05/04/2026
¡Resucitó Cristo, mi esperanza! 🕊️
La noche ha quedado atrás y la luz del Resucitado lo inunda todo. Participar en la Vigilia Pascual es sumergirse en el misterio más grande de nuestra fe: el paso de la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad. Es la noche en la que la Iglesia entera aguarda en vela el triunfo del Cordero, aquel que con su sacrificio ha restaurado nuestra heredad eterna.
Al encender el fuego nuevo y escuchar las escrituras, recordamos que nuestra historia es una historia de salvación. Cristo ha roto las cadenas del pecado y nos ha abierto las puertas del cielo. No celebramos un recuerdo, celebramos una presencia viva que transforma nuestra existencia. Que la alegría de este Domingo de Pascua no sea pasajera, sino que se convierta en la fuerza que nos impulse a vivir cada día como verdaderos hijos de Dios, renovados por el agua y el Espíritu.
Hoy el mundo se llena de gloria porque el sepulcro está vacío. Que el anuncio de la Resurrección resuene en cada rincón de nuestra vida y que, como comunidad redimida, seamos portadores de esa paz que solo el Señor nos puede dar.
¡Aleluya, el Señor ha resucitado!