La Asociación Católica de la Juventud Mexicana, nació el 12 de Agosto de 1913 gracias a la visión profética del R.P. Bernardo Bergöend S.J., quien tomó las ideas e ideales de una organización francesa llamada Asociación Católica de la Juventud
Francesa. Pudo agrupar a diferentes Asociaciones juveniles como la Liga de Estudiantes Católicos bajo el emblema y estatutos de la ACJM, que basándose en e
l análisis social, los círculos de estudio, el crecimiento espiritual y la recreación cultural, en pocos años se extendió por toda la República Mexicana. Se pudo contar con más de 5000 miembros activos y otros más en proceso de entrar. En el año de 1917 estando ya extendida y fuerte la ACJM, se decretó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la cual comenzó a hacer efectivas las leyes de Reforma, limitando la libertad de educación y participación jurídica al clero con los artículos 3°, 23, 25, 27, 130. Inmediatamente el Episcopado Mexicano hizo pública su protesta. Debido a esto, el gobierno comenzó a emanar un rechazo hacia la Iglesia, llegando a extremos en la presidencia de Plutarco Elías Calles, seguida de muchos sucesos bélicos, estalló en 1926 la Guerra Cristera. Fue aquí donde la ACJM tuvo un papel primordial y decisivo reclutando a todos los militantes y dirigentes para la defensa de Dios y de la Patria. Aunque no estaban todos de acuerdo, hubo que lanzarse a las armas. De aquí surgieron grandes soldados mártires y héroes por mencionar algunos, los beatos Salvador, Manuel y David, Acejotaemeros de Zacatecas y los Siervos de Dios, Anacleto González Flores ( que con ideas ayudo al movimiento cristero ) , los hermanos Jorge y Ramón Vargas González, Luis Padilla, Miguel Gómez Loza, Luis Magaña Servin, Ezequiel Huerta, Salvador Huerta y tantos jóvenes que decidieron dar su vida por su Dios y por su patria. Y que junto con René Capistran, Presidente Nacional de la ACJM dierón sus vidas por amor a Dios. También es bueno mencionar grandes líderes como René Capistran Garza , Manuel Bonilla, Heriberto Navarrete y todos aquellos acejotaemeros que hubieron de sacar adelante la prueba que Dios había puesto a la ACJM. El conflicto concluyó con los arreglos en 1929, en los que sé penso en la destrucción y dispersión de la ACJM, debido a esto, el R.P. Bernardo Bergöend, que aún era asistente de la ACJM hasta 1940, aceptó que para que no desapareciera se integrara a la Acción Católica Mexicana el 25 de Diciembre de 1929, dándole algunas modificaciones a sus estatutos. Fue así como la ACJM herida por los vestigios de la guerra, y las limitaciones reglamentarias, sin embargo glorificado por la sangre de sus mártires, comenzó al reforzamiento y crecimiento, aunado a la adaptación de la Nueva Etapa. Pero a pesar de todo esto la Asociación continuó adelante hasta llegar a los días obscuros de 1940 en que se retiraba de la asesoría nacional el R.P. Bernardo Bergöend, quedando sus enseñanzas sin un pleno seguimiento y muere 1943, siendo una segunda perdida para la Asociación y una gran perdida para la Patria Mexicana. En los años 50´s y 60´s la ACJM, siguió sosteniéndose con algunas federaciones, pero su trabajo se veía disminuido, se relegaba es uso de los círculos de estudio, algunos constantes cambios en los Comités Diocesanos y la desaparición de grupos parroquiales se comenzaban a dar, más sin embargo sus ideales seguían latentes en muchos de sus militantes. En 1971 se creó la ACAN, con la cual quedaban fuera del cuidado de la ACJM los jóvenes vanguardias, perdiendo así los refuerzos que habían de continuar dando vigor al trabajo apostólico de la Asociación. A pesar de esto, en todo el país la ACJM ha seguido dando pruebas de su audacia, un ejemplo es que en el año de 1974 a los pies de Cristo Rey dejaron sus vidas los jóvenes Cesar Fernando Calvillo Silva y Juan Bosco, quienes por propagar las ideas evangélicas fueron asesinados.