04/10/2026
"Echo de mi hijo. Echo su alegreza.
Después de la muerte de Carlo, me pregunté quién me haría reír y quién me ayudaría con la computadora. Esto también ocurrió en la vida cotidiana: un hijo capaz de traer luz, simplicidad y alegría a la casa.
Hoy siento a Carlo más presente de lo que era cuando estaba vivo. Veo el bien que sigue haciendo y esto me acompaña todos los días.
Carlo era un chico muy normal, pero todo lo que hizo lo hizo por Jesús, en Jesús, y con Jesús. Tenía una gran devoción a la Eucaristía y una profunda sensibilidad hacia aquellos que sufrían y aquellos que tenían menos.
Fue mi hijo Carlo quien me enseñó todo. Para mí, también fue mi pequeño salvador, porque a través de él descubrí y profundizé mi fe.
Su muerte para nosotros fue como un golpe de fuerza. Ninguna madre está preparada para perder a un hijo. Y sin embargo, Carlo, incluso ante la enfermedad, confió completamente en el Señor y decidió seguir sonriendo.
Hoy muchos lo ven como un santo. Yo sigo, sobre todo, viendo a mi hijo, el chico que me hizo reír, que me enseñó tanto y a quien ya no puedo abrazar físicamente.
Pero siento que Carlo realmente no me ha dejado. Su presencia continúa en el bien que todavía logra sembrar en los corazones de muchas personas."
—Antonia Salzano, madre de Carlo Acutis.