24/06/2026
“Muchos líderes ponen cargas sobre los demás que ellos mismos no están dispuestos a cargar. Exigen obediencia, pero no dan ejemplo; señalan las fallas de otros, pero no examinan su propio corazón. Como los fariseos, pueden imponer reglas y aparentar espiritualidad, pero olvidan que el verdadero liderazgo no busca controlar ni aplastar, sino servir, amar, corregir con humildad y restaurar al que ha caído.
Jesús dijo: ‘Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas’ (Mateo 23:4).
El líder que agrada a Dios no es el que hace que otros lleven más peso, sino el que está dispuesto a caminar con ellos, ayudarles a levantarse y llevar las cargas juntos. La autoridad sin amor se convierte en opresión, pero la autoridad de Cristo se demuestra sirviendo.”