02/08/2025
Lo que vale ante Dios
Homilía del 18 domingo ordinario 2025
Homilía del domingo 3 de agosto de 2025
Ecl 1,2;2,21-23/ Col 3,1-5.9-11/ Lc 12,13-21
El video está en: https://youtu.be/bpEaCglgL6w
Dios nos hace ver que no es lo mucho que nos esforcemos en adquirir bienes y tener dominio sobre las cosas y sobre los hombres lo que nos llenará de seguridad y bienestar, es que tanto podemos llevar a los demás la presencia de Dios con sensibilidad, generosidad y atención, porque los bienes de la tierra solo nos sirven para encadenarnos a las cosas del mundo y perder la gracia y don que Dios nos provee para atender al necesitado, reconociendo en él a un hermano que Dios nos pone para compartir, acompañar, animar y escuchar. Dios nos hace capaces de producir, con nuestra habilidad, inteligencia y perseverancia, los recursos que necesitamos y algo más para atender las necesidades de otros, también nos da la oportunidad de auxiliar a vivir de una manera digna y segura a aquellos que van perdiendo las posibilidades de poderlo hacer por cuenta propia, más el mundo pone frente a cada uno la necesidad apremiante de prever el futuro y hacer una reserva de bienes que nos aseguren nuestra existencia en forma cómoda y segura, más habiendo obtenido los recursos y bienes adecuados para poder tener esta vida, buscamos mejorar las posibilidades, siguiendo acumulando, siguiendo reteniendo y dejando para otro momento los signos de generosidad y atención al necesitado, poniendo siempre nuestra comodidad y seguridad como escusa a la insensibilidad y abandono de las necesidades de los que están cercanos a nosotros.
El rey Salomón, en el libro del Qolelet (Eclesiastés) nos hace ver lo insensato y fuera de razón que es el acumular vienes, privándonos de la alegría de compartirlo, el hecho de necesitar manifestar la fuerza de la riquezas que tenemos, para poder dominar y someter a los que están cercanos y dependientes de nuestra riqueza, porque esto tan solo dura mientras nuestra vida transita por la parte del mundo y cuando está trasciende los vienes carecen de valor, pero las obras de bondad y atención al necesitado, serán la autentica riqueza que tendremos, aquellos que dan testimonio de la generosidad y la atención a los que manifiestan necesidades, porque esa gratitud que vamos acumulando es la verdadera riqueza que tiene valor ante Dios, pues hemos sido dóciles a su voluntad y nos hemos solidarizado con el necesitado y con el abandonado, dándole el autentico valor de dar vida y seguridad al que esta hundido en la desesperación y la angustia.
San Pablo sigue animando a la comunidad de Colosas a tener una vida digna y llena de santidad, al hacerles ver, que hay que vencer la propuesta del mundo, que los llena de ruido, dolor y miedo, al trasgredir la verdad del amor y abusar de si mismo con actitudes contrarias a la razón y a la cercanía de los demás. Porque el reconocerse libres de las acechanzas del mundo y revestidos de Cristo, se trasciende de la vida del mundo para vivir ya en la presencia de Dios, pudiendo amar a los demás y tener la seguridad de que la presencia de Dios también esta en ellos. Estas mismas palabras que San Pablo les da a los Colosenses ahora nos las dice a nosotros.
Es Jesús que por medio de parábolas nos hace ver que debemos buscar aquello que nos da riqueza en el Reino de Dios, del cual somos habitantes y en el cuál transitará nuestra vida eterna, porque los bienes del mundo se quedan y los gozan o dilapidan aquellos que después de nuestro tránsito los reciben.
la vida siempre nos esta retando a exhibir de alguna manera nuestra capacidad de ser superior y dominar nuestro entorno, obtrener de este todo lo que po...