28/04/2026
Concelebración Eucarística por el Eterno Descanso de Fr. Vicente Murillo López OSA
Al medio día de este 27 de abril de 2026 en el Templo de San Agustín, de Celaya, Guanajuato, la Comunidad de Religiosos Agustinos de Jaral del Progreso, Guanajuato, conformada por Fr. José Mendoza Castillo, Fr. Guadalupe Moreno Pérez y Fr. Lucio Ramos Hernández (Padre Prior y Párroco) concelebraron la Eucaristía por el Eterno Descanso de Fr. Vicente Murillo López, a un mes de su partida a la Casa del Padre (25 de marzo de 2026).
Fr. Vicente Murillo López nació el 7 de enero de 1932 en Santiago Maravatío, Guanajuato; formó parte de la comunidad agustiniana de nuestra Parroquia del año 2010 al 2013; además, fue Prior Provincial de la Provincia Agustiniana de San Nicolás de Tolentino de Michoacán en dos periodos, de 1994 al 2002; promotor de la causa del Beato Fr. Elías del Socorro Nieves (beatificado por San Juan Pablo II el 12 de octubre de 1997 en la Plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano); y entre su larga misión como sacerdote fue cofundador de la congregación de religiosas Agustinas Operarias de Nuestra Señora del Buen Consejo, en San José Agua Azul, Apaseo el Grande, Guanajuato.
En la homilía Fr. Lucio Ramos mencionó que el Padre Vicente «fue un promotor de las vocaciones, que no buscaba números, buscaba corazones apasionados por Cristo», como Padre Provincial «supo ser custodio de la unidad, promoviendo la vida en comunidad donde se tiene un solo corazón y una sola alma hacia Dios, su huella como autoridad no fue de hierro sino de presencia y discernimiento, entendiendo que gobernar es, ante todo, cuidar el alma de los hermanos y la unidad y armonía de la comunidad», «no conocía la palabra “imposible” cuando se trataba de ayudar», «siempre decía sí, sí, sí a situaciones complicadas o difíciles de arreglar, pero para él, este “sí” no era falta de realismo sino exceso de esperanza, ese sí constante era una forma de decir “tu carga es también mía”, prefería arriesgarse en la solución con tal de no negar la compañía», el Padre Chentito «no mandaba desde el escritorio, sino gobernaba desde el diálogo, para él la Regla de San Agustín no era un código de leyes, sino un mapa para la convivencia fraterna».
Al finalizar la misa, las cenizas del Padre Vicente fueron depositadas por el Padre Prior de San Agustín, Celaya, Fr. Antonio Plaza, a los pies del Sagrado Corazón de Jesús.
Derivado de su gran legado como religioso agustino, hoy la Comunidad de Religiosos Agustinos de San Nicolás de Tolentino de Jaral del Progreso, Guanajuato, le rindió un merecido homenaje y siempre lo tendremos en nuestras oraciones.
En Jaral del Progreso solo estuvo 3 años, pero lo recordamos como un padre amable, saludador, cercano y alegre, de esos sacerdotes a los que nos dan ganas de contarles nuestros problemas porque vemos en ellos a alguien que inspira confianza, recordamos que, por su forma de vestir (siempre de traje) algunas personas pensaban que él era el Obispo. A partir del 2013, sus últimos 13 años de ministerio sacerdotal los desempeñó en el Templo de San Agustín, de Celaya, Guanajuato.
¡Gracias Señor por la vida del Padre Vicente! Qué San Agustín, Nuestra Señora del Buen Consejo y el Beato Fr. Elías del Socorro Nieves salgan a su encuentro y lo lleven a las Moradas Eternas.
Descanse en Paz. Brille para él la Luz Perpetua.