, a los pobres se llenen de bienes y a los ricos sean despidos vacios, el día en que deba ser separado el trigo y la cizaña, el día en que los que sufren encuentren consuelo, aunque aún no sabemos cuándo suceda, tenemos la certeza de que por ser una promesa de Dios, llegará como un ladrón sin avisar.
Ante ello, no debemos combatir la violencia con más violencia, sino con esfuerzo y dedicación, hacer lo que nos toca hacer posible un mundo mejor, y trabajar de forma gratuita sin exigir el pago por nuestras acciones ya que se subraya la importancia de aquel
siervo que a pesar de regresar de la jornada laboral, aun así sirve a la mesa del amo, representando en él, la humildad, pues no se da importancia en exclamar que viene cansado, sino que de forma gustosa sirve, pero más sorprendente es cuando así mismo se hace pequeño sobre los demás "sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer.
Un ejemplo claro que podemos presentar es a la hora de educar a los hijos, que algunos padres premian la conducta de los niños por hacer la tarea, barrer la banqueta o juntar su ropa sucia, cuando es parte de la educación personal hacerlo, o en la sociedad, que se pasa la factura a todo lo que hacemos incluso al realizar cierta obra de caridad o en el peor de los casos, tener la intensión de presentarnos ante Dios con un listado de hechos que a nuestro juicio son méritos propios, cuando deberíamos presentarnos con humildad y sencillez, al igual que estos siervos que llegando de trabajar sirvieron la cena al amo.
Por eso, cuando hacemos el bien a un familiar o amigo que queremos, por ningún motivo llevamos la cuenta de los favores que le hacemos, simplemente actuamos por ese sentimiento de amor a nuestro familiar o amigo, y es así que, también debemos actuar con los demás, de forma gratuita y desinteresada, pues la salvación Dios nos la concede gratuitamente y debemos imitarlo.
Permanezcamos fieles y sencillos ante los dones recibidos por Dios, para que en su momento demos frutos de nuestro trabajo diario, pues no somos los únicos que trabajan por mundo menos cruel ante las circunstancias que vivimos, como lo es el desempleo, las devaluaciones e inflaciones, la vivencia de una cultura de la muerte (abortos, homicidios, suicidios,) entre otras más.
Ante este panorama debemos tener un corazón limpio antes de iniciar un proyecto como lo puede ser un ciclo escolar, una misión, el inicio de un trabajo o el ejercicio de un cargo, para que durante su realización y al finalizar, analicemos si vamos cumpliendo con el objetivo inicial.
En este domingo hace eco de los domingos pasados, pues debemos pedir la fe que nos hace falta para poder entender que las riquezas materiales no lo son todo, ya que, sin fe, nos
cansaremos muy pronto del caminar diario.
De no tener fe, ya no seguiremos amando, ni seguiremos trabajando por hacer el bien, ni mucho menos viviendo como auténticos cristianos, por eso, a recomendación de Pablo, debemos seguir trabajando con la fuerza de la gracia que Dios nos da, y aunque presentemos dificultades y desánimos, debemos ser coherentes y fieles a la misión que se nos ha encomendado como bautizados.
Cuando sintamos desfallecer, no vaya a ser que suene esa voz de reclamo en nuestro interior; "hombre de poca fe", esa voz que nos empuja a continuar por los pasos que nos llevan
a seguir amando a los demás. Ante esta voz, debemos responder al igual que los apóstoles; "Señor, auméntanos la fe".
Ya san Pablo nos invita a dar la cara por el evangelio de Jesús ante situaciones nada fáciles. Trabajar con la fuerza de Dios, aunque sintamos fatiga y desaliento.
Queridos hermanos, pidamos al Espíritu Santo el don de la fe, para que, siendo humildes y sinceros, podamos trabajar con una fe viva y sepamos esperar sin pago alguno por nuestras obras diarias. Que así sea.

Atentamente
Seminarista de teología de la diócesis de Papantla

Job Sánchez Hernández

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIOCICLO C25 de septiembre de 2022Un grupo de vendedores fue a una convención fuera de su ...
25/09/2022

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO
CICLO C
25 de septiembre de 2022

Un grupo de vendedores fue a una convención fuera de su ciudad. Todos habían prometido a sus esposas que llegarían a tiempo para cenar el viernes en la noche. Sin embargo, la convención terminó un poco tarde, y llegaron retrasados al aeropuerto. Entraron todos corriendo por los pasillos con sus boletos y sus portafolios.
De repente, y sin quererlo, al girar una esquina, tropezaron con un puesto de manzanas. Al chocar con la mesa, las manzanas cayeron y salieron rodando por todas partes.
Todos, sin detenerse, ni mirar atrás, siguieron corriendo hacia la sala de espera de su avión, excepto uno de ellos que, experimentando un sentimiento de compasión por la dueña del puesto de manzanas, se detuvo, gritando a sus compañeros que siguieran sin él y pidiendo a uno de ellos que, al aterrizar, llamara a su esposa y le explicara que llegaría más tarde.
Al mirar el lugar del accidente, se encontró con que casi todas las manzanas seguían aun tiradas por el suelo. Su sorpresa fue enorme, al darse cuenta que la dueña del puesto era una niña ciega. Estaba gateando, tanteando el piso, tratando, en vano, de encontrar sus manzanas, mientras la multitud pasaba, vertiginosa, sin detenerse, paseando o esquivando las manzanas; por sus mejillas corrían lágrimas.
El hombre se arrodillo junto a la niña, la tranquilizó y fue recogiendo poco a poco las manzanas caídas, las metió en una canasta y le ayudó a montar el puesto nuevamente. Se dio cuenta de que muchas manzanas estaban magulladas, así que las tomó y las puso aparte.
Cuando terminaron, sacó su cartera y le dijo a la niña:
- Toma, por favor, estos cien euros por el daño que hicimos ¿Te encuentras bien?
Ella, asintió con la cabeza, aun un poco asustada. Cuando el vendedor empezó a alejarse, la niña le gritó:
- ¡Señor…!
El se detuvo y miró esos ojos ciegos. Ella le preguntó:
- ¿Es usted Jesús?
Él se quedó de piedra y, mientras se dirigía a abordar otro vuelo, estuvo dando vueltas por el aeropuerto, con esa pregunta quemándole y vibrando su alma “¿Es usted Jesús?”
Y nosotros ¿la gente nos confundiría con Jesús?
Fuente: Alejandro Illesca Molina

Muy buen día, hoy leemos en la primera lectura al profeta Amós que, continúa haciendo las denuncias sociales de la época, sobre aquellos ricos que defraudan al pobre y en esta ocasión sobre aquellos ponen su confianza en las cosas del templo, pero no cambian su actuar y no optan por la justicia. Describe el modo lujoso de vivir de los dirigentes, pero descuidan al pobre y a los que pasan apuros.
En la segunda lectura que corresponde a la Carta del apóstol san Pablo a Timoteo, nos presenta algunas recomendaciones sobre el cuidado que debemos guardar como cristiano de aquello valores que nos llevarán a la vida eterna, en especial escribe a aquellos pastores que están al frente de una comunidad. Aunque el ser cristiano no es nada fácil, poner en práctica los valores evangélicos, es cuestión de esfuerzo diario.
En el evangelio de san Lucas, continua con el tema de las riquezas, ahora, nos presenta la parábola del rico y Lázaro, mostrándonos con ello dos caras de la misma moneda, aquel a quien tenía grandes banquetes diariamente y de aquel pobre que vivía a la puerta del rico, representando para ello la miseria humana.

Aplicación en nuestra vida
La reflexión de este domingo, no nos debe llevar a pensar en esas verdades eternas como lo es el in****no o la resurrección de la carne, sino el uso de las riquezas, esto es, no solidarizarnos con los necesitados.
Ya Amós denuncia el estilo de vida de los ricos, que no presentan ningún remordimiento de conciencia ante la necesidad de muchos, marcando muy fuertemente las desigualdades, pero, el profeta les anuncia que, en el destierro, irán a la cabeza de los cautivos, mismo que sucede en el año 722 a. C. cuando el reino de Samaría (norte).
En los días de Jesús, de igual forma denuncia las desigualdades sociales con la parábola de Lázaro y el rico, mostrando que de nada sirve acumular riquezas en la tierra que no nos servirán para la otra vida, en cambio, Lázaro, que vivió en la miseria humana -sin perder la dignidad- pero siempre con la confianza puesta en Dios, recibe el premió merecido.
En ambas lecturas no se menciona que hayan acumulado sus riquezas con injusticias, tampoco se desautoriza el ser rico, sino que esas riquezas los absorben hasta el punto de que no piensan ni en Dios ni en los otros.
Si tomamos el fin de nuestra existencia humana como el inicio de un viaje, habría que ver que las obras realizadas serian como el pasaporte que nos dará acceso al reino de Dios, pues la confianza en los bienes que son pasajeros no son meritorios.
Por eso, debemos reflexionar a nuestro interior y tomar un nuevo rumbo en ese viaje a la vida eterna, cuando vemos que mis acciones no me consiguen ese pasaporte, pues podría ser que mi egoísmo me aleje de aquellos que están necesitados sintiéndome incomodos estar junto a ellos o en el peor de los casos, me apegue a los bienes materiales que me dan seguridad.
Cuando hacemos nuestro acto penitencial en cada eucaristía, que se nos perdonen nuestros pecados, entre ellos de omisión. Pareciera que ignorar al que sufre ya es algo normal. A Epulón no se le reprende por su mala atención a Lázaro, sino por pasar inadvertido las necesidades, centrándose en sólo sus bienes.
Podría decirse que solo sucede en cuentos o historias para hacer conciencia, pero en la realidad sucedes entre familias y comunidades, ignoran que los bienes son para remediar los males que padecemos nosotros y nuestros demás hermanos.
Todos estamos llamados a compartir lo que tenemos, pues hay personas y familias que tienen menos de lo que nosotros poseemos, pues siempre tendremos por providencia de Dios algo que compartir, y no sólo colaboremos con bienes materiales sino también podemos compartir la afectividad y nuestra cultura.
Cuando omitimos no ayudar a alguien y pudimos hacerlo, o estar en condición de hacerlo, también se nos contará como pecado, pues no tendimos la mano a ese familiar, vecino o desconocido cuando estaba en nuestras posibilidades de hacerlo.
Queridos hermanos, pidamos al Espíritu Santo que nos inspire a dar ese paso de estar atento a las necesidades del otro, y no dejarnos seducir por los bienes materiales que son pasajeros y no nos dan acceso a la vida eterna. Que así sea.

Atentamente
Seminarista de teología de la diócesis de Papantla

Job Sánchez Hernández

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIOCICLO C18 de septiembre de 2022Una vez fue un campesino a la ciudad. Y se encontró con u...
18/09/2022

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO
CICLO C
18 de septiembre de 2022

Una vez fue un campesino a la ciudad. Y se encontró con un grave problema. Solamente tenía veinte pesos.
Una vez fue un campesino a la ciudad. Y se encontró con un grave problema. Solamente tenía veinte pesos, y le estaba doliendo una muela. El campesino pensaba:
- Si me s**o la muela y pago al dentista, no puedo comer; si lo gasto en comer, me seguirá doliendo la muela.
Estaba el buen hombre con estos pensamientos cuando fue a pararse enfrente de una pastelería. Allí se quedó largo tiempo mirando embobado los pasteles, hasta que pasaron por allí dos muchachos y le dijeron para burlarse:
- ¿Cuántos pasteles te atreverías a comer en una comida?
Contestó el campesino:
- ¡Hombre, me comería quinientos!.
Muy sorprendidos: - ¡Quinientos! ¡Dios nos libre! Les dijo el campesino:
- Pues de qué poco se asustan ustedes
Y de esta forma comenzaron a discutir, ellos diciendo que no y el insistiendo que si.
- ¿Que apuestas?- dijeron los muchachos.
- Pues... si no me los como, me dejo sacar esta muela y el campesino señaló la muela que le dolía.
Los muchachos aceptaron alegres la apuesta. El hombre comenzó a comer y, cuando ya no tenía más hambre, dijo:
- He perdido, señores.
Entonces llamaron a un dentista y le sacaron la muela. Los muchachos se reían diciendo:
- Miren a ese tonto, que por hartarse de pasteles deja que le saquen una muela.
Entonces les respondió el campesino:
- Más tontos son ustedes, porque gracias a esta apuesta he matado el hambre y, además, me han sacado una muela que me había dolido toda la semana.
Y así el campesino fue como logró matar su hambre y sacarse la muela sin tener que gastar un peso.
Fuente: Cuentos infantiles

Muy buenos días en la primera lectura del libro del profeta Amós, nos presenta una denuncia sobre las conductas de ciertos comerciantes y poderosos, quién siendo profeta del reino del norte, quien como profeta -de los siglos VIII antes de Cristo – denuncia y expone las injusticias y los abusos de los derechos de los pobres, que con trampas y corrupción se enriquecían unos cuantos. Denuncia que no es nada anticuada para estos días en los que vivimos.
En la segunda lectura que leemos este día corresponde a la Carta del apóstol san Pablo a Timoteo, nos muestra una consigna más de que debe hacer la comunidad que dirige en Éfeso. Ahora una oración a la que llamamos oración universal que debe hacer el pueblo de Dios en todo lugar y momento, esto con el fin de que todos los hombres conozcan la verdad y se salven, e igual que oren por los gobernantes.
En el evangelio de san Lucas, nos presenta otra parábola, ahora es con el fin de conocer la forma en que debemos administrar los bienes que disponemos en esta vida y, esto mismo, nos lleve al crecimiento de nuestra fe para saber administrar también los bienes espirituales.

Aplicación en nuestra vida
A primera vista pareciera que Jesús está en contra de las riquezas, esto es algo muy común en el evangelio de san Lucas, pues remarca la importancia de los bienes espirituales sobre los materiales.
Aunque es importante el tener dinero, que es causa de necesidad para la alimentación personal y familiar, también lo es para emprender causas sociales y de evangelización en las comunidades parroquiales, o el extender la mano a nuestros demás hermanos cuando hay un desastre natural.
Pero el dinero no debe ser el quien mueva nuestro interés que nos haga ser esclavos, o el peor de los casos nos haga ser enemigos de todos los que nos rodean, llegando a pecar contra el primer mandamiento de la ley de Dios.
Otro peligro que corremos es el mal uso de los bienes que se nos han encomendado a nuestro cuidado, cerrando los ojos a las necesidades del otro que, como consecuencia nos vea deformando los planes de Dios.
Ya las injusticias en contra de los pobres por parte de los ricos eran denunciadas por los profetas como el caso de Amós, mostrando como consecuencia la falta de caridad al necesitado.
Si no sabemos cuidar los bienes que se nos han encomendado, menos sabremos identificar que el quien necesita es Jesús mismo que se manifiesta en el pobre, en el enfermo, en el preso y el hambriento, pues no podemos ser injustos con aquellas personas que no tienen voz.
La administración de los bienes materiales y espirituales, dependerá del grado de crecimiento de nuestra fe y sensatez e inteligencia, pues el dueño de la parábola no descalifica sus acciones, sino que alaba su astucia en los negocios, pues es infiel pero listo.
Por tanto, debemos ser astutos, pero sin dejar de ser hijos de la luz, poner en marcha toda la caridad y justicia que podamos hacer. Ser hábiles, pero a las cosas de Dios.
Por cuanto hace a la oración de los fieles, la iglesia no ha dejado de hacer dicha recomendación, siempre hemos orado por todas las necesidades de los pueblos, por las intenciones del papa, por la paz, por los gobernantes y otras necesidades particulares del lugar, ya que la salvación la obtendremos en comunión.
Es momento de incluir en nuestras oraciones personales no solo las nuestras y el de los seres queridos, sino también las necesidades de los demás, y las necesidades del mundo entero.
Queridos hermanos, pidamos al Espíritu Santo que nos haga dóciles para poder ser buenos administradores de los bienes materiales y sobre todo los bienes espirituales, y podamos incluir en nuestras oraciones a aquellos que sufren y padecen. Que así sea.

Atentamente
Seminarista de teología de la diócesis de Papantla

Job Sánchez Hernández

Dirección

Misantla
93835

Teléfono

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