20/04/2026
Estimados hermanos, paz y bien.
La vocación es un regalo hermoso de Dios, una llamada de amor que transforma la vida y llena el corazón de alegría y de sentido. En estos tiempos, la Iglesia y nuestra familia franciscana necesitan corazones generosos de jóvenes dispuestos a escuchar la voz del Señor y seguirle con entrega.
Compartir la propia vocación es una gracia, pero también una responsabilidad, porque a través del testimonio Dios puede seguir llamando a otros. Por eso, con humildad y encomendándome a sus oraciones, les comparto este video que con cariño realizó el Centro de Comunicaciones Franciscanas de mi provincia de los Santos Francisco y Santiago en México, donde comparto cómo el Señor me llamó a la vida religiosa franciscana.
Deseo que este testimonio pueda sembrar esperanza en los corazones y animar a muchos a escuchar la voz de Dios.
Les agradezco sus oraciones y su cercanía fraterna.
Ayúdenos a compartir este vídeo. Bendiciones.