Comunidad de Gracia

Comunidad de Gracia Somos una iglesia centrada en el evangelio de Jesucristo.

Creemos que la mayor necesidad del ser humano es ser reconciliado con Dios, y que esto solo es posible por la gracia, mediante la fe en Cristo.

13/12/2025
  Hoy iniciamos con esta actividad, pongamos nuestros dones y talentos al servicio de nuestra comunidad.
15/09/2025




Hoy iniciamos con esta actividad, pongamos nuestros dones y talentos al servicio de nuestra comunidad.

Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,Que ...
14/09/2025

Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,
Que habitar en las moradas de maldad.
Salmo 84:10

Servicio dominical 10:30am

El reino de Dios y la política: ¿Cuál es el rol de los cristianos?TGC Josue OrtizEl ser humano fue creado para vivir en ...
29/07/2025

El reino de Dios y la política: ¿Cuál es el rol de los cristianos?
TGC Josue Ortiz

El ser humano fue creado para vivir en sociedad, de modo que no puede florecer en el aislamiento. Más bien, un individuo encuentra su mejor versión en la vida asociada y comunitaria. No obstante, para que una sociedad sea próspera debe organizarse de la mejor forma posible. De eso trata la política.

La política, ciencia que estudia la organización y el gobierno de las sociedades humanas, se ha convertido en una palabra popular. Se habla mucho de política y de políticos.
Los ciudadanos buscan gobernantes que los representen mejor, que trabajen por sus intereses y que establezcan las condiciones necesarias para la prosperidad y la justicia. Todo este debate social ha conducido a fuertes polarizaciones que, paradójicamente, se han vuelto peligrosas para el orden social.

En medio de estos debates actuales, ¿cuál debe ser la relación de los creyentes con la política? ¿Cómo puede la iglesia ayudar a la sociedad actual, que está dividida y polarizada por ideologías políticas? ¿Cómo el evangelio impacta la política?

A pesar de los aspectos negativos de la política, debemos entender que su origen no es humano, sino divino. Por lo tanto, los mejores políticos no son los que gobiernan para el bien común, sino los que lo hacen para la gloria del Rey de reyes.

De seguro que te han sorprendido mis últimas afirmaciones. Permíteme compartir contigo algunas conclusiones bíblicas a las que he llegado en mi reflexión personal sobre este tema tan actual.

Una utopía en la tierra
La idea de un lugar perfecto, equitativo, próspero y justo no es una idea que provenga de Karl Marx ni de los socialistas utópicos de principios del siglo XIX; proviene de la Escritura.

Al inicio de la Biblia leemos sobre la creación de un lugar «utópico», como ningún otro. Era un lugar armonioso y pacífico. El jardín del Edén (Gn 2:8) era el núcleo social más importante del planeta. Allí, la «buena política» no se proclamaba en discursos, sino que se vivía y se experimentaba día a día. Había roles y funciones claras y el gobierno se llevaba a cabo con éxito.

Adán y Eva eran, por así decirlo, los políticos encargados de ejercer dominio bajo la autoridad suprema de Dios (Gn 1:28) en este lugar perfecto, inocente y beneficioso.
El Edén no era un lugar próspero porque Adán y Eva fueran gobernantes excepcionales, sino porque lo hacían siguiendo los lineamientos divinos y todo para la gloria de Dios, el Creador del reino.

El hombre y la mujer reinaban en armonía perfecta, sin lucha de clases ni ambiciones de poder. El machismo o feminismo no existían, no había diferencias de salarios ni injusticias, tampoco abusos ni hostigamientos laborales. Por lo tanto, tampoco había necesidad de campañas electorales que prometieran lo que ya poseían.
La política del Edén era simple: gobernar a la luz de la gloria del Creador y Rey y de acuerdo con Sus palabras.

El deseo de un reino edénico en la tierra.
La política del reino de Dios fue dramáticamente deformada con la caída de Adán y Eva. En aquel evento entró la muerte y el pecado al mundo, dañándolo para siempre.
La política dejó de estar centrada en Dios y, desde entonces, los gobernantes y políticos trabajan para alcanzar un bienestar meramente material y de acuerdo con sus ambiciones personales, no para la gloria de Dios. Atrás quedó el reino del Edén y su vida utópica. En la desesperación por su pérdida, la humanidad trató de construir un Edén propio: «Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta los cielos, y hagámonos un nombre famoso, para que no seamos dispersados sobre la superficie de toda la tierra» (Gn 11:4).

Aquel deseo legítimo de alcanzar el bienestar social fue el inicio de una búsqueda que continúa hasta nuestros días. La humanidad tiene un anhelo insaciable por encontrar una sociedad donde reine la armonía y la justicia, donde los políticos sean los salvadores y el Estado provea seguridad y orden. Pero la ruina de Babel no fue que las personas quisieran construir una sociedad, sino que lo hicieron separados de Dios y para su propia gloria.

Cada campaña electoral repite las falsas promesas de Babel de una población segura y una sociedad autosuficiente. Todos los políticos aseguran que si llegan al poder, las cosas serán diferentes. Estén conscientes de esto o no, se erigen como los salvadores del pueblo, como «mesías sociales» que vienen a rescatar a la nación de su orfandad política. En sus discursos, los políticos se presentan como la única opción para el bienestar de todos, a tal punto de que no darles el voto en las urnas se podría considerar hasta como una traición a la posibilidad de alcanzar el bienestar general.

Lo triste y paradójico es que, sin importar quien gane, las promesas nunca se llegan a materializar. Las cosas no cambian, al menos no al grado prometido con tanta seguridad. Los problemas persisten y, en cierto sentido, esa situación es favorable en general para los políticos, pues les permite seguir pidiendo votos para continuar trabajando por el deseado bien del pueblo. Pero mejorar algunos índices económicos o contener la violencia (¡que no es poca cosa y oramos por ello!) es lo mejor a lo que pueden aspirar los políticos y la política humana. No obstante, en el corazón humano existe una esperanza por algo muchísimo mejor y más grandioso.

La promesa de un mejor Rey y un mejor reino
Los cristianos no podemos aislarnos de la política. Somos libres de tener una opinión y es probable que compartamos algunas de las premisas principales de los planes de gobierno de algunos políticos. Además, como cualquier otro ciudadano, queremos vivir en una sociedad próspera y pacífica, con un gobierno justo y honesto (1 Ti 2:1-3). De allí en más, la medida en la que nos involucremos en el seno del debate político es una cuestión de libertad cristiana y vocación particular; no podemos ser dogmáticos en esa área.

Pero lo que sí necesitamos evitar es la idea de que un gobierno terrenal resolverá todos nuestros problemas a través de programas, estrategias y herramientas humanas. Eso es imposible y para comprobarlo tenemos toda la historia humana como evidencia. Los creyentes sabemos que Jesús es el Rey que el mundo necesita y Su reino trae la paz y la prosperidad que permanecen para siempre. Este es el reino que los cristianos esperamos y anhelamos.

La política del reino de Dios consiste en vivir a la luz de la gloria del Rey Jesús

Mientras tanto, no nos quedemos de brazos cruzados. Tenemos el deber de anunciar las buenas nuevas del Rey, el mensaje del evangelio.
También debemos reflejarlo con nuestras vidas, mostrando amor a nuestro prójimo. Seamos instrumentos del reino de Dios a través de nuestras acciones y mostremos a otros las bondades de nuestro gran Salvador. Nuestras vidas deben apuntar a nuestro Rey, pues «vivimos sobria, justa y piadosamente» (Tit 2:12), mostrando al mundo algunas características del reino que Él ofrece. Seamos honestos, trabajadores y bondadosos. Odiemos la corrupción, paguemos nuestros impuestos, luchemos en contra del mal, busquemos la santidad y la pureza, y promovamos el bienestar de la sociedad sin esperar nada a cambio. Seamos agentes de cambio en nuestra comunidad porque somos agentes del Rey.

Esa es la política que agrada a Dios, la que le lleva gloria, la que adorna Su creación, la que exalta Su nombre. La política del reino es simple: vivir a la luz de la gloria del Rey Jesús y ser así luz y sal del mundo. Cualquier otra forma de gobierno es imperfecta, termina en fracaso y decepción. Los cristianos vivimos para anunciar que esa vida justa, pacífica y próspera que la humanidad desea solo se encuentra en Cristo.

El evangelio de la prosperidad 2.0
16/07/2025

El evangelio de la prosperidad 2.0

Mientras la teología que exige dinero pierde credibilidad, un mensaje más sutil de optimismo y superación personal la reemplaza. ¿Por qué las charlas motivacionales desde el púlpito pueden llegar a ser incluso más peligrosas que el abuso económico?

El evangelismo, las misiones y la plantación de iglesias deben nacer en respuesta a la gracia y el amor de Dios, no como...
10/07/2025

El evangelismo, las misiones y la plantación de iglesias deben nacer en respuesta a la gracia y el amor de Dios, no como un cálculo racional entre costos y beneficios

Dios nos eligió para esta misión no porque seamos fuertes, numerosos, acaudalados o ingeniosos; sino por puro amor, demostrado en la cruz (1 Co 1:26-27).

Toda iglesia, grande o pequeña, que quiera ser fiel a los propósitos de Dios no debe olvidarse nunca del evangelio.
Plantar una iglesia es un gran desafio mis amados, muchos cristianos, pastores o plantadores podemos claudicar por el miedo, apatía o falta de creatividad, oremos para que el Señor de la mies cumpla sus propósitos en nosotros, recuerden "Comunidad de Gracia no solo es una iglesia, si no una familia en la cual todos somos amados en Cristo Jesus"
Comunidad de gracia, significa comunión en Jesucristo y por Jesucristo. Ninguna comunidad cristiana podrá ser más ni menos que eso. Y esto es válido para todas las formas de comunidad que puedan formar los creyentes,
desde la que nace de un breve encuentro hasta la que resulta de una larga convivencia diaria. Si podemos ser hermanos es únicamente por Jesucristo y en Jesucristo.
Continuemos con el llamado a plantar una Iglesia centrada en el Evangelio.

Somos familia.
05/07/2025

Somos familia.

Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de d...
04/07/2025

Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11

Siempre habrá un lugar.

¿Por qué usamos la frase “plantar una iglesia” para describir este proceso?. Es un poco raro, ¿no? Si no decimos que vam...
02/07/2025

¿Por qué usamos la frase “plantar una iglesia” para describir este proceso?. Es un poco raro, ¿no? Si no decimos que vamos a plantar un nuevo negocio o plantar una nueva casa, ¿no sería mejor decir que vamos a empezar o establecer una iglesia?

La razón tras esta frase es teológica y viene de 1 Corintios 3:7–9,

Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento. Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa (su propio salario) conforme a su propio trabajo. Porque nosotros somos colaboradores en la labor de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, el edificio de Dios.

Aquí Pablo usa la metáfora de un jardín para describir la vida de la iglesia. Para entender esta metáfora, miremos tres elementos del proceso de plantar iglesias y el próposito final detrás de él.

La semilla: el evangelio
Cuando decimos que estamos plantando una iglesia, realmente no estamos plantando una iglesia —estamos plantando el evangelio—, y esperamos, anticipamos, y oramos que Dios dé el crecimiento para que —a través del evangelio— la iglesia pueda crecer (1 Co 3:9). El evangelio es el punto de nacimiento de la iglesia, o para continuar con la metáfora del jardín, es la semilla que plantamos para crecer una iglesia.

Plantar una iglesia es una experiencia emocionante, especialmente para los que nunca lo han hecho. Y si te dejas llevar por la emoción puedes empezar a enfocarte en todas las cosas equivocadas: “¿Donde vamos a tener las reuniones?, ¿Cómo va ser la música?, ¿Cuanta gente va llegar?, etc.”. Cuestiones de importancia, sin duda, pero no donde debes empezar. La primera cosa que debes preguntarte es, “¿Verdaderamente creo en el evangelio?”. Si la respuesta es “sí», entonces debes empezar a examinar qué significa eso para la iglesia.

La planta: la iglesia
Ya cuando la semilla del evangelio ha sido plantada en un lugar, la planta de la iglesia debe crecer. Es nuestra responsabilidad como pastores cuidar a la iglesia y ser buenos mayordomos de su fruto (Juan 15:8), al igual que cualquier jardinero con las plantas de su jardín. Pero de la misma manera que un jardinero no puede controlar el crecimiento de sus plantas, nosotros no podemos controlar la obra de Dios. Podemos ser fieles, obedientes, y habilidosos en cuidar a la iglesia, pero hay elementos que no podemos controlar. No olvidemos del Salmo 127:1, «Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican…”. Pero esto no es una razón para desesperarnos. Aunque no tenemos el poder para crecer a la iglesia, sí podemos orar y confiar en el Señor para su crecimiento.

En fin Cristo es la cabeza de la Iglesia (Col 1:18). Él es el pastor titular y Él se encargará de ella. Una oración común entre los líderes de nuestra iglesia es, “Dios, haz lo que te dé la mayor cantidad de gloria. Si eso significa crecer nuestra iglesia, hazlo. Si eso significa derribar nuestra iglesia, haz tu voluntad”. Plantar una iglesia nunca se ha tratado de crear tu propio reino o imperio. Se trata de plantar el evangelio en el corazón de pecadores para que sean transformados y santificados como una comunidad a través del evangelio por el poder del Espiritu Santo.

OJO: es importante nunca olvidarnos del origen de la planta: la semilla. Una iglesia que se olvida del evangelio se olvida de la razón para su existir y la razón por la cual debe seguir existiendo: para llevar a sus discipulos a un entendimiento más profundo del evangelio.

La fruta: los discípulos
Una planta saludable siempre producirá fruta. ¿Y cuál es la fruta de la iglesia? Sus discipulos. Algunos en este momento dirán, “A mi no me importan el número de discípulos, siempre y cuando seamos fieles a la Escrituras”. Pues. . .sí, pero creo que las palabras de Tim Keller nos pueden ayudar en este area un poco. Habiendose dado cuenta que muchos ponen en contraposición la fidelidad contra el éxito en el ministerio, Keller dice lo siguiente:
. . una premisa para la evaluación ministerial con un carácter más bíblico que el éxito y la fidelidad, es la productividad. Jesús, por supuesto, les dijo a sus discípulos que debían «dar mucho fruto» (Juan 15:8). Pablo lo dijo de manera más específica. Se refirió a las conversiones como «fruto» cuando quiso predicar en Roma, «para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles» (Rom 1:13 RV60).(15)

Keller continua explicando que si tomamos en serio las palabras de Pablo al comparar el ministerio de la iglesia como trabajar en un jardín (1 Co 3:9), entonces la batalla por ser únicamente fiel o únicamente exitoso es insuficiente. Un jardinero debe ser fiel para cultivar su jardín, pero también debe ser habilidoso para crecer fruta. No se trata simplemente de tener éxito porque a fin de cuentas Dios es el que prosperará el crecimiento de la iglesia, no nosotros. No se trata simplemente de ser fieles, una perspectiva que puede poner un enfoque tan grande a la doctrina de un creyente que no paramos a preguntarnos si realmente es competente para hacer discípulos, un mandamiento no-opcional (Mat 28:30). Debemos luchar por ser productivos y habilidosos, exigiendo a nuestros miembros a tener un grado alto de carácter piadoso y fidelidad a las Escrituras (fruta en el interior), pero también exigiéndolos a ser capaces de hacer discípulos (fruta en el exterior).

OJO: de la misma forma en que una fruta lleva dentro de sí la misma semilla de la que nació y creció, los disciplos verdaderos llevan dentro de si mismos el evangelio que recibieron y han sido comisionados a llevar a ese evangelio a cada rincón del mundo (Mat 28:30).

El propósito: la gloria de Dios
Si solo Dios puede dar el crecimiento, solo Él puede recibir la gloria. Este es el mensaje central que comunica Pablo en 1 Corintios 3:9. No importa tu habilidad, ni tu grado de fidelidad, ni tus éxitos. A fin de cuentas, Dios es el que planta la Iglesia. Cristo es su cabeza y Él nos presentará como limpios e irreprensibles delante del Padre (Col 1:18–22). La plantación de iglesias es una obra que cae bajo la bandera de Soli Deo Gloria y lo hacemos, no por nuestra fama, sino por la fama de Su nombre.

Una iglesia para la ciudad .
30/06/2025

Una iglesia para la ciudad .

Dirección

Culiacán

Horario de Apertura

Jueves 6pm - 8pm
Viernes 6pm - 7pm
Domingo 11am - 3pm

Teléfono

+526677269684

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Comunidad de Gracia publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir