29/05/2026
Muchos quieren las bendiciones de Dios, pero pocos quieren comprometerse verdaderamente con su obra.
Hoy existe una generación que llega tarde, abandona responsabilidades, sirve sin constancia y toma el ministerio con ligereza. Pero la Biblia dice: “Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová” (Jeremías 48:10). Dios no honra la negligencia espiritual.
La puntualidad, la responsabilidad y la fidelidad también reflejan nuestro temor y amor por Él. Un creyente comprometido entiende que servir a Dios no es un favor que le hace a la iglesia, sino un privilegio santo.
La falta de compromiso debilita ministerios, enfría la obra y afecta a otros. Cristo merece creyentes firmes, responsables y dispuestos a servir con excelencia y fidelidad.