Iglesia Evangélica Luterana

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Proverbios 31:8-9

SOY LUTERANOTEMA: EL AMOR QUE ROMPE CADENAS GENERACIONALESTexto base:"Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros...
14/08/2026

SOY LUTERANO

TEMA: EL AMOR QUE ROMPE CADENAS GENERACIONALES

Texto base:

"Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor."

Efesios 6:4

Pastor Alfredo Holguín © 2026

Introducción:

Cuando era niño y adolescente crecí con muchas carencias afectivas.

No recuerdo muchos abrazos, besos o palabras que afirmaran mi valor.

Esa ausencia deja heridas profundas en el corazón humano. Sin embargo, la gracia de Dios tiene el poder de romper los ciclos del pasado.

Hoy doy gracias al Señor porque Él me permitió formar una familia donde puedo expresar el amor que quizás no recibí.

Abrazo y beso a mi nieto Mateo, le digo todos los días que lo quiero y que lo amo.

También he procurado expresar ese mismo amor a mis hijas, Arely y Daysi. No porque sea un padre perfecto, sino porque Cristo ha transformado mi corazón.

La gracia cambia nuestra historia
En la teología luterana sabemos que el pecado ha afectado todas las áreas de la vida humana, incluso las relaciones familiares.
Muchas veces nuestros padres hicieron lo que pudieron con lo que recibieron.

No se trata de juzgarlos, sino de reconocer que todos necesitamos la gracia de Dios.

Cristo vino precisamente para restaurar lo que el pecado destruyó.
"Si alguno está en Cristo, nueva criatura es."
(2 Corintios 5:17).

La gracia no solo perdona nuestros pecados; también nos capacita para vivir de una manera diferente.

El amor también se comunica con acciones
La Biblia nos muestra que Dios no solamente dijo que nos amaba; lo demostró entregando a su Hijo.

"En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero."

(1 Juan 4:10).

Un abrazo, un beso y unas palabras de cariño pueden convertirse en instrumentos mediante los cuales Dios fortalece el corazón de un niño.

Decirle a un hijo o a un nieto: "Te amo", "Estoy orgulloso de ti", "Gracias a Dios por tu vida", puede dejar una huella para toda la vida.

La familia como vocación
Martín Lutero enseñó que la familia es una de las vocaciones más sagradas que Dios ha establecido.

En el hogar aprendemos el amor, el perdón, la oración y la fe.

Cada padre y cada abuelo tienen el privilegio de reflejar el amor del Padre celestial.

Cuando abrazo a Mateo, cuando abrazo a Arely y a Daysi, recuerdo que Dios me abrazó primero mediante Cristo y me recibió como hijo por pura gracia.

Aplicación:

Quizá tú también creciste sin abrazos, sin palabras de afecto o con muchas heridas. Pero en Cristo no estás condenado a repetir esa historia.

El Evangelio nos hace libres para comenzar una nueva generación marcada por el amor, el perdón y la misericordia.

Que nuestros hijos y nietos recuerden no solamente nuestras enseñanzas, sino también nuestros abrazos, nuestras oraciones y nuestro testimonio de fe.

Conclusión:

Hoy doy gracias a Dios porque, aunque mi infancia tuvo carencias afectivas, el Señor escribió una historia diferente. Él me concedió el privilegio de amar a mis hijas Arely y Daysi, y ahora de abrazar, besar y decirle a mi nieto Mateo cuánto lo quiero y cuánto lo amo.
Ese amor no nace de mis fuerzas, sino del amor de Cristo, quien me amó primero y me enseñó que la verdadera herencia que dejamos a nuestra familia no son los bienes materiales, sino un corazón transformado por el Evangelio.

"Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero." (1 Juan 4:19).

Ministro:
Pastor Alfredo Holguin ©️ 2026 Derechos Reservados

SERMON LUTERANO TEMA:EL PELIGRO DE JUZGAR SIN CONOCER EL CORAZÓNTexto base: Mateo 7:1-5«"No juzguéis, para que no seáis ...
13/08/2026

SERMON LUTERANO

TEMA:EL PELIGRO DE JUZGAR SIN CONOCER EL CORAZÓN

Texto base: Mateo 7:1-5

«"No juzguéis, para que no seáis juzgados." (Mateo 7:1)»

Ministro Pastor Alfredo Holguín ©️ 2026

"El Cisne sigue hablando.
Martín Lutero"

Introducción

Vivimos en una época donde basta una fotografía, un comentario o un rumor para emitir un veredicto. Las redes sociales y aun nuestras conversaciones cotidianas nos convierten fácilmente en jueces del prójimo. Sin embargo, Cristo nos llama a examinar primero nuestro propio corazón antes de señalar el pecado ajeno.

Desde una perspectiva luterana, este pasaje no elimina la necesidad de discernir entre la verdad y el error (Juan 7:24), sino que condena el espíritu orgulloso, hipócrita y condenatorio que pretende ocupar el lugar de Dios.

La Ley revela nuestro pecado de orgullo y autosuficiencia; el Evangelio nos anuncia que Cristo cargó también con ese pecado y nos concede un corazón nuevo para amar y servir al prójimo.

I. Solo Dios conoce el corazón

«"Porque Jehová no mira lo que mira el hombre..." (1 Samuel 16:7).»

El hebreo utiliza la palabra לֵב (lev), que significa el corazón como el centro de la voluntad, los pensamientos y las intenciones.

Nosotros vemos únicamente la apariencia externa. Dios conoce las motivaciones ocultas. Por eso el juicio definitivo pertenece únicamente al Señor.

Martín Lutero enseñó que el ser humano siempre está inclinado a justificarse a sí mismo mientras acusa a los demás. Esa actitud es precisamente la que Cristo denuncia en este pasaje.

II. El juicio humano está corrompido por el pecado

Romanos 2:1-3 declara:

«"No tienes excusa, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas."»

El verbo griego κρίνω (krínō) significa juzgar, condenar o pronunciar sentencia.

Jesús no prohíbe todo discernimiento doctrinal, sino el juicio hipócrita que condena al prójimo mientras ignora el propio pecado.

La Confesión de Augsburgo, Artículo II, recuerda que todos nacemos bajo el pecado original. Ninguno posee una justicia propia que le permita erigirse como juez absoluto de los demás.

III. La misericordia refleja el corazón de Cristo

Santiago 2:13 afirma:

«"La misericordia triunfa sobre el juicio."»

Cristo mostró misericordia a pecadores, publicanos y prostitutas, sin aprobar su pecado, sino llamándolos al arrepentimiento y ofreciéndoles el perdón.

El creyente también está llamado a corregir cuando sea necesario, pero siempre con humildad, mansedumbre y amor.

El Libro de Concordia enseña que el cristiano vive diariamente en arrepentimiento y fe; por ello reconoce primero su propia necesidad de la gracia de Dios antes de señalar las faltas ajenas.

Ley y Evangelio:

La Ley

La Ley desenmascara nuestro orgullo. Nos hace reconocer cuántas veces hemos condenado a otros mientras ocultábamos nuestros propios pecados.

El Evangelio:

Cristo, el único Juez justo, no vino primero para condenarnos, sino para salvarnos. En la cruz recibió el juicio que nosotros merecíamos para concedernos el perdón y la vida eterna.

Por esa gracia podemos tratar al prójimo con la misma misericordia que hemos recibido.

Aplicación:

- Examina primero tu propio corazón antes de criticar a otro.
Ora por quien ha caído en vez de disfrutar su fracaso.
Corrige con amor cuando sea necesario, nunca con orgullo.
- Recuerda que todos vivimos únicamente por la gracia de Cristo.

Conclusión:

El juicio final pertenece únicamente a Dios. Nuestra vocación como cristianos consiste en proclamar la verdad con amor, practicar la misericordia y anunciar el perdón que Cristo ofrece a todo pecador arrepentido.

Cuando dejamos el juicio en las manos del Señor, aprendemos a amar como Él nos ha amado.

Oración

Señor Jesucristo, perdóname por las veces en que he juzgado a mi prójimo con orgullo y dureza.

Enséñame a reconocer primero mis propios pecados, a vivir cada día en arrepentimiento y fe, y a tratar a los demás con la misma misericordia que Tú has tenido conmigo.

Que tu Espíritu Santo forme en mí un corazón humilde, compasivo y lleno de amor.

En tu santo nombre.

Amén.

Sermones del Pastor Alfredo Holguin ©️ 2026 Derechos Reservados

BOSQUEJOS LUTERANOS. EL CISNE SIGE HABLANDO.EL VERBO SE HIZO CARNEJuan 1:1-14Tema: Jesús, el Verbo eterno, se hizo hombr...
13/08/2026

BOSQUEJOS LUTERANOS.

EL CISNE SIGE HABLANDO.

EL VERBO SE HIZO CARNE

Juan 1:1-14

Tema: Jesús, el Verbo eterno, se hizo hombre para traer salvación a un mundo perdido.

Ministro:
Pastor Alfredo Holguin ©️ 2026

Introducción

El prólogo del Evangelio según San Juan (Juan 1:1-14) constituye una de las declaraciones cristológicas más profundas de toda la Sagrada Escritura. Juan no comienza con un pesebre ni con una genealogía. Nos lleva antes del principio mismo de la creación para revelar que Jesucristo no comenzó a existir en Belén, sino que es el Hijo eterno de Dios.

El apóstol utiliza el término griego Λόγος (Lógos), traducido como "Verbo" o "Palabra". En el pensamiento bíblico, la Palabra de Dios no es un simple sonido, sino la revelación viva y eficaz de Dios. Por medio de esa Palabra fueron creadas todas las cosas (Génesis 1; Salmo 33:6).

Cuando Juan afirma: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios", está confesando la plena divinidad de Cristo. No es una criatura superior ni un ser intermedio. Él es verdadero Dios desde toda la eternidad.

Como confesamos en el Credo Niceno:

«"Dios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios de verdadero Dios; engendrado, no creado, de la misma sustancia del Padre."»

Esta verdad también es confesada en el Libro de Concordia, especialmente en la Confesión de Augsburgo, Artículo III, donde la Iglesia proclama que el Hijo de Dios asumió verdaderamente la naturaleza humana para reconciliar al mundo con el Padre.

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I. El Verbo es eterno (Juan 1:1-2)

Antes de que existiera el tiempo, Cristo ya existía.

El verbo griego ἦν (ēn) aparece repetidamente y describe una existencia continua. Juan no dice que el Verbo "llegó a existir", sino que ya era.

Jesús mismo declaró:

«"Antes que Abraham fuese, Yo Soy" (Juan 8:58).»

Con estas palabras Cristo utiliza el nombre divino revelado a Moisés en Éxodo 3:14.

La Iglesia Luterana sostiene que Jesucristo posee plenamente la naturaleza divina y comparte una sola esencia con el Padre y el Espíritu Santo.

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II. El Verbo es el Creador (Juan 1:3)

«"Todas las cosas por Él fueron hechas."»

Nada existe fuera de Cristo.

Pablo confirma:

«"Porque en Él fueron creadas todas las cosas..." (Colosenses 1:16-17).»

La creación no es obra de fuerzas impersonales ni del azar. Todo fue hecho por medio del Hijo eterno.

Por ello Cristo tiene autoridad absoluta sobre toda la creación.

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III. El Verbo es la Vida y la Luz (Juan 1:4-9)

Juan presenta dos grandes imágenes.

Vida
Cristo posee la vida en sí mismo.

No solamente da vida; Él es la Vida (Juan 14:6).

Luz
La luz representa la revelación de Dios que vence las tinieblas del pecado.

Las tinieblas simbolizan el pecado, la incredulidad y la muerte espiritual.

Aunque el mundo rechazó la luz, la oscuridad jamás pudo vencerla.

La Reforma enseñó que el hombre, por causa del pecado original, está espiritualmente ciego y no puede venir por sí mismo a Cristo. Es el Espíritu Santo quien obra mediante el Evangelio para crear la fe.

Como afirma la Confesión de Augsburgo, Artículo II, el pecado original ha corrompido completamente la naturaleza humana.

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IV. El Verbo fue rechazado (Juan 1:10-11)

Aquí aparece la tragedia del pecado.

El Creador vino a su creación.

El Rey vino a su pueblo.

Pero fue rechazado.

Este rechazo demuestra la profundidad del pecado humano.

Sin la obra del Espíritu Santo nadie reconoce a Cristo como Señor.

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V. El Verbo concede adopción (Juan 1:12-13)

La salvación no depende del esfuerzo humano.

Juan afirma que los creyentes nacen:

- no de sangre;
- ni de voluntad humana;
- sino de Dios.

La fe es un regalo divino.

Como enseña Martín Lutero en la explicación del Tercer Artículo del Credo:

«"Creo que por mi propia razón o fuerza no puedo creer en Jesucristo, mi Señor, ni venir a Él; pero el Espíritu Santo me ha llamado por el Evangelio..."»

Esta es una de las doctrinas fundamentales de la fe luterana: la salvación es completamente por gracia.

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VI. El Verbo se hizo carne (Juan 1:14)

Este es el corazón del Evangelio.

«"Y el Verbo fue hecho carne."»

El término griego σὰρξ (sarx) significa carne, naturaleza humana real.

Cristo no aparentó ser hombre.

No tomó simplemente un cuerpo.

Se hizo verdadero hombre, permaneciendo verdadero Dios.

Aquí encontramos la doctrina de la Unión Hipostática, es decir, las dos naturalezas —divina y humana— unidas en una sola Persona, sin mezcla, sin confusión y sin división.

Como enseña la Fórmula de Concordia, Declaración Sólida VIII, las dos naturalezas permanecen completas y unidas inseparablemente en Cristo.

Gracias a esta unión, Jesús pudo:

- obedecer perfectamente la Ley en nuestro lugar;
- cargar nuestros pecados en la cruz;
- morir verdaderamente como hombre;
- vencer la muerte con su poder divino;
- resucitar para nuestra justificación.

La encarnación no fue simplemente un milagro extraordinario; fue el inicio de la obra redentora culminada en la cruz y confirmada en la resurrección.

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Aplicación

La encarnación revela el inmenso amor de Dios. El Hijo eterno descendió hasta nuestra condición para levantar al pecador caído. En Cristo vemos que Dios no permaneció distante de nuestro sufrimiento, sino que entró en nuestra historia para cargar con nuestro pecado y reconciliarnos consigo mismo.

Como cristianos luteranos, encontramos nuestro consuelo únicamente en Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Él es el único Mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5). No confiamos en nuestras obras, méritos o decisiones, sino en la gracia de Dios manifestada en el Verbo hecho carne.

Conclusión

Juan nos invita a contemplar el misterio más grande de la historia: el Dios eterno se hizo hombre para salvar a pecadores. El Niño de Belén es el Creador del universo; el Crucificado es el Señor de la gloria; el Resucitado es la vida eterna para todos los que creen.

Por ello, proclamemos con alegría que Jesucristo es el Verbo eterno hecho carne, el único Salvador del mundo, a quien pertenecen toda la gloria, la honra y el poder por los siglos de los siglos.

Amén.

Sermones Luteranos del Pastor Alfredo Holguin ©️ 2026 Derechos Reservados del Ministro Alfredo Holguin

08/08/2026
08/07/2026

ESTUDIO BÍBLICO LUTERANO

Tema: Jesús, el Buen Pastor

Texto bíblico:
Juan 10:1–21

Ministro: Pastor. Alfredo Holguín
© 2026

Iglesia
Evangélica
Luterana
"El Divino
Salvador"
Chihuahua,
Chihuahua,
México

Introducción:

Este estudio presenta a Jesucristo como el Buen Pastor desde una perspectiva confesional luterana.

La enseñanza central es que Cristo salva por gracia mediante la fe y reúne un solo rebaño por medio del Evangelio.

La alegoría de Juan 10 revela que Jesús es el único Salvador, la Puerta de las ovejas y el Pastor que entrega voluntariamente su vida por ellas.

Desarrollo
Juan 10 continúa el relato del hombre nacido ciego.

Mientras los dirigentes religiosos expulsan al creyente, Cristo lo recibe.

Aquí se distingue claramente entre los falsos pastores y el verdadero Pastor.

Conforme a la teología luterana, la Ley revela el pecado y el Evangelio anuncia el perdón obtenido por Cristo en la cruz.

Aplicación doctrinal

El Buen Pastor llama a sus ovejas por medio de la Palabra y los Sacramentos.

La Iglesia no vive de méritos humanos, sino de la gracia de Dios manifestada en Jesucristo.

La voz del Pastor sigue resonando en la predicación fiel del Evangelio.

Conclusión:

Jesús es el único Buen Pastor. Él conoce a sus ovejas, dio su vida por ellas y resucitó para darles vida eterna. Todo creyente encuentra seguridad únicamente en Cristo.

Oración

Señor Jesucristo, Buen Pastor de tu Iglesia, conserva nuestra fe, líbranos de los falsos maestros y condúcenos siempre por tu santa Palabra hasta la vida eterna. Amén.

Dirección

Col. Lealtad 1 Calle Lateral Pacheco Número 4609
Chihuahua Centro
31370

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