Cofradía de la Virgen del Carmen. Parroquia María Auxiliadora, Tlacotal.

Cofradía de la Virgen del Carmen. Parroquia María Auxiliadora, Tlacotal. Fraternidad que promueve la devoción de la Virgen del Carmen y su escapulario.

28/03/2026
𝗦𝗘𝗠𝗔𝗡𝗔 𝗦𝗔𝗡𝗧𝗔 𝟮𝟬𝟮𝟲Parroquia María Auxiliadora - Tlacotal Cofradía de la Virgen del Carmen. Parroquia María Auxiliadora, T...
19/03/2026

𝗦𝗘𝗠𝗔𝗡𝗔 𝗦𝗔𝗡𝗧𝗔 𝟮𝟬𝟮𝟲

Parroquia María Auxiliadora - Tlacotal
Cofradía de la Virgen del Carmen. Parroquia María Auxiliadora, Tlacotal.

¡𝘍𝘦𝘭𝘪𝘤𝘦𝘴 𝘗𝘢𝘴𝘤𝘶𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘴𝘶𝘳𝘳𝘦𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯!

¡Participa! Si la procesión pasa por tu calle te invitamos a decorar tu puerta con rojo y blanco.🔴⚪️🔴⚪️🔴⚪️🔴⚪️🔴⚪️🔴⚪️🔴⚪️🔴⚪...
19/03/2026

¡Participa!

Si la procesión pasa por tu calle te invitamos a decorar tu puerta con rojo y blanco.

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La bendición de palmas se realiza al inicio de la procesión y al inicio de las misas dominicales en los horarios habituales

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Celebrando el IV Domingo de Cuaresma y visita mensual a Nuestra Señora del Carmen despues de vivir nuestro retiro de Cua...
19/03/2026

Celebrando el IV Domingo de Cuaresma y visita mensual a Nuestra Señora del Carmen despues de vivir nuestro retiro de Cuaresma.

Domingo 15 de Marzo del 2026.

𝗦𝗜𝗠𝗜𝗟𝗜𝗧𝗨𝗗𝗘𝗦 𝗘𝗡𝗧𝗥𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗧𝗜𝗘𝗠𝗣𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗖𝗨𝗔𝗥𝗘𝗦𝗠𝗔 𝗬 𝗔𝗗𝗩𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢 𝗘𝗡 𝗟𝗔 𝗜𝗚𝗟𝗘𝗦𝗜𝗔 𝗖𝗔𝗧𝗢́𝗟𝗜𝗖𝗔Los tiempos litúrgicos de la Cuaresma y el A...
28/02/2026

𝗦𝗜𝗠𝗜𝗟𝗜𝗧𝗨𝗗𝗘𝗦 𝗘𝗡𝗧𝗥𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗧𝗜𝗘𝗠𝗣𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗖𝗨𝗔𝗥𝗘𝗦𝗠𝗔 𝗬 𝗔𝗗𝗩𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢 𝗘𝗡 𝗟𝗔 𝗜𝗚𝗟𝗘𝗦𝗜𝗔 𝗖𝗔𝗧𝗢́𝗟𝗜𝗖𝗔

Los tiempos litúrgicos de la Cuaresma y el Adviento tienen algunas similitudes, aunque presenten marcadas diferencias. Conocerlas ayuda a los católicos a vivirlas mejor, atendiendo a las características que la Iglesia ha dado a cada una de ellas.

Estas son algunas similitudes entre la Cuaresma y el Adviento:

1: 𝐒𝐨𝐧 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐩𝐚𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧
Tanto la Cuaresma como el Adviento son tiempos de preparación. En el primero, la Iglesia se alista para celebrar la Pascua. Mientras que en el segundo, los católicos se preparan para la Navidad y la segunda venida del Señor.

2: 𝐄𝐥 𝐦𝐨𝐫𝐚𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐜𝐨𝐥𝐨𝐫 𝐜𝐚𝐫𝐚𝐜𝐭𝐞𝐫𝐢́𝐬𝐭𝐢𝐜𝐨 es el morado, que en la Iglesia Católica alude a la penitencia. Por eso, tanto en Cuaresma como en Adviento, la Iglesia invita a los fieles a acercarse al Sacramento de la Penitencia o la Reconciliación.

3. 𝐄𝐥 𝐬𝐚𝐜𝐞𝐫𝐝𝐨𝐭𝐞 𝐬𝐞 𝐯𝐢𝐬𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐫𝐨𝐬𝐚𝐝𝐨
La Cuaresma y el Adviento también se distinguen por contar con un domingo en el que el sacerdote celebra la Santa Misa revestido con una casulla rosada. En el caso de la Cuaresma, ese día se llama Domingo de Laetare, (IV Domingo de Cuaresma)mientras que en Adviento toma el nombre de Domingo de Gaudete. (III Domingo de Adviento).

En ambos días, la Iglesia invita a los fieles a renovar con alegría la esperanza en el camino hacia la Pascua y la Navidad, respectivamente.

4. 𝐒𝐞 𝐨𝐦𝐢𝐭𝐞 𝐞𝐥 𝐡𝐢𝐦𝐧𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐆𝐥𝐨𝐫𝐢𝐚
La Instrucción General del Misal Romano establece que el himno del Gloria "se canta o se dice en voz alta los domingos fuera de los tiempos de Adviento y de Cuaresma".

El Gloria se omite en Adviento y se retoma en Navidad, porque es un himno que repite las palabras de los ángeles tras el nacimiento de Jesús.

En cambio, su desaparición en Cuaresma tiene como misión catequética enfatizar el carácter austero y penitencial de este tiempo litúrgico en contraste con el gozo de la Pascua.

5. 𝐋𝐥𝐚𝐦𝐚𝐝𝐨 𝐚 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐬𝐢𝐨́𝐧
La Iglesia llama constantemente a la conversión de los fieles, pero de forma muy especial en Cuaresma y Adviento.

La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza, en el que el sacerdote hace énfasis en las palabras del Señor: "Conviértete y cree en el Evangelio". Este llamado está presente durante todo este tiempo litúrgico.

De igual manera, la invitación a la conversión cobra particular relevancia durante el Adviento, porque en esos días se proclama el retorno de nuestro Señor "para juzgar a vivos y mu***os".

Asi iniciabamos la Cuaresma con la imposición de la ceniza, servicio hecho por algunos hermanos de la Cofradía de la Vir...
25/02/2026

Asi iniciabamos la Cuaresma con la imposición de la ceniza, servicio hecho por algunos hermanos de la Cofradía de la Virgen del Carmen en la Parroquia María Auxiliadora - Tlacotal

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Miércoles 18 de Marzo del 2026.

𝟭𝟱 𝗠𝗜𝗡𝗨𝗧𝗢𝗦 𝗕𝗔𝗝𝗢 𝗟𝗢𝗦 𝗣𝗜𝗘𝗦 𝗗𝗘 𝗠𝗔𝗥𝗜́𝗔 𝗔𝗨𝗫𝗜𝗟𝗜𝗔𝗗𝗢𝗥𝗔 𝙳𝙸́𝙰 𝟸𝟺: 𝙲𝙾𝙽𝙼𝙴𝙼𝙾𝚁𝙰𝙲𝙸𝙾́𝙽 𝙼𝙴𝙽𝚂𝚄𝙰𝙻 𝙴𝙽 𝙷𝙾𝙽𝙾𝚁 𝙰 𝙼𝙰𝚁𝙸́𝙰 𝙰𝚄𝚇𝙸𝙻𝙸𝙰𝙳𝙾𝚁𝙰 ¡María! ¡Ma...
24/02/2026

𝟭𝟱 𝗠𝗜𝗡𝗨𝗧𝗢𝗦 𝗕𝗔𝗝𝗢 𝗟𝗢𝗦 𝗣𝗜𝗘𝗦 𝗗𝗘 𝗠𝗔𝗥𝗜́𝗔 𝗔𝗨𝗫𝗜𝗟𝗜𝗔𝗗𝗢𝗥𝗔

𝙳𝙸́𝙰 𝟸𝟺: 𝙲𝙾𝙽𝙼𝙴𝙼𝙾𝚁𝙰𝙲𝙸𝙾́𝙽 𝙼𝙴𝙽𝚂𝚄𝙰𝙻 𝙴𝙽 𝙷𝙾𝙽𝙾𝚁 𝙰 𝙼𝙰𝚁𝙸́𝙰 𝙰𝚄𝚇𝙸𝙻𝙸𝙰𝙳𝙾𝚁𝙰

¡María! ¡María! ¡Dulcísima María, Madre querida y poderosa Auxiliadora mía! Aquí me tienes; tu voz maternal ha dado nuevos bríos a mi alma y anhelosa vengo a tu soberana presencia... Estréchame cariñosa entre tus brazos... deja que yo recline mi cansada frente sobre tu pecho y que deposite en él mis tristes gemidos y amargas cuitas, en íntima confidencia contigo, lejos del ruido y bullicio del mundo, de ese mundo que sólo deja desengaños y pesares.

Mírame compasiva... estoy triste, Madre, bien lo sabes, nada me alegra ni me distrae, me hallo enteramente turbada y llena de temor...
Abrumada bajo el peso de la aflicción, sobrecogida de espanto, busco un hueco para ocultarme, como la tímida paloma perseguida por el cazador... y ese hueco, ese asilo bendito, ese lugar de refugio es,
¡oh Madre Augusta! tu corazón.

A ti me acerco llena de confianza... no me deseches ni me niegues tus piedades. Bien comprendo que no las merezco por mis muchas infidelidades; dignas de tus bondades son las almas santas e inocentes que saben imitarte y a las cuales yo tanto envidio sinceramente, mas Tú eres la esperanza y el consuelo, por eso vengo sin temor.

¡Madre mía! Permite que yo no toque, sino que abra de par en par la puerta de tu corazón tan bueno y entre de lleno en él pues vengo cansada y sé que Tú no sabes negarte al que afligido viene a postrarse a tus pies.

¡Virgen Madre! Tu trono se levanta precisamente donde hay dolores que calmar, miserias que remediar, lágrimas que enjugar y tristezas que
consolar... por eso, levantándome del profundo caos de mis miserias en que me encuentro sumergida imitando al Pródigo del Evangelio, digo también: "Me levantaré e iré a mi dulce Madre y le diré: ¡Madre buena, aquí está tu hija que te busca! perdona si en algo te he sido infiel, soy tu pobre hija que llora, aquí me tienes aunque indigna a tus favores... te pertenezco y no me separaré de Ti, hasta no llevar en mi pecho el suave bálsamo del consuelo y del perdón.

¿Me abandonarás dulce María? ¿No herirán tus oídos mis clamores? ¡Oh, no! tu apacible rostro ensancha mi confianza, tus castos ojos me miran compasivamente disipando las densas nubes de mi espíritu y de mi abatimiento y zozobra desaparecen con tu materna sonrisa.

Si majestuosa empuñas tu cetro en señal de poder, como eres mi Madre, es tan sólo para manifestarme que eres la dispensadora de las gracias y mercedes del cielo para derramarlas con abundancia sobre esta tu pobre hija que sólo desea amarte y agradecerte.

¡Oh sí! Tú eres el Océano, Madre, y yo el imperceptible grano de arena arrojado en él... Tú eres el rocío y yo la pobre flor mustia y marchita que necesita de Ti para volver a la vida. Que nada medistraiga, que nadie me busque... Yo estoy perdida en el mar inmenso de tu bondad, estoy escondida en el seno misterioso de mi bendita Madre.

Reina mía, confiando en tu Auxilio bondadoso y tierno quiero hablarte con la confianza del niño... quiero acariciarte, quiero llorar contigo... traer a mi memoria dulces recuerdos... derramar mi alma en tu presencia para pedirte gracias, arráncame, en una palabra el corazón para regalártelo en prenda de mi amor.

Escucha pues, tierna María, mi dulce Auxiliadora, una a una todas mis palabras y deja que cual bordo de fuego penetre en tu corazón, porque quiero conmoverte... quiero rendirlo y quiero en fin que tu Jesús, que tan amable abre sus bracitos sonriendo con dulzura, repita en mi favor nuevamente aquella consoladora palabra que alienta al desvalido y hace temblar al demonio: "He aquí a tu Madre, he aquí a tu hija".

Sí, aquí estoy... aquí está tu pobre hija a quien has amado y amas aún con predilección y que te pertenece por todos títulos... la que descansó en tus brazos antes de reposar en el regazo maternal... la que probó tus caricias mucho antes que los maternos besos... ¿lo recuerdas?
Yo dormí en tu seno el dulce sueño de la inocencia, viví tranquila bajo tu manto sin conocer ni sospechas siquiera los escollos de la vida, amándote con ardor y gozando de tus caricias con las quepreparaste mi alma y corazón para los rudos ataques de mis enemigos y sinsabores de la vida.

Tu mano salvadora no sólo me apartó del abismo en que tantas almas han perecido sino que me regaló con gracias particularísimas y especiales dones, que reserves tan sólo para tus amados.

Todo... todo lo confieso para mayor gloria tuya y quisiera tener mil lenguas para cantar tus alabanzas digna y elocuentemente en fervorosos y tiernos himnos de santa gratitud.

¡Ah cuando me hallo cercada de tinieblas y sombras de muerte, sobrecogida de angustioso quebranto... cuando mi corazón tiembla ante la presencia del dolor, este pensamiento dulcísimo de tus tiernas
muestras de predilección viene a ser el rayo luminoso que hace surgir mi frente dándome alas para remontarme hasta lo infinito... ¡Oh recuerdo consolador! ¡Bendito seas! Eres la escala por la cual subo hasta el trono de la clemencia y del amor santo y verdadero.

Mas ¡ay!... pronto pasaron de aquella alma los días de encanto... con la velocidad del relámpago se disiparon mis goces infantiles y llegó para mí la hora del desamparo... Madre, no puedo soportar su peso...
siento quebrantar al mismo tiempo todas mis fuerzas interiores y necesito que tu mano me sostenga para no sucumbir en la lucha...
Ansiosa te busco como el pobre náufrago busca su tabla salvadora...
Levanto a Ti mis ojos y mi pesada frente como el marino en busca de la estrella que debe señalarle el puerto. Me siento como abandonada, semejante a una nave sin piloto a merced del oleaje tempestuoso e
incesante... ¡Tengo miedo! mucho miedo de perecer, entre las turbias ondas del agitado mar del pecado... Tengo miedo de la justicia divina a quien soy deudora de tantas y tan especialísimas gracias... pero sobre todo tengo miedo... ¡Oh no quisiera ni decirlo... tengo miedo de serte ingrata, abandonándote algún día y olvidando tus ternuras, pagarlas con ingratitud!

¡Jamás lo permitas, Reina mía! Haz que viva siempre unida a Ti, como la débil yedra vive asida fuertemente a la robusta encina defendiéndose del furioso huracán... ¿Qué sería de ésta tu hija? ¡Oh Madre! ¿sin Ti?
Mil enemigos me acechan redoblando a cada paso sus infernales astucias... acosada me siento por todas partes y si Tú no me amparas, ¿quién se dolerá de mí?
No me alejes, por piedad, sálvame... muestra que eres mi Madre Auxiliadora; olvida por piedad las veces que te he contristado, reduce a polvo mis pecados, lávame con tus lágrimas y límpiame más y más.

Tus brazos son el trono de la misericordia, en ellos descansa tu Jesús... sujétame entre ellos para que no haga uso de la justicia contra mí... dile que acepto el dolor que redime si Tú me lo envías, que venga, si es preciso, el sufrimiento aun cuando mi pobre carne
tiemble ante él, con tal que mi alma se torne blanca como la nieve.

Sí, dile a tu amado hijo que yo quiero desagraviar para alcanzar su clemencia, dile que eche un velo sobre mis faltas y miserias y que olvide para siempre lo mala que he sido... ¡María! de mi vida no resta
más que la última etapa... mis ensangrentadas huellas van marcando mis pasos en la senda escabrosa de la vida que está por cortarse... mi cansado corazón late aún, sí, porque Tú les das vida y aliento, pero
derrama las últimas lágrimas que manan de él cual candente lava.

Terminará mi existencia y ¿qué será de mí, si mi Auxiliadora no viene en ese momento terrible? ¿A quién volveré mis ojos si te alejas en ese instante? La gracia que te he pedido y tanto deseo para mi agonía, es grandísima y no la merezco, pero la espero con plena confianza y tu sonrisa me alentará. Estoy segura de que aun cuando el demonio ruja a mi derredor, preparando su último asalto, tu mano maternal me
acariciará y con sin par solicitud me prodigará los últimos consuelos en mi despedida de este triste valle de lágrimas.

Esto lo sé cierto, lo siento en mí y no fallará mi esperanza... ni un momento lo dudo.
Los ángeles santos, al ver las ternuras de que seré objeto en el terrible trance exclamarán también enternecidos: "Mirad cómo la ama nuestra Reina".
Esta es la gracia de las gracias, mi último anhelo, mi petición suprema.
Haz ¡oh Madre mía! que tu dulcísimo nombre, que fue la primera palabra que supieron balbucir mis infantiles labios entre las caricias de mi buena madre, sea también la última expresión que suavice y endulce mi sedienta boca al entregar mi alma. ¡Madre!... que mi tránsito sea el postrer tributo de mi amor hacia Ti... que sea la última nota de mis
cantos que tantas veces se elevaron en tu loor y el ósculo moribundo que te envíe sea el preludio de mi eterna e íntima unión con la Majestad divina y contigo, ¡oh mi dulce, mi santa y tierna Madre
Auxiliadora...!

Cofradía de la Virgen del Carmen. Parroquia María Auxiliadora, Tlacotal.

06/02/2026
𝗦𝗮𝗻 𝗝𝘂𝗮𝗻 𝗕𝗼𝘀𝗰𝗼 𝘆 𝗲𝗹 𝗲𝘀𝗰𝗮𝗽𝘂𝗹𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗡𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗦𝗲𝗻̃𝗼𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗖𝗮𝗿𝗺𝗲𝗻El periódico "Il Correo d'ltalia” del 19 de mayo de 1929 re...
31/01/2026

𝗦𝗮𝗻 𝗝𝘂𝗮𝗻 𝗕𝗼𝘀𝗰𝗼 𝘆 𝗲𝗹 𝗲𝘀𝗰𝗮𝗽𝘂𝗹𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗡𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗦𝗲𝗻̃𝗼𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗖𝗮𝗿𝗺𝗲𝗻

El periódico "Il Correo d'ltalia” del 19 de mayo de 1929 relataba la exhumación del cuerpo de , en estos términos:

“Cuando todos los miembros invitados se hallaron presentes, se procedió a la piadosa ceremonia del reconocimiento de los restos de San Juan Bosco. Monseñor Salotti, asistido de los superiores salesianos y rodeado de los médicos y demás funcionarios, ordena que se proceda al descubrimiento del féretro.

Éste aparece muy pronto; la caja tiene color opaco a causa del tiempo y de la humedad, pero con el sello de seda perfectamente conservado y anudado.

Examinado atentamente, y viéndolo intacto, es levantada la tapa con toda precaución.

Aparece entonces la caja de zinc, que ha cedido algo por la acción del tiempo, sobre todo por los sitios soldados.

Toda ella está envuelta por un verdín oscuro que denuncia el carácter fúnebre del contenido. Ábrese la caja y aparecen los restos. Todos miran con ansiedad, llena de devoción.

Las manos, que son lo primero que vemos, están deformadas. El sagrado cadáver momificado, pero alrededor de sus labios persevera agradable la sonrisa que siempre fue tan propia del siervo de Dios.

Los vestidos están deshechos, y los ojos de todos los circunstantes se fijan con sorpresa en el santo Escapulario de la Virgen del Carmen y en el crucifijo, que permanecen limpios e intactos, como si hubiesen sido recién colocados sobre el pecho del Santo.

Los señores que rodean el sagrado féretro abrieron en dos alas para que el gentío que allí espera pueda desfilar por «delante del santo y contemplar el sagrado Escapulario, incólume de toda corrupción.

Es aquél un tributo de veneración a Don Bosco y de amor a la Santísima Virgen, cuya protección sobre los sagrados restos se hace patente con la conservación milagrosa del Escapulario".

21/01/2026

𝗦𝗢𝗕𝗥𝗘 𝗘𝗟 𝗘𝗦𝗖𝗔𝗣𝗨𝗟𝗔𝗥𝗜𝗢 𝗖𝗔𝗥𝗠𝗘𝗟𝗜𝗧𝗔𝗡𝗢 𝗬 𝗠𝗘𝗥𝗖𝗘𝗗𝗔𝗥𝗜𝗢

𝗘𝗹 𝗘𝘀𝗰𝗮𝗽𝘂𝗹𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗡𝘁𝗿𝗮 𝗦𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗖𝗮𝗿𝗺𝗲𝗻:

El día 16 de Julio de 1251, la Virgen María se apareció a su fervoroso servidor, San Simón Stock, y le entregó el hábito que había de ser su signo distintivo. Inocencio IV bendijo este hábito y le otorgó varios privilegios, no sólo para los religiosos de la Orden, sino también para todos los cofrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Llevando éstos el escapulario, que es reducción del que llevan los Carmelitas, participan de todos los méritos y oraciones de la Orden y pueden esperar de la Santísima Virgen verse pronto libres del purgatorio, si hubiesen sido fieles en observar la abstinencia, la castidad conforme a su estado y las oraciones mandadas por Juan XXII en la Bula llamada Sabatina, publicada el 3 de marzo de 1322.

Aquí es donde radica precisamente la gran devoción que todos los cristianos profesan aún hoy en día a este piadoso escapulario. Esta insignia sagrada no es mas que el símbolo de la bondad universal, del maternal y entrañable cariño que la Virgen del Carmen siente por todos sus hijos y devotos. Por medio de él acompaña al navegante en medio de los constantes peligros y azares del mar, y en general, a todos los fieles creyentes da fortaleza, ayuda y consuelo en las situaciones difíciles de la vida, ayudándoles a alcanzar cuantos favores y gracias imprecan al cielo.

𝗘𝗹 𝗘𝘀𝗰𝗮𝗽𝘂𝗹𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗡𝘁𝗿𝗮 𝗦𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗠𝗲𝗿𝗰𝗲𝗱:

El histórico escapulario de la Merced no ha sido inventado por los hombres, sino que la misma Virgen Santísima lo trajo del cielo cuando descendió revestida de él a Barcelona, a ordenar a S. Pedro Nolasco la fundación de la Orden Mercedaria. (01 de Agosto de 1218)
Santo y noble es, pues, su origen. Por eso los Sumos Pontífices, estimándolo en su justo valor, lo han enriquecido con un gran tesoro de indulgencias. Es considerado el primer escapulario que vino de una revelación Celestial.

Su blanco color significa la pureza de conciencia y la santidad de vida que siempre han de tener los que lo llevan en su pecho, si quieren honrar dignamente a María y merecer su protección.
"Recibe querido Pedro este escapulario, simbolo de mi pureza" (palabras de la Virgen de la Merced a San Pedro Nolasco)

Medita, pues, alma cristiana, en la importancia de este beneficio que María de la Merced ha hecho al mundo y no vaciles en tomar su santo escapulario para que te agregues al número de sus hijos predilectos. Piensa cuál no será tu satisfacción si conservas hasta el fin de tu vida esta santa insignia; con esto te habrás asegurado el amparo y la asistencia de María para la hora de tu muerte.

18/12/2025

L@s esperamos 😀

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