31/08/2026
Reavivados por su palabra en una imagen, libros de los salmos capítulo 24.
De Jehová es la tierra y su plenitud.
David comienza diciendo: “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan” Salmo 24:1. La Biblia es la Palabra de Dios, la luz verdadera, la regla de fe del cristiano y no hay escritos, teorías, cuentos ni ciencias que puedan estar por encima de ella. Si Dios dice que Él es dueño de la tierra y de toda su plenitud, del mundo incluyendo a todos los que en él habitan, todos los seres vivientes, los árboles, los peces, los animales, le pertenecen a Él, porque Él es el Creador. No hay dios del fuego, dios de la lluvia, dios de la fertilidad, ni madre de la raza humana. Dios es el Creador. Esto tumba toda teoría del Big Bang, que no tiene fundamento bíblico. Hay un Dios que sostiene el mundo y que no permite que el mar se salga de su cauce, incluso le obedece y deja de rugir. “Él la fundó sobre los mares, y sobre los ríos la afirmó” Salmo 24:2. Creamos o no creamos, Dios es el Creador.
¿Quién subirá al monte de Jehová y entrará al Lugar Santo?
Esta pregunta se debe entender a la luz de la Palabra. David pregunta: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?” Salmo 24:3. Para entender quiénes subirán, hay que saber de qué monte habla y qué es el Lugar Santo. El monte del que habla es el monte Sinaí también conocido como Horeb, porque ahí le fue mostrado a Moisés el plano original del santuario verdadero que está en el cielo donde ministra Dios Éxodo 25:40 y Hebreos 8:5. En la tierra, a Moisés se le mostró el santuario que se dividía en tres partes: el atrio, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. En el Lugar Santo había tres muebles: el primero la mesa de los panes de la proposición, el segundo el candelabro de siete brazos y el tercero el altar del incienso, ubicados frente al Lugar Santísimo. ¿Qué significan? El pan es la Palabra de Dios, el alimento espiritual Juan 6:51, el candelabro es la luz del Espíritu Santo que ilumina a cada hijo de Dios Juan 8:12; y el altar del incienso son las oraciones de los santos que suben directamente a Dios sin intercesión de terceras personas Apocalipsis 8:3-4. ¿Quiénes entrarán ahí? No entrarán los de manos con iniquidad de robo o as*****to, ni los orgullosos, vanidosos, soberbios y altivos. Para Dios están desnudos y pobres. No entrarán los que juran decir verdad pero tienen fuente de engaño, ni los que reciben cohecho. Ni su dinero, ni su poder, ni su influencia comprarán un lugar en el cielo, más bien por su arrogancia se ganarán un lugar en el in****no. “El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño” Salmo 24:4, estos subirán al monte santo. Dios promete que estarán ante su presencia aquellos que dependan de Él, se humillen y reconozcan que el mundo no les pertenece, que abran su corazón y se dejen guiar por caminos de rectitud, justicia y amor al prójimo.
Alzad vuestras cabezas, puertas eternas.
David alienta a todos los que hoy son oprimidos y juzgados injustamente por la sociedad, tratados como nada y que no anhelan la riqueza de este mundo. A ellos les da esperanza: “Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria” Salmo 24:7. Las puertas eternas de la Santa Ciudad se abrirán para que un día los de limpio corazón entren a habitar con Cristo. Ahí donde gobierna el Dios Todopoderoso con justicia y amor, un verdadero gobierno en el cual no hay lágrimas, no hay injusticias, no hay soborno ni cohecho, no hay corrupción que lastime el corazón. “¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, Él es el Rey de la gloria” Salmo 24:10. En esa Ciudad Santa estarán todos los de limpio corazón. ¡Qué esperanza para los que hoy sufren bajo opresión social! Un día Dios hará justicia y pagará a cada uno según sus obras. Alégrate pues, oh pueblo que guarda la ley y tiene la fe de Jesús Apocalipsis 14:12.
Te invito a que asistas a una iglesia adventista del séptimo día y descubras más de estas verdades y llenes tu corazón de esperanza, estaremos felices de recibirte.