23/11/2025
Hoy celebramos la Solemnidad de
La fiesta de Cristo Rey nació en tiempos recios.
Corría 1925 cuando el Papa , viendo a un mundo que se desfiguraba entre totalitarismos y violencias, levantó la voz con una certeza luminosa: sólo Cristo —no los poderes, no las ideologías— puede reinar en la conciencia humana. Así nació la solemnidad de Cristo Rey: como un faro en medio de la tormenta, recordándonos que la paz no se impone, se recibe cuando dejamos que el Evangelio gobierne la vida.
Con el paso del tiempo, la Iglesia colocó esta fiesta al final del año litúrgico. Es un gesto de sabiduría: antes de cerrar el calendario, el cristiano levanta la mirada al fin de la historia y descubre que no es el caos quien tiene la última palabra, sino un Rey coronado de espinas, que conquista amando.
Y en México esta fiesta late con una fuerza distinta.
Aquí el grito “¡Viva Cristo Rey!” no es consigna piadosa: es memoria de sangre y de fidelidad. Son los pasos de hombres y mujeres que, en los años más oscuros de la persecución religiosa, dieron la vida por no renegar de Jesús. Es José Sánchez del Río muriendo con un “¡Viva Cristo Rey!” que ni las balas pudieron apagar. Es la confesión de un pueblo que encontró en Cristo un Rey más fuerte que la injusticia.
Por eso, cada noviembre, la Iglesia vuelve a ese grito. No para abrir heridas, sino para recordar su identidad más honda: la fe que sostiene, la libertad que no se negocia, la esperanza que siempre renace. Celebrar a Cristo Rey es afirmar, con serenidad y valentía, que su reinado comienza en el corazón y se despliega en la familia, en la calle, en nuestras decisiones de cada día.
Que hoy, como pueblo de Dios, levantemos nuevamente la voz:
Jesús no es un Rey lejano, sino el que camina con nosotros, el que nos llama a la unidad, a la justicia, a la caridad que transforma. Y al reconocerlo como Rey de nuestra vida, México y toda nación vuelven a escuchar su propia historia… y a escribir una nueva.
¡Viva Cristo Rey! 👑❤️🔥🙏