16/09/2022
REFLEXIONES MATRIMONIALES
DOCTOR GARY CHAPMAN
16 de septiembre del 2022
Buscar el mayor bien
Nuestros padres terrenales nos disciplinaron durante algunos años e hicieron lo mejor que pudieron, pero la disciplina de Dios siempre es buena para nosotros, a fin de que participemos de su santidad. HEBREOS 12:10
“Lo hice porque la amaba.” Con frecuencia usamos la palabra amor para explicar nuestro comportamiento. ¿Quién no recuerda al padre o a la madre diciendo: “Te castigo porque te amo”? Cuando éramos niños nos resultaba difícil entenderlo, aun cuando parecía sincero. Los padres disciplinan a los hijos porque los aman. Dios hace lo mismo con sus hijos, como dice claramente el versículo citado de la carta a los Hebreos. Su meta final es que seamos más semejantes a él, y su disciplina nos moldea y nos forma de acuerdo con ese propósito. Sin embargo, en el matrimonio no hay un padre sino dos compañeros. No nos disciplinamos el uno al otro, pero sí nos amamos y queremos que nuestra pareja alcance el potencial que Dios le dio.
La pregunta es: ¿Cómo nos damos cuenta de que nuestra conducta es amorosa? Amar es hacer lo que sea mejor para la otra persona, pero a veces resulta difícil discernir en qué consiste. Por ejemplo, la esposa de un alcohólico se ocupa del desastre después de su último episodio de ebriedad. Ella dice que es amor, pero el psicólogo lo llama codependencia. ¿Ayudó la conducta de la mujer a su esposo? Quizás lo hizo en el momento, pero no a largo plazo.
Debemos aprender a amar de una manera eficaz, haciendo lo que sea mejor para la salud emocional, espiritual y física de nuestro cónyuge. Eso significa que en algunos momentos el amor debe ser riguroso. Si esta es su situación, pídale a Dios que le dé la sabiduría para hacer las decisiones correctas sobre la mejor manera de amar a su cónyuge.
Padre, a veces me resulta difícil discernir cuál es el enfoque verdaderamente amoroso para acercarme a mi cónyuge. Necesito tu sabiduría. Por favor ayúdame a tener presente la meta final: que mi pareja sea emocional, espiritual y físicamente saludable. Te doy gracias porque tu meta final es que ambos nos parezcamos más a ti.