09/04/2024
Por: Atomik Sanchez Bolaños
“Los problemas y las caídas serán parte de nuestra vida cotidiana, pero se vuelven más llevaderos y la carga más ligera si contamos con la ayuda de Dios. Él nos asiste en nuestros desafíos diarios. Aunque a menudo nos preguntemos "¿Por qué a mí?", esa pregunta tiene una razón, prepararnos para recibir una mayor bendición. Dios hace todo perfectamente, para Él no hay términos medios, es todo o nada.
Debemos aferrarnos a la mano de Dios, aunque eso signifique perder amistades, proyectos o sueños. Siempre está ahí para darnos fuerza cuando todo parece acabado o sin salida. La fe en Dios es lo único que nos sostiene; no hay nada más. Estamos llamados a la santidad; las cosas de este mundo son efímeras y pasajeras. Procuremos alegrar al Señor en todas las cosas y servir con amor.
Los tiempos de Dios son perfectos, preciosos, no hay duda de que todo llega a su debido tiempo, ni antes ni después. Llega en el momento justo. Durante ese tiempo de espera, debemos trabajar en nosotros mismos, en ser mejores, en descubrir nuestros talentos y dones. Cuando llegue el momento en que Dios decida poner todo en orden, estaremos listos para recibir todas esas bendiciones.”