25/02/2025
El arte de asustarse por deporte
Nos asustamos con cosas que no existen, con situaciones que nunca van a pasar. Nos dejamos llevar por un miedo que nos encierra, limitando nuestras ideas, nuestra creatividad y nuestra capacidad de arriesgarnos a algo nuevo.
Nos desborda la sensación de temor, una ansiedad que nos paraliza y nos impide avanzar. Y así, terminamos atrapados en un ciclo en el que el miedo a sentir miedo se convierte en nuestra prisión.
Es necesario comprender que muchas veces todo esto no es más que humo, una ilusión creada por nuestra mente, una distorsión alimentada por nuestra imaginación frágil y volátil.
Cuánto dieran otros por estar en nuestro lugar, por tener las oportunidades que hoy nos atemorizan. Y mientras nosotros tememos enfrentar la vida, desde afuera nos ven con admiración, como si fuéramos valientes, incluso deseando ser como nosotros.
Una paradoja irónica: nos sentimos débiles cuando otros nos ven fuertes, y nos aterra aquello que, en realidad, nunca tuvo el poder de detenernos.