23/05/2026
DISCERNIMIENTO de hoy 23 de mayo de 2026. VII Sábado de Pascua. Ciclo A
Juan 21, 20-25
Tú, sígueme. (Juan 21, 22)
Estas palabras, que Jesús le dijo a Pedro después de su resurrección, fueron un eco de la primera vez que él llamó a Pedro a orillas del Mar de Galilea (Mateo 4, 18-22). Es un llamado que probablemente hizo —a todos sus apóstoles— una y otra vez, en muchas formas diferentes durante el tiempo en que estuvieron juntos.
Sígueme. El llamado es simple pero no es fácil. Es un llamado que Jesús nos hace a cada uno nuevamente en muchas formas distintas.
Sígueme. Hay consuelo en las palabras de Jesús. El Señor nos ha dado una cosa que hacer: seguirlo. Tú no tienes que seguir un plan complicado de automejora o realizar obras increíbles. Él te ha llamado, del mismo modo en que llamó a Pedro, y ahora le perteneces. Tú simplemente sigue a Jesús al igual que las ovejas siguen a su pastor.
Sígueme. Hay un desafío en las palabras de Jesús. En el Evangelio de hoy, Jesús estaba respondiendo a la curiosidad de Pedro sobre cómo podría ser el futuro de Juan. Pero esa clase de comparación puede obstaculizar el modo de vida que Dios tiene para ti. Tal vez deseas una vida más fácil. Quizá quieres triunfar, y la mejor forma de hacerlo parece ser siguiendo el consejo del mundo sobre el éxito o la felicidad. Pero tú no estás llamado a seguir el camino de alguien más. Permite que Jesús te muestre si estás siguiendo al líder equivocado.
Sígueme. Hay una promesa en las palabras de Jesús. Tú estás siguiéndolo a él, lo que significa que estás permitiendo que él te guíe. Puedes confiar en que él te conducirá por el camino que es mejor para ti. Tampoco es necesario que comprendas todo de antemano. Simplemente síguelo.
Si estás cuidando a tu abuela enferma, sigue a Jesús ofreciéndole a ella su compasión amorosa incluso cuando sea difícil. Si estás luchando por estar conforme con la vida que Dios te ha dado, sigue a Jesús enfocándote en ser fiel a tu vocación y confiando en que él bendecirá cada esfuerzo. Si estás tratando de averiguar qué sigue en tu vida, sigue a Jesús siendo consistente en la oración y esperando a que él te lo revele.
Jesús siempre te conducirá si te tomas el tiempo de escuchar su voz.
“Señor Jesús, te tomaré de la mano y te seguiré”
*GRACIAS SEÑOR POR SER MI CONSTANTE*