Es una inmensa alegría poder compartir con ustedes en este lugar sagrado. Muchos se preguntan, ¿Qué hacemos realmente en el templo? ¿Por qué venimos aquí? Es, en esencia, la Casa de Dios en la Tierra, un refugio, un centro de nuestra vida espiritual. Aquí venimos a hacer varias cosas fundamentales que alimentan nuestra fe y fortalecen nuestra relación con nuestro Padre Celestial.
1. Adoración y A
labanza: Ante todo, venimos a adorar a Dios en espíritu y en verdad. En el templo, elevamos nuestra voz en cantos de alabanza, reconociendo Su grandeza, Su amor y Su misericordia. Es el lugar donde rendimos honor a Quien lo merece, nuestro Señor Jesucristo.
2. El Encuentro con la Palabra: Aquí, abrimos las Sagradas Escrituras. Venimos a ser alimentados por la Palabra de Dios a través de la predicación. Escuchamos el mensaje que transforma, que corrige, que enseña y que nos guía por el camino de la verdad. En el templo venimos a aprender a usarla.
3. Oración e Intercesión: Este es un lugar de oración. Venimos a derramar nuestro corazón ante el Señor, a presentar nuestras peticiones y a interceder por otros. Oramos por los enfermos, por nuestra ciudad, por la paz del mundo y por el crecimiento de la fe. Nos unimos en un clamor que, como aroma fragante que sube hasta Su trono.
4. La Celebración : Participamos de actos sagrados como la Santa Cena , el Bautismo, y, a veces, bodas o presentaciones de niños, actos que nos recuerdan y reafirman nuestros pactos con Dios.
5. Comunión y Unidad: El templo es el lugar donde nos encontramos como familia de la fe. Nos animamos mutuamente, nos servimos, y demostramos el amor de Cristo unos a otros, cumpliendo el mandamiento de amarnos como Él nos ha amado.
6. Formación y Servicio: Desde aquí, la iglesia se organiza para la enseñanza a niños, jóvenes y adultos, para la consejería, y para el servicio a la comunidad. El templo no es solo para recibir, sino también para ser preparados y enviados a llevar el evangelio y la ayuda a quienes lo necesitan. Así que, mis queridos hermanos, cuando entramos a este lugar, estamos entrando a un espacio para: adorar, aprender, orar, celebrar, unirnos y prepararnos para servir.
1 corintios 15:58
Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
¡Que Dios bendiga sus vidas! ¡Amén!