08/01/2025
En la filosofía escolástica, entre los numerosos principios, encontramos uno que dice agere sequitur esse. Esto significa que nuestras acciones son la manifestación de la existencia. Para que algo actúe, primero debe existir. Podemos aplicar este principio por analogía a nuestra vida espiritual. Al hecho de que somos Caballeros de la Inmaculada.
Como sabemos, San Maximiliano se encontró en Roma en primera persona con el mal militante que, como ejército hostil a la salvación de las almas, tenía como objetivo la derrota de la Iglesia y el alejar el mayor número posible de almas del Señor Dios, y así dirigirlas directamente a la condenación.
Nuestro santo, como luchador de Dios, decidió contrarrestar este mal que inundaba el mundo. Decidió crear un ejército diferente, uno que luchase bajo la bandera de la Inmaculada y se propusiera como objetivo llevar el mayor número posible de almas a la Inmaculada y a través de la Inmaculada al buen Dios.
¿Cuáles son los medios necesarios en esta lucha? Todos los medios, siempre que sean decentes. Y esto es agere, es decir, acción. Como Caballeros de la Inmaculada, hijos e hijas de San Maximiliano, estamos llamados a la acción, a luchar por las almas. Con nuestras oraciones, ayunos, sacrificios y diversas actividades apostólicas, debemos luchar por las almas inmortales. Para salvarlas.
Hay una respuesta a lo que dijo Nuestra Señora en Fátima: “Muchas almas van a la condenación eterna porque no tienen a nadie que ofrezca sacrificios y ore por ellas”.
Tomado de la revista Knight of the Inmaculata
Octubre- Diciembre 2024.