29/04/2026
Algo se debe reflexionar...
Esa verdad revela una contradicción peligrosa. No se puede desear el destino sin amar el camino. La Biblia dice que no debemos dejar de congregarnos "Hebreos 10:25", no como un simple requisito, sino porque la vida cristiana es comunidad, corrección, crecimiento y perseverancia.
Decir que amas a Dios pero rechazar Su Iglesia es incoherente. Cristo no solo salva individuos, Él forma un cuerpo "1 Corintios 12:27". ¿Cómo puedes amar la Cabeza y despreciar el Cuerpo? La iglesia no es perfecta, pero es el lugar que Dios estableció para edificarte.
Muchos quieren el cielo, pero sin compromiso, sin rendición, sin disciplina espiritual. Pero Jesús fue claro: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo…” "Lucas 9:23". Seguir a Cristo implica decisión, no comodidad.
La Iglesia no es un evento, es una evidencia. Es donde se manifiesta tu hambre por Dios, tu amor por Su Palabra y tu disposición a crecer.
Si hoy no te atrae la presencia de Dios, ¿qué te hace pensar que anhelas pasar la eternidad con Él?
No rechaces lo que Dios diseñó para sostener tu fe. Porque el problema no es la Iglesia… es tu corazón.