Tierra Shalom

Tierra Shalom El Señor es mi Dios. El Dios de Abraham, Isaac e Israel

Querida familia y amigos no olviden que este domingo 5 de nov. es tiempo de nuestra reunión.los esperamos 11 am por este...
05/11/2023

Querida familia y amigos no olviden que este domingo 5 de nov. es tiempo de nuestra reunión.
los esperamos 11 am por este medio o presencial.

28/08/2023
Amados hermanos los esperamos mañana Domingo 13 de agosto. 11 AM  transmisión en vivo vía Face. en presencial estamos en...
13/08/2023

Amados hermanos los esperamos mañana Domingo 13 de agosto.
11 AM transmisión en vivo vía Face.
en presencial estamos en el Municipio de Tultepec Edo. de México. col. Paseos de Tultepec II.
NONDEJEMOS DE CONGREGARNOS más que antes , El Señor está cerca!!📜✨😊🪴

15/05/2023
29/10/2022

📌📜Cuando decir “estoy bien” no mantiene la paz

En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera. Santiago 3:17 (NVI)

Cuando alguien a quien amamos dice o hace algo que nos rompe el corazón, ¿cuál es la forma más piadosa de responder?

¿Acaso es fingir que todo está bien y así poder mantener la paz? ¿O se trata de enfrentarse a la persona para demostrar lo equivocada que está?

Pues no es ninguna de las dos cosas.

Si alguna vez me sorprendo fingiendo o comprobando, sé que no estoy confiando en Dios con el resultado y que estoy procesando mi dolor de manera equivocada.

La forma correcta es abordar esta situación con integridad de alma, respondiendo de manera no sólo honesta sino también pacífica. Nuestro versículo clave, Santiago 3:17, dice: “En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura [honesta], y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera” (énfasis añadido).

Sí, quiero esta clase de sabiduría, esta clase de integridad del alma. Quiero ser honesta y pacificadora al mismo tiempo. ¿Pero cómo?

Primero debemos decidirnos a comprometernos con la honestidad real. No todas las expresiones de mis sentimientos son de honestidad verdadera. Verás, mis sentimientos sinceros pueden no ser evaluaciones veraces de la situación. Puedo ser honesta con lo que siento y aun así exagerar o malinterpretar lo que es verdad. Puedo sentirme justificada por ser descarada con mis sentimientos, sin ocultar nada y orgullosa por ser tan “real”, todo bajo la apariencia de ser honesta.

Pero de lo que me he dado cuenta es de que la honestidad que no es verdadera no es honestidad en absoluto. Puede que solo sea un desahogo emocional. Por eso necesitamos la honestidad pacificadora, la honestidad refrenada por el Espíritu Santo, si queremos tener una auténtica integridad del alma.

Así que si quiero una honestidad verdadera, tengo que pedirle al Espíritu Santo que me muestre la verdad real. Necesito ver las cosas desde la perspectiva de la otra persona. Tengo que hacer preguntas a esa persona con el deseo de comprender mejor en lugar de lanzar declaraciones de acusación. En última instancia, mi objetivo debería ser añadir paz a mi honestidad.

Debe contristar a Dios ver versiones falsas de la pacificación que no son controladas por la honestidad. Eso es lo que hacemos cuando fingimos que todo está BIEN.

Lo bueno de fingir que todo está bien es que tenemos la apariencia de “conciliación”. Pero cuando lo hacemos a costa de la honestidad, albergamos una amargura corrosiva que acabará aflorando. O bien erosionará nuestra salud y se presentará más tarde en una serie de enfermedades emocionales y físicas inducidas por la ansiedad, o bien se acumulará con el tiempo y sorprenderá a todos cuando la pacificadora acabe por estallar.

Decir “estoy bien” para mantener la paz, cuando realmente no estamos bien, no es honesto. Ay. Créeme cuando digo que esto me pisa los talones.

He aprendido que, a veces, la falta de honestidad consiste en decir cosas que no son ciertas. Pero también es deshonesto cuando no decimos cosas necesarias que son verdaderas. Puede parecer piadoso en el momento, pero es una piedad falsa.

La verdad y la piedad siempre van de la mano. En el momento en que separamos lo uno de lo otro, nos alejamos de la integridad del alma y damos pie a la inestabilidad que conduce inevitablemente a renunciar a lo mejor de lo que somos.

Sí, perseguimos la integridad del alma, la honestidad que es también la pacificación que conduce a la piedad.

Esta integridad del alma aporta equilibrio a las relaciones caóticas. Nos convierte en verdaderas pacificadoras: personas que no están comprobando ni fingiendo, sino que demuestran honestamente, de manera piadosa, lo que están experimentando. Y ser una verdadera pacificadora cosecha grandes cualidades en nuestras vidas: cosas correctas, cosas piadosas, cosas saludables.

Por : Nalle Rodríguez 🌷tierra shalom

📌📜“Fue por la fe que Noé construyó un barco grande para salvar a su familia del diluvio en obediencia a Dios, quien le a...
29/10/2022

📌📜“Fue por la fe que Noé construyó un barco grande para salvar a su familia del diluvio en obediencia a Dios, quien le advirtió de cosas que nunca antes habían sucedido. Por su fe, Noé condenó al resto del mundo y recibió la justicia que viene por la fe”.
Hebreos 11:7 (NTV)
La fe es obedecer aunque no comprendas. En el Nuevo Testamento, hay 1.050 mandatos y todos son para tu beneficio.
Dios a menudo dice cosas que parecen confusas, como “Ama a tus enemigos” y “Perdona a las personas que te lastimaron”. ¡Eso no es fácil! Muchos mandatos de la Biblia parecen difíciles, irrazonables, irreales, inalcanzables e incluso imposibles. Pero cuando Dios dice cosas como: “Deberías guardar el s**o para el matrimonio”, no está siendo malo. Lo dice porque sabe, que es lo mejor para ti y qué te hará feliz.
Cada vez que Dios te dice que hagas algo, es una prueba de tu fe. La pregunta es esta: ¿Confías en Dios o confías en tu instinto? ¿Confías en la Palabra o confías en el mundo?
¿Obedecerás?
Cuando eras niño, ¿tus padres te pidieron alguna vez que hicieras algo que parecía irrazonable? Cuando preguntaste: “¿Por qué debería hacer esto?” dirían: “¡Porque yo lo dije!” Mirando hacia atrás, ¿las cosas que tus padres te dijeron que hicieras “porque ellos lo dijeron” eran lo correcto? Si. ¿Puedes ver en retrospectiva que fueron sabios?
Al igual que hizo con Noé, Dios te pedirá que hagas cosas que no entiendes por el resto de tu vida, no solo cuando eres un niño. Cuando tengas 80 años, Dios te dirá: “Quiero que hagas esto”. Y preguntarás, “¿Por qué? Eso no tiene sentido”. Y Dios dirá: “Porque yo lo digo”.
Situaciones como estas son una prueba. Fe es creer cuando no lo ves, pero también obedeces cuando no lo entiendes. Si no aprendes a obedecer, te perderás tantas bendiciones que Dios tiene reservadas para ti.
Pero si aprendes a hacer lo que Dios te dice que hagas sin dudarlo, incluso cuando parezca absurdo y exactamente lo contrario de tu tendencia natural, entonces crecerás en la fe y serás bendecido.
Reflexiona sobre esto:
• ¿Qué te ha dicho Dios que hagas que no creías que fuera posible?
• ¿Por qué crees que Dios te pide que hagas cosas que no son posibles con tus propias fuerzas?
• ¿Qué paso de fe necesitas dar hoy para ser obediente a Dios?

Por :Almita Ramirez🌷

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