24/08/2026
DISCERNIMIENTO de hoy 24 de agosto de 2026. Lunes de la semana XXI del tiempo ord. Ciclo A
Juan 1, 45-51
¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno? (Juan 1, 46)
¡Qué fácil puede ser juzgar a las personas y a las situaciones basándose solamente en presunciones “terrenales”! Eso fue lo que Natanael hizo cuando oyó hablar sobre Jesús. Natanael, quien se cree que es la misma persona que Bartolomé, vio solamente al hijo de un carpintero, proveniente de una pequeña aldea en Galilea. Pero cuando Jesús le dijo: “Te vi debajo de la higuera”, Natanael vio a Jesús con una perspectiva totalmente nueva, no solo como un hombre de Nazaret sino también como “el Hijo de Dios” y “el rey de Israel” (Juan 1, 48.49).
Puede ser muy difícil ver las cosas a través del mismo lente de la grandiosa sabiduría de Dios. Natanael hizo primero un comentario despectivo sobre Jesús antes de encontrarse con él. Pero una vez que Jesús le habló, la visión de Natanael se amplió. Vio que Jesús ya lo conocía y que le tenía reservado un maravilloso futuro. Después de esa conversación, la vida de Natanael no volvió a ser igual. Decidió seguir a Jesús y a su vez, Jesús lo escogió como uno de los Doce.
Al igual que Natanael, nosotros podemos ver solamente la realidad terrenal pero nos perdemos de la celestial. Podríamos preguntarnos: “¿Qué cosa buena puede salir de esta situación o de esta relación?”. Pero como hizo por Natanael, Jesús puede abrir nuestra mente y darnos una perspectiva celestial sobre cualquier cosa que pueda tenernos confundidos. El Señor puede ayudarnos a ver todo a la luz de su amor y de su propósito para nuestra vida.
Permite que Jesús abra hoy tu mente. Cierra tus ojos e imagínate descansando a la sombra de un árbol frondoso, como Natanael. Imagina que Jesús camina hacia ti. Se sienta a tu lado, te mira intencionalmente y te dice: “Antes de la creación del mundo, te vi y te amé. ¿Qué hay en tu mente?” Comparte con él lo que está en tu corazón. Luego espera y mira cómo te responde. Aun si no escuchas nada en ese momento, confía en que, con el tiempo, Jesús abrirá tus ojos para que puedas ver tu vida a la luz celestial.
Dios tiene “mayores cosas” reservadas para ti (Juan 1, 50), y quiere que tú pongas tu mirada en él.
“Señor Jesús, te pido que abras mi mente y mi corazón al cielo”
*GRACIAS SEÑOR POR SER MI CONSTANTE*