14/06/2023
El “milagro” de San Antonio de Padua tuvo lugar en el año de 1863, durante la intervención francesa en México. El hambre de libertad y la aceptación del pueblo hacia las Leyes de Reforma y hacia el Presidente Benito Juárez eran latentes. Consecuencia de lo anterior, surgieron guerrillas en diversas zonas del país en defensa de la Nación. Una de ellas, fue la comandada por el General Beléndez, en los municipios poblanos de Teziutlán y Tlatauqui.
El General Beléndez era robusto y moreno, con un gran amor por la patria y contaba con la simpatía de su ejército. Eso le valió ser el elegido por Benito Juárez para llevar documentos de suma importancia al entonces dirigente de las tropas oaxaqueñas, Porfirio Díaz. La información que contenían aquellos papeles ordenaba el trabajo conjunto con los estados de Veracruz y Puebla, así como la reorganización del ejército, para evitar ser sorprendidos por los franceses.
El General Beléndez se internó en medio de la Sierra Madre y la Cumbre de los Oyameles, donde sorteo su vida en medio de bosques y montañas, pero con la firme convicción de cumplir la encomienda. Cuando paso por Teziutlán, tuvo que ser precavido para no ser reconocido por los invasores. Permaneció en las afueras de la ciudad, descansando en una cabaña, cuando descubrió a un indio esculpiendo una escultura de San Antonio de Padua. Compró la imagen y solicitó al artesano partirla por la mitad, argumentando que el espacio sería aprovechado para guardar las limosnas que recogería en el camino, sin embargo, la verdad era que el santo sería el medio para guardar la información encomendada por Juárez.
Beléndez emprendió su viaje, pasando por San Andrés Chalchicomula, donde fue aprehendido por el Prefecto de la ciudad, ya que levantaba sospechas sobre el dinero que pedía para el santo. La habilidad del General le valió salir intacto de aquel suceso, luego de permitir que se celebrara una misa en honor a la imagen que portaba. El cometido se cumplió a pesar de todos los obstáculos que sorteó, entregando los documentos al General Díaz, gracias a la ayuda de San Antonio.
Recordé entonces aquel "Mensaje a Garcia" que nos enseñaron en nuestra querida Alma Mater. La fiesta a San Antonio de Padua se celebra el 13 de junio, aunque los días 13 de cada mes se oficia una misa en su honor.
En la imagen, San Antonio de Padua, Salas de Arte Virreinal y Siglo XIX, Museo Amparo, Puebla