15/05/2026
Raíces de adoración
Escrito por Ricardo Molina
“Dios mío, Dios mío, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela.”
— Salmos 63:1
Recuerdo cuando me subí a una montaña rusa que estaba muy alta. Si te soy sincero, le tengo miedo a las alturas y a los juegos mecánicos, pero también soy de la idea de que hay oportunidades y experiencias que no podemos dejar pasar.
Recuerdo perfectamente que me formé como una hora y media, y en mi mente pasaban cientos de cosas.
Al llegar nuestro turno, me senté, abrocharon mi cinturón y cerré los ojos.
Literalmente me agarré del cinturón y me aferré a él como si mi vida dependiera de que ese cinturón no se desabrochara.
Una de las cosas que me gusta decir cuando oro o cuando canto es: “Dios, te desafío a que vengas”. Suena extraño o incluso hasta malo, pero me gusta creer que Dios vendrá a mi encuentro.
Me gusta llamarlo y repetir una frase: “De aquí no me voy hasta que no esté en tu presencia”.
Éxodo 33:17-18 NVI
[17] —Está bien, haré lo que me pides —dijo el Señor a Moisés—, pues cuentas con mi favor y te conozco por nombre.
[18] —Déjame ver tu gloria —insistió Moisés.
Moisés tenía una relación profunda con Dios, tanto así que dirigió a un pueblo completo y lo liberó de Egipto.
Moisés dependía de Dios y constantemente pedía estar en su presencia.
Observa el siguiente
fragmento:
Éxodo 33:15-16 NVI
[15] —O vas con todos nosotros —respondió Moisés—, o mejor no nos hagas salir de aquí.
[16] Si no vienes con nosotros, ¿cómo vamos a saber, tu pueblo y yo, que contamos con tu favor? ¿En qué seríamos diferentes de los demás pueblos de la tierra?
Moisés estaba más interesado en estar en la presencia de Dios que en cualquier otra cosa.
Esto es hermoso y esto es adoración.
Busca, ante todo, el rostro de Dios.
Imagina por un momento a Jesús enfrente de ti y dile todo lo que sientas: tus problemas, tus pecados, tus equivocaciones, tus dudas, etc. Ora con fervor, pero termina con la frase: “Deseo más tu presencia en mi vida que cualquier otra cosa”.
Busca, ante todo, la presencia de Dios.
Dios es el autor de tu vida.