25/05/2026
“Mientras estudiaba ingeniería, experimentaba una especie de doble vida: por un lado, el ambiente universitario; por otro, el crecimiento espiritual.
Aunque yo en realidad no sentía interés por Dios, Él siempre estuvo presente en mi vida. Iba cada domingo a Misa y mi familia impulsaba mucho mi formación, sin darme cuenta, mi papá y mi mamá fueron dejando semillitas en mi corazón.
Crecí como muchos jóvenes: estudios, trabajo y familia. La verdad, no tenía un horizonte claro hasta que asistí a un grupo de jóvenes que cambió totalmente mi forma de vivir, pensar y actuar. Ahí no solo escuché hablar de Dios, sino que tuve un encuentro personal con Él, ahí fui consciente de mi fe.
Y así, mientras estudiaba ingeniería, fui descubriendo que las leyes no las hizo el hombre, sino que Dios creó un mundo tan perfecto que nosotros solo las descubrimos. Sin darme cuenta aquella semilla que sembraron mis padres empezaba a germinar, pues creció en mí una inquietud vocacional.
Yo solo me preguntaba: “¿Por qué a mí?”, pero la imagen de mí celebrando Misa o atendiendo el confesionario me hacía sentir feliz. Así que decidí dar el paso y decir “Señor, me la voy a jugar por ti”. El camino no fue fácil, por un momento quise desistir porque sentía que no servía para eso, pero desde la duda me fortalecí y ahora seré ordenado sacerdote el próximo 28 de mayo de 2026.
Soy Jorge Saul Salazar Romero, CCR y formo parte de los .”