26/12/2025
Cada 26 de diciembre la Iglesia Católica celebra a su primer mártir, San Esteban. Precisamente por haber sido el primero en derramar su sangre por Cristo se le denomina “protomártir”. La palabra ‘protomártir’ está formada por los términos griegos πρῶτος (protos, primero) y μάρτυς, μάρτυρος (martyros, "testigo").
San Esteban murió apedreado (esta pena se le conoce como ‘lapidación’) tras ser condenado a muerte por el Sanedrín. Esteban había enfrentado y criticado a las autoridades judías por no querer reconocer al Mesías y, peor aún, por haberlo asesinado. En represalia, las autoridades judías ordenaron que fuese arrastrado hasta las afueras de la ciudad de Jerusalén, donde sería ejecutado (cfr. Hch 7, 54-55).
San Esteban, mientras recibía el impacto de las piedras, alcanzó a decir con fortaleza: "Señor Jesús, recibe mi espíritu", y con su último aliento, puesto de rodillas, exclamó: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado", abogando por aquellos que le arrebataban la vida.
El Papa Benedicto XVI, el 26 de diciembre de 2012, se refirió a San Esteban con estas palabras: "¿De dónde sacó el primer mártir cristiano la fuerza para hacer frente a sus perseguidores y llegar hasta la entrega de sí mismo? La respuesta es simple: de su relación con Dios, de su comunión con Cristo, de la meditación sobre la historia de la salvación, de ver la acción de Dios, que alcanza su cumbre en Jesucristo".
¡Viva San Esteban, cuyo sacrificio embellece la Octava de Navidad!
¡Feliz día de San Esteban, el primer mártir!