Distrito Chiapa de Corzo IASD

Distrito Chiapa de Corzo IASD Página Oficial del Distrito de Chiapa de Corzo. Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Bienvenidos a la página oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día del distrito de Chiapa de Corzo. Aquí compartimos mensajes de esperanza, actividades de nuestros ministerios, transmisiones en vivo, eventos especiales y todo lo relacionado con el servicio a Dios y a nuestra comunidad. Somos una iglesia que espera con fe el pronto regreso de Cristo y trabaja cada día para reflejar su amor.

20/11/2025

La misma Inteligencia divina que obra en las cosas de la naturaleza habla al corazón de los hombres, y crea en él un deseo indecible de algo que no tienen. Las cosas del mundo no pueden satisfacer su ansia. El Espíritu de Dios les suplica que busquen las únicas cosas que pueden dar paz y descanso: la gracia de Cristo y el gozo de la santidad. Por medio de influencias visibles e invisibles, nuestro Salvador está constantemente obrando para atraer el corazón de los hombres y llevarlos de los vanos placeres del pecado a las bendiciones infinitas que pueden obtener de El.

El Camino a Cristo 29.




20/11/2025

Reavivados por su palabra | Jueves 20 Noviembre 2025 | Jueces 7

Gedeón y su ejército (originalmente 32,000 hombres) acamparon cerca de la fuente de Harod, mientras los madianitas y sus aliados (innumerables como langostas) estaban en el valle. Dios le dijo a Gedeón que tenía demasiada gente; quería que la victoria fuera claramente Suya, no por la fuerza humana.

Primero, Dios instruyó a Gedeón a pregonar que todo aquel que tuviera miedo se devolviera. 22,000 hombres se fueron, dejando solo 10,000. Pero Dios dijo: "Aún es mucho el pueblo."

Luego, Dios le dijo a Gedeón que llevara a los 10,000 hombres al agua para probarlos. Aquellos que lamieran el agua con la mano a la boca como perros (300 hombres) serían seleccionados, mientras que el resto que se arrodillara para beber sería enviado a casa. Dios eligió a los 300 hombres que bebieron de manera vigilante y rápida.

Esa noche, Dios animó a Gedeón a descender al campamento madianita con su criado Fura para escuchar lo que hablaban. Allí, oyó a un soldado madianita relatar un sueño sobre un "pan de cebada" que rodaba y derribaba su tienda, y su compañero lo interpretó como "la espada de Gedeón, hijo de Joás. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento". Al escuchar esto, Gedeón adoró a Dios, su fe se fortaleció.

De regreso, Gedeón dividió a los 300 hombres en tres escuadrones, dando a cada uno una trompeta, un cántaro vacío y una tea encendida dentro del cántaro. Su estrategia fue simple: rodear el campamento madianita al principio de la guardia de la medianoche, tocar las trompetas, romper los cántaros (revelando las teas), y gritar: "¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!"

El efecto fue devastador: los madianitas, confundidos por el ruido, el fuego y la oscuridad, pensaron que estaban rodeados por un ejército inmenso. En su pánico, Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero, y el ejército enemigo huyó en desorden. Israel, incluidos los que habían sido enviados a casa y otras tribus, persiguieron a los madianitas, capturando y matando a dos de sus príncipes, Oreb y Zeeb.

Lecciones Espirituales para Hoy

💡La Fuerza de Dios se Perfecciona en la Debilidad Humana: Dios intencionalmente redujo el ejército de Gedeón de 32,000 a solo 300. Quería dejar claro que la victoria era Suya y no mérito humano. Cuando nos sentimos abrumados o insuficientes, es precisamente el momento para confiar en que la fuerza de Dios se manifestará poderosamente a través de nuestra debilidad.

💡La Fe se Nutre de la Confirmación Divina (y de los Pequeños Detalles): Gedeón, aunque valiente, dudaba y necesitaba confirmación. Dios se la dio de diversas maneras: desde el fuego en la ofrenda hasta el sueño del soldado madianita. Dios es paciente con nuestras dudas sinceras y a menudo nos da la seguridad que necesitamos, incluso a través de detalles "insignificantes", para fortalecer nuestra fe antes de una gran misión.

💡La Obra de Dios Requiere Valentía, Obediencia y Estrategias Inusuales: La estrategia de Gedeón (trompetas, cántaros, teas y un grito) era poco convencional, pero eficaz porque era dirigida por Dios. Cuando servimos a Dios, no siempre necesitamos las estrategias más grandes o los recursos más abundantes. Lo que necesitamos es valentía para obedecer Su voz y seguir Sus planes, por muy inusuales que parezcan.

🤔 Pregunta de Reflexión:

Dios redujo el ejército de Gedeón para que la gloria fuera solo Suya. ¿Hay áreas en tu vida donde Dios te está pidiendo que te despojes de tu "fuerza" (recursos, habilidades, control personal) para que Él pueda obrar milagrosamente y la gloria sea completamente Suya?






20/11/2025

Lección de Escuela Sabática Adultos | Jueves, 20 Noviembre 2025 | Transformados por la Contemplación.

Contemplar el ejemplo de vida de los grandes héroes de la fe es esencial para nuestro crecimiento espiritual. Al mismo tiempo, nuestro ejemplo supremo es Jesucristo: su vida y sus enseñanzas. ¿Cómo nos transforma el hecho de enfocarnos en la vida de Jesús? Ver Heb. 12:1, 2; 2 Cor. 3:18.

Marco Iacoboni, científico de la Universidad de California, en Los Ángeles, Estados Unidos, investigó la función de las neuronas espejo. Estos pequeños circuitos celulares se activan cuando realizamos una determinada acción, como reír o abrazar a alguien, y también cuando observamos a otra persona realizando esa misma acción. La actividad de estas neuronas reduce la distinción entre observar algo y hacerlo. Elena de White habla de la importancia de contemplar el carácter de Jesús: “Mirando a Jesús obtenemos vislumbres más claras y distintas de Dios, y por la contemplación somos transformados. La bondad, el amor por nuestros semejantes, llega a ser nuestro instinto natural. Desarrollamos un carácter que será la copia del carácter divino. Creciendo a su semejanza, ampliamos nuestra capacidad de conocer a Dios. Entramos cada vez en mayor relación con el mundo celestial, y llegamos a poseer un poder creciente para recibir las riquezas del conocimiento y la sabiduría de la eternidad” (Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, pp. 289, 290).

Lee Romanos 12:1, 2. ¿Qué dos procesos tienen propósitos opuestos en nuestra vida? ¿Cómo podemos estar seguros de que damos espacio al correcto?

En el capítulo resumen de su epístola a los Romanos, el apóstol Pablo habla de dos fuerzas antagónicas que intentan moldear nuestras vidas. Por un lado, el mundo circundante trata de forzarnos cada día a amoldarnos a él mediante sus diversas influencias, efectuando en nosotros una transformación que actúa desde el exterior hacia el interior. Para contrarrestar este impacto, el Espíritu Santo es capaz de transformarnos actuando desde nuestro interior, de un modo similar a como una oruga se convierte en una hermosa mariposa. Pero para que ese proceso ocurra, necesitamos consagrarnos a Dios y pedirle que continúe la buena obra que ha comenzado en nosotros (Fil. 1:6). Para ello, debemos decidir cada momento vivir de acuerdo con el Espíritu.






20/11/2025

Matutina para Damas | Jueves 20 de noviembre de 2025 | Protagonistas de ilustraciones de Jesús

«No codicies la casa de tu prójimo.
No codicies la esposa de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su b***o, ni ninguna otra cosa que le pertenezca» (Éxodo 20:17).

A Jesús siempre le gustó hacer uso de ilustraciones prácticas de la vida cotidiana para dejar un mensaje claro. Mientras estudiaba el libro de Lucas, me percaté que el escritor relata dos milagros en los cuales Jesús hace referencia al buey y al a**o. En una ocasión, Jesús sanó a una mujer que hacía 18 años que caminaba encorvada. Como resultado, los fariseos se molestaron porque aquel día era sábado. En respuesta, Jesús les dice: «¡Hipócritas! Cada uno de ustedes trabaja en el día de descanso. ¿Acaso no desatan su buey o su b***o

y lo sacan del establo el día de descanso y lo llevan a tomar agua?» (Lucas 13:15).

En otra ocasión, Jesús sanó a un hombre que padecía hidropesía (acumulación anormal de líquido en alguna cavidad o tejido del organismo); y aquel día también era sábado. Y, como Jesús sabía que los fariseos estaban pendientes de lo que hacía, «se dirigió a ellos y dijo: ‘¿Quién de ustedes no trabaja el día de descanso? Si tu hijo o tu buey cae en un pozo, ¿acaso no corres para sacarlo?’ » (Lucas 14:5). «Un buey y un a**o… ¿Dónde más he visto esa frase?», pensé. «¡Claro! En los Diez Mandamientos».

Después de tanto meditar en la importancia de estos dos grandes protagonistas, llegué a la conclusión de que el buey era la máquina de arado de la antigüedad. El buey constituía la fuente de ingresos de la mayor parte de la población. El a**o, por su parte, era la máquina de transporte en una civilización que no conoció los automóviles. Además de esto, me atrevo a pensar, los fariseos daban mucha importancia a estos dos animales porque también estaban incluidos en la ley de Dios. Es decir, los dirigentes religiosos daban mayor importancia a las formas, las tradiciones, las cosas y hasta los animales, que a las personas. Claramente, no querían que Jesús atendiera las necesidades de los sufrientes en sábado, pero ellos sí podían atender las necesidades de sus animales.

¿Cuántas veces hemos actuado como los fariseos? Creyendo estar cumpliendo con un fiel servicio a Dios, nuestros motivos egoístas y errados nos han llevado lejos del ideal. Pidamos hoy a Dios que nos ayude a hacer su voluntad y no la nuestra. Nuestro prójimo vale más que un buey y un a**o.





20/11/2025

Matutina para Jóvenes | Jueves 20 de noviembre de 2025 | Canción sangrienta

«Uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua» (Juan 19:34)

En el año 1772, el compositor inglés William Cowper compuso el himno Hay una fuente sin igual, en el cual se nos dice que «hay una fuente sin igual, la sangre de Emanuel, en donde lava cada cual las manchas que hay en él». Como me crié en un ambiente cristiano, he cantado este himno decenas, quizás cientos de veces. Conozco la melodía, pero te confieso que nunca medité mucho en la letra.

La cantidad de sangre que menciona este himno resulta horrenda y repugnante para las personas educadas del siglo XXI. Todos hemos visto una fuente repleta de agua, generalmente en los parques, por lo que la idea de una estructura similar pero rebosante de sangre resulta chocante. Quizás por eso, de inmediato entendemos el himno como una metáfora, captando la alusión al bautismo cristiano, la celebración que esto implica y el perdón que obtenemos mediante la fe en la muerte de Cristo. Sin embargo, este genial himno contiene un delicado equilibrio entre lo metafórico y lo real, entre lo espiritual y lo histórico, que debemos tener presente.

Si bien es cierto accedemos al perdón divino mediante la fe, la crucifixión de Jesús fue un acontecimiento verídico, histórico y muy sangriento. Elena de White lo describió con crudeza: «Desnudo hasta la cintura, su espalda revelaba los largos, y crueles azotes, de los cuales la sangre fluía copiosamente. Su rostro manchado de sangre llevaba las marcas del agotamiento y el dolor» (El Deseado de todas las gentes, p. 684). Jesús mismo dijo que el Mesías «tenía» que sufrir (ver Luc. 24:26). Pablo añade que «Cristo ha entrado en el santuario, ya no para ofrecer la sangre de chivos y becerros, sino su propia sangre; ha entrado una sola vez y para siempre, y ha obtenido para nosotros la liberación eterna» (Heb. 9:12).

Aunque nuestra sensibilidad moderna se vea herida por la barbarie cometida en el Calvario, se necesitó sangre para proveer perdón para nuestros primeros padres (ver Gén. 3:21), para salvar de la muerte a los primogénitos (ver Éxo. 12:12-13) y todavía hoy se necesita la sangre de Jesús para rescatarnos «de la vida sin sentido» (1 Ped. 1:18-19). Por eso te invito a cantar conmigo en este día: «Y yo también, cuan malo soy, lavarme allí podré; y en tanto que en el mundo estoy su gloria cantaré».





20/11/2025

Matutina para Adultos | Jueves 20 de noviembre de 2025 | Liberados de nuestros «demonios»

«Entonces le llevaron un endemoniado, ciego y mudo; y lo sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba» (Mateo 12: 22).

Ser mudo suele ser el resultado de la sordera. Es natural que quien nunca ha escuchado sonidos no sepa cómo producirlos y no aprenda a hablar. En el caso que nos cuenta el evangelio la discapacidad se agrava por el hecho adicional de ser también ciego, y además poseído por un poder sobrenatural contra el que la víctima se siente impotente. Este hombre vive sumido en una cárcel de incomunicación, soledad interior y tinieblas, que es un paradigma terrible del reino de las fuerzas del mal, cuando llegan a encerrar al ser humano en sí mismo, y a aislarlo de Dios y de los demás.

La cara más triste de situaciones dolientes como esta es el desprecio propio que generan, reflejo sin duda del rechazo ajeno. En el mundo antiguo, cuando creían que alguien estaba «poseído» por demonios, todos lo consideraban culpable de su condición. Eso llevaba al entorno de los enfermos a no atender su pena y a no comprender la gravedad de su espantosa situación.

Rechazado por todos, el ciego y mudo, proscrito por la sociedad, se considera ma***to de Dios, sin esperanza alguna de sanación. Prisionero de sí mismo, víctima de ataques incomprensibles, torturado por insoportables desgarros que atormentaban su cerebro como descargas eléctricas. El presunto poseso sufría, en un ardiente silencio imposible de comunicar, sensaciones tan «diabólicas» —entonces y ahora— como el terror a lo sobrenatural, la culpabilidad insoluble, la amargura del rechazo y la desesperación del condenado sin remedio.

Sin entrar en disquisiciones de tipo médico o teológico, Jesús comprende la situación del paciente y lo libera de sus demonios, devolviéndole, con la vista, el oído y la palabra, la comunicación plena con el mundo exterior, la paz consigo mismo y la confianza en el amor divino.

Incapaces de avanzar un diagnóstico seguro, los atónitos testigos de la sanación realizada por Jesús percibieron sin duda, como nosotros, que hay situaciones dolientes insolubles para nosotros que requieren ayuda divina. Necesitamos el poder de Alguien que, además de restaurar nuestra libertad existencial y de enseñarnos a ser dueños de nuestra propia vida, nos devuelva la capacidad de aceptarnos a nosotros mismos, de amarle a él y de respetarnos unos a otros.

Señor, recuérdame que cuando me resulte imposible ayudar a alguien de otra manera, siempre me será posible orar por él o por ella, confiando en tu amor.




19/11/2025

La oración de David después de su caída ilustra la naturaleza del verdadero dolor por el pecado. Su arrepentimiento fué sincero y profundo. No se esforzó él por atenuar su culpa y su oración no fué inspirada por el deseo de escapar al juicio que le amenazaba. David veía la enormidad de su transgresión y la contaminación de su alma; aborrecía su pecado. No sólo pidió perdón, sino también que su corazón fuese purificado. Anhelaba el gozo de la santidad y ser restituido a la armonía y comunión con Dios. Este era el lenguaje de su alma:

“¡Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada,
y cubierto su pecado!
¡Bienaventurado el hombre a quien Jehová no atribuye la iniquidad,
y en cuyo espíritu no hay engaño!”
“¡Apiádate de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a la muchedumbre de tus piedades borra mis transgresiones! ...
Porque yo reconozco mis transgresiones,
y mi pecado está siempre delante de mí. ...
¡Purifícame con hisopo, y seré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve! ...
¡Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva un espíritu recto dentro de mí!
¡No me eches de tu presencia,
y no me quites tu santo Espíritu!
¡Restitúyeme el gozo de tu salvación,
y el Espíritu de gracia me sustente! ...
¡Líbrame del delito de sangre, oh Dios,
el Dios de mi salvación!
¡cante mi lengua tu justicia!”
Salmos 51:1-14

Sentir un arrepentimiento como éste es algo que supera nuestro propio poder; se lo obtiene únicamente de Cristo, quien ascendió a lo alto y dió dones a los hombres. El Camino a Cristo 25.

19/11/2025

Lección de Escuela Sabática Adultos | 19 de Noviembre 2025 | Un héroe humilde.

Las listas de nombres de lugares que constituían los puntos de referencia en los límites de los territorios asignados a las tribus de Israel se completan con el informe de la asignación de tierras a Caleb y Josué, los dos héroes de la misión de reconocimiento previo. Caleb fue el primero en recibir su parte del territorio, mientras que Josué recibió la suya en último lugar, después de distribuir la tierra entre las tribus de Israel. Ahora era el momento de que el pueblo de Israel entregara a Josué la parte que le correspondía.

Lee Josué 19:49-51. ¿Qué implica el hecho de que el gran líder de Israel, quien repartió la tierra, recibiera su herencia en último lugar?

Josué recibió la ciudad de Timnath-serah, nombre compuesto por dos palabras. La primera, Timnath, deriva del verbo manah (“contar” o “asignar”) y significa “porción” o “territorio”. La segunda palabra deriva tal vez del verbo hebreo seraj, que significa “exceso” o “sobrante” (comparar con Éxo. 26:12). El nombre de la ciudad de Josué puede traducirse como “la porción sobrante” o “el territorio restante”.

El nombre de la ciudad que Josué eligió de entre lo que quedaba da testimonio de su noble carácter como líder de Israel. En primer lugar, esperó hasta que todo el pueblo recibiera su parte. Luego, no eligió como herencia uno de los territorios densamente poblados ni las ciudades más impresionantes, sino una ciudad modesta, o tal vez las ruinas de ella, para reconstruirla con arduo trabajo (comparar con Jos. 19:50).

Además, Timnath-serah estaba situada cerca de Silo, en las inmediaciones del Santuario, lo que demuestra dónde estaban las prioridades de Josué y hacia dónde se dirigía su corazón. Ciertamente, después de que la recién nacida nación de Israel fue conducida a la Tierra Prometida y el territorio correspondiente a cada tribu y familia quedó asegurado con la ayuda de Dios, no habría habido objeción a la demanda de Josué de una herencia más significativa. Sin embargo, él se contentó con vivir una vida sencilla centrada en lo más importante, encarnando así la oración expresada más tarde por David: “Una sola cosa he demandado al Señor, esta buscaré: que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor e inquirir en su templo” (Sal. 27:4).

¿Qué lecciones puedes aprender de la actitud de Josué y cómo podrías aplicarla a ti mismo ahora?

19/11/2025

Miércoles 19 de noviembre 2025 | Devoción Matutina para Adultos 2025 | Libre de las fuerzas del mal

«Jesús le preguntó: «¿Cómo te llamas?». Él dijo: «Legión». Muchos demonios habían entrado en él […]. El hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que lo dejara quedarse con él, pero Jesús lo despidió, diciendo: «Vuélvete a tu casa y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo»» (Lucas 8: 30, 38-39).

Aunque mis diversas experiencias personales en África, Polinesia y las Antillas han sido relativamente breves, en todas ellas he podido comprobar lo impresionante que es encontrarse con quienes sufren aterrados o poseídos por las fuerzas del mal. Muchos se debaten contra ellas como buenamente pueden, en su buena voluntad o ignorancia, ya sea a través de la hechicería, la magia negra o el vudú.
Jesús nos ha revelado un medio mejor. Vencedor de Satanás en persona, no teme a los endemoniados y los trata simplemente como a seres que sufren. Ante el hombre que le sale al encuentro en la playa de Gadara, la pregunta que le dirige el Maestro, «¿cómo te llamas?», es la expresión de su deseo de entrar en relación personal con él.

Según las tradiciones de aquella sociedad, conocer el nombre de alguien (incluso de un demonio) equivalía a tener acceso a su intimidad. La respuesta «me llamo legión porque somos muchos», por un lado parece un intento desesperado de impedir el exorcismo, pero por otro expresa el sentimiento del paciente de saberse sometido a una fuerza de ocupación que pretende ser invencible.

Cuando el sufrimiento se hace insoportable, cuando el dolor del rechazo ajeno nubla la mente y uno solo llega a verse a sí mismo como un endemoniado, alguien sin control sobre sí mismo, enfrentarse a los demás -sea a su desprecio o a su compasión-resulta una tortura.

Jesús comprende lo que este hombre siente y necesita, aunque no se lo pida. Por eso ordena a las fuerzas del mal que lo dejen en paz. No define al enfermo por su situación presente sino por lo que puede llegar a ser mediante su poder. Su posesión es una circunstancia que no altera su valor ante Dios, porque liberado de ella ese hombre será realmente otro. Y en efecto, el terrible endemoniado gadareno se convierte, por el poder transformador divino, en el primer misionero cristiano de Decápolis.

Aunque casos de endemoniados así parecen poco visibles en nuestras sociedades occidentales, un número incalculable de seres humanos poseídos por espíritus tan devastadores como la violencia, la avaricia, la lujuria o la indiferencia son arrastrados cada día hacia terribles abismos. Necesitan saber, a través nuestro, que, aunque ellos fueran los únicos posesos del mundo, Cristo hubiese venido a salvarlos.




19/11/2025

Miércoles 19 de noviembre 2025 | Devoción Matutina para Jóvenes 2025 | Jesús es la pregunta.

«Un maestro de la ley fue a hablar con Jesús, y para ponerlo a prueba le preguntó: «Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?». Jesús le contestó: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué es lo que lees?»». Lucas 10: 25-26
¿Alguna vez has escuchado a alguien decir que «Jesús es la respuesta» a todos los problemas? ¿O que si tienes a Jesús en tu corazón, todo va a estar bien?
¿O que él te concederá todo lo que le pidas? Esas son declaraciones muy bonitas y reconfortantes, pero ¿son realmente ciertas? ¿Es Jesús una especie de genio mágico que nos da lo que queremos? ¿O un botón de emergencia que presionamos cuando estamos en apuros? ¿O un paquete de soluciones prefabricadas que nos ahorra el trabajo de pensar y decidir? La verdad es que Jesús no es ninguna de esas cosas. De hecho, Jesús no es la respuesta, Jesús es la pregunta.
¿Qué quiero decir con eso? Que Jesús no vino a este mundo a darnos respuestas fáciles y cómodas, sino a hacernos preguntas difíciles y desafiantes. Preguntas que nos confrontan con nuestra realidad, con nuestra identidad, con nuestro propósito y con nuestro destino eterno.

En la Escritura Jesús hizo muchas preguntas: «¿Quién dicen que soy?» (Mateo 16: 15); «¿Qué quieres que haga por ti?» (Marcos 10: 51); «¿Me amas más que estos?» (Juan 21: 15); «¿Por qué me llamas bueno?» (Lucas 18: 19); «¿Qué están buscando?» (Juan 1: 38); «¿Qué es lo que tienes en la mano?» (Éxodo 4: 2); «¿También ustedes quieren irse?» (Juan 6: 67); «¿Por qué están asustados? ¿Todavía no tienen fe?» (Marcos 4: 40). El Maestro a menudo hacía preguntas para invitar a las personas, y a nosotros, a reflexionar, a conocerlo mejor, a confiar en él, a seguirlo, a imitarlo, a amarlo.

Las preguntas de Jesús nos indican que él no quiere que seamos cristianos pasivos y conformistas, sino activos y transformadores. No quiere que seamos espectadores, sino protagonistas. No quiere que seamos simplemente religiosos, sino discípulos. Hoy te invito a hacer un ejercicio espiritual: escoge una de las preguntas citadas anteriormente y medita en ella. Busca en tu corazón una respuesta sincera y honesta a ella y luego actúa en consecuencia.

Jesús no es la respuesta, Jesús es la pregunta. Y tú, ¿cómo vas a responder?

19/11/2025

Miércoles 19 de noviembre 2025 | Devoción Matutina para Damas 2025 | Cuidado con las suposiciones

«Ellos [los discípulos] comentaban entre sí: «Dice esto porque no trajimos pan»» (Mateo 16. 7, RVC).

Una de las «semillas» que germinan problemas interpersonales es la suposición. Una definición de «suposición» es: «Idea o juicio que se supone cierto, verdadero o real, para llevar a cabo un razonamiento o actuar de una manera determinada» Veamos un caso de suposición en la Biblia.

Queriendo dejar una lección en la mente de sus discípulos, Jesús les dijo: «Miren, estén muy atentos y cuídense de la levadura de los fariseos y de los saduceos» (Mateo 16: 6, parafraseado). Al escuchar estas palabras del Maestro, los discípulos «supusieron» que habían comprendido el mensaje.

En su mente, aquella declaración era un reproche porque se habían olvidado de llevar pan (ver Mateo 16: 5), y una advertencia para que no pensaran en comprar pan de los fariseos y los saduceos. Debido a la «discusión que fariseos y saduceos habían tenido con Jesús horas antes, ellos supusieron que la idea de «no comprar pan de ellos» era un razonamiento lógico para actuar». Cuán errados estaban. En referencia a dicho episodio, Elena G. de White escribe: «Con frecuencia su falta de fe y de percepción espiritual les había hecho comprender así erróneamente sus palabras» (El Deseado de todas las gentes, cap. 44, p. 381). La lección era tan distinta de la que ellos suponían.

Con frecuencia nos encontramos suponiendo que los demás hablan mal de nosotras; suponemos que no encajamos en ningún lugar; suponemos que se actúa con dolo en nuestra contra; suponemos que entendimos bien un mensaje; suponemos que un sermón desde el púlpito está diseñado especialmente para nosotras; y tras cada una de esas suposiciones se desencadenan una serie de problemas innecesarios. Si tuviéramos nuestros pensamientos en comunión directa con Jesús, el Espíritu Santo no permitiría que viéramos el mal donde no lo hay. Al darse cuenta Jesús de lo que hablaban sus discípulos, les preguntó: «¿Por qué dicen que no tienen pan? ¡Qué poca fe tienen ustedes!» (vers. 8). Después de explicarles, ellos comprendieron que nada tenía que ver el pan con la levadura de las tradiciones equivocadas de los fariseos y los saduceos.

Querida amiga, fija tus ojos en Cristo, pon tu fe en el Salvador, invita al Espíritu Santo a guiar tus pensamientos, y ninguna suposición te robará la paz mental ni te acarreará problemas con tus semejantes. La buena noticia es que tendrás un pensamiento puro y conectado con el trono de la gracia.

19/11/2025

Reavivados por su Palabra | 19 de Noviembre 2025 | Jueces 6

Una vez más, los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y Él los entregó en mano de Madián por siete años. Los madianitas, amalecitas y los "hijos del oriente" eran tan numerosos como langostas y devastaban la tierra, dejando a Israel en extrema pobreza y forzándolos a esconderse en cuevas y fortificaciones. Finalmente, Israel clamó a Jehová.

Dios les envió un profeta para recordarles Su fidelidad en el pasado y la desobediencia de ellos. Luego, el ángel de Jehová se apareció a Gedeón mientras este sacudía trigo en un lagar (para esconderlo de los madianitas) y lo saludó como "varón esforzado y valiente". Gedeón, lleno de dudas y preguntas sobre la presencia de Dios en su sufrimiento, se consideraba el más insignificante de su familia y tribu.

A pesar de sus objeciones, Dios le aseguró: "Ciertamente yo estaré contigo". Gedeón pidió una señal, y el ángel de Jehová consumió su ofrenda de carne y pan sin levadura con fuego de la peña, desapareciendo después. Al darse cuenta de que había visto al ángel de Jehová, Gedeón se llenó de temor, pero Dios le dio paz. Gedeón construyó un altar y lo llamó Jehová-salom (Jehová es paz).

Esa misma noche, Dios le ordenó a Gedeón que derribara el altar de Baal de su padre y cortara la imagen de Asera, construyendo un altar a Jehová y ofreciendo un toro en holocausto con la madera de los ídolos. Temiendo a su familia y a los hombres de la ciudad, Gedeón lo hizo de noche. Por la mañana, cuando se descubrió lo hecho, la gente quiso matarlo, pero su padre, Joás, defendió a Gedeón, diciendo que si Baal era un dios, que contendiera por sí mismo. Así, Gedeón fue llamado Jerobaal ("Contienda Baal contra él").

Cuando los madianitas y sus aliados se juntaron para la batalla, el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, quien tocó la trompeta para reunir a las tribus de Manasés, Aser, Zabulón y Neftalí. Aún con dudas, Gedeón pidió dos señales más a Dios, una con un vellón de lana mojado mientras la tierra estaba seca, y otra con el vellón seco mientras la tierra estaba mojada. Dios respondió fielmente a ambas señales, confirmando Su voluntad.

Lecciones Espirituales para Hoy
💡 Dios se Manifiesta en Nuestra Debilidad y Duda: Gedeón era un hombre lleno de temor, dudas y un sentido de inferioridad. Sin embargo, Dios lo llamó "varón esforzado y valiente" y lo eligió. No dejes que tus sentimientos de insuficiencia te impidan responder al llamado de Dios. Su poder se perfecciona en nuestra debilidad, y Él ve nuestro potencial, no solo nuestras limitaciones.

💡 La Obediencia a Dios debe Ser Radical y Pública: El primer acto de Gedeón, antes de enfrentar a Madián, fue derribar los ídolos en su propia casa y comunidad. Esto fue un acto de obediencia radical que lo identificó públicamente con Dios. Antes de esperar grandes victorias externas, a menudo Dios nos llama a limpiar nuestros propios "altares" personales y a tomar una postura firme contra la idolatría en nuestras vidas o entornos.

💡 La Paciencia de Dios con Nuestra Necesidad de Confirmación: Gedeón pidió varias señales (el fuego, los vellones) porque necesitaba asegurarse de la voluntad de Dios. Dios, en Su misericordia, le concedió estas confirmaciones. Es natural tener dudas o buscar claridad cuando Dios nos llama a algo grande. Dios es paciente y a menudo nos da la seguridad que necesitamos, pero nuestra fe debe crecer hasta un punto donde ya no dependamos de señales constantes, sino de Su palabra.

🤔 Pregunta de Reflexión
Gedeón pasó de esconderse del enemigo a derribar los altares de Baal, y luego a reunir un ejército, todo mientras lidiaba con sus dudas.
¿Qué "gigante" (miedo, costumbre, tarea) te está impidiendo ver el "varón esforzado y valiente" que Dios ve en ti?
¿Estás dispuesto a dar el primer paso de obediencia, incluso con temor, sabiendo que Él estará contigo?

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