22/06/2026
«Tomó el pan, lo partió y lo compartió.» 🤍
Así obra el amor de Dios: no se guarda para sí, no se reserva, no se mide. Se entrega por completo para que otros tengan vida.
Dar de lo nuestro siempre implica partir algo de nosotros mismos: nuestro tiempo, nuestras fuerzas, nuestros bienes o nuestro corazón. Sin embargo, aquello que se comparte por amor nunca se pierde; se transforma en un signo de esperanza para quien lo recibe y en una bendición para quien lo entrega.