05/11/2024
Nuestro Padre confiable
Isaías 26:1-8 NTV
1. En aquel día, todos en la tierra de Judá cantarán esta canción: ¡Nuestra ciudad es fuerte! Estamos rodeados por las murallas de la salvación de Dios.
2. Abran las puertas a todos los que son justos; dejen entrar a los fieles.
3. ¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti, a todos lo que concentran en ti tus pensamientos!
4. Confíen siempre en el SEÑOR, porque el SEÑOR DIOS es la Roca eterna.
5. Él humilla a los orgullosos y derriba a la ciudad arrogante; él la echa al polvo.
6. Los pobres y los oprimidos la pisotean, y los necesitados caminan sobre ella.
7. Sin embargo, para los justos, el camino no es empinado ni accidentado. Tú eres Dios. Haces lo que es justo y allanas el camino delante de ellos.
8. SEÑOR, mostramos nuestra confianza en ti al obedecer tus leyes; el deseo de nuestro corazón es glorificar tu nombre.
Mi hijo Xavier, que mide casi 1,90 de altura, levantó fácilmente en el aire a su hijito, Xarian, que se reía nervioso. Aseguró en la palma de su gran mano los pequeños pies de su hijo, extendió su largo brazo y lo alentó a equilibrarse solo, pero manteniendo su mano libre lista para agarrarlo si era necesario. Xarian se paró con las piernas extendidas. Con una sonrisa amplia y los brazos colgando al costado, miraba fijo a su padre.
El profeta Isaías expuso los beneficios de enfocarnos en nuestro Padre celestial: «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado» (Isaías 26:3). Alentó al pueblo de Dios a comprometerse a buscarlo en las Escrituras y conectarse con Él mediante la oración y la adoración. Los fieles profundizarían su confianza mediante su comunión constante con el Padre.
Como hijos amados de Dios, podemos clamar con denuedo: «Confíen siempre en el Señor, porque él es la Roca eterna» (v. 4). ¿Por qué? Porque nuestro Padre celestial es confiable. Él y las Escrituras nunca cambian.
Mientras mantengamos la mirada fija en nuestro Padre celestial, Él sostendrá nuestros pies firmemente en sus manos. ¡Podemos contar con su amor, fidelidad y bondad permanentes!
De: Xóchitl Dixon - Nuestro Pan Diario.