09/06/2026
Padre nuestro. Padre de todos. Gloria y Alabanza. La primera lectura de hoy nos habla de la historia del profeta Elías y la viuda de Sarepta, la cual nos deja una enseñanza maravillosa sobre la fe. Lo primero es, que dicha lectura sigue la línea de ayer, en el sentido de que Dios está pendiente de nuestras necesidades. Yavhé le dice al profeta Elías: "Ve a Sarepta a vivir allí, donde una viuda para que ella te alimente. No lo envía a un palacio, sino donde una viuda. Era bien sabido en ese tiempo, que las viudas eran pobres. Si nadie las ayudaba podían morir hasta de hambre. Yo, Carlos, si Dios me da ese mandato, inmediatamente viniera la duda a mi mente, al no entender cómo me va a alimentar una indigente, pero Elías fue obediente y lo primero que observa cuando llega es que se cumplan sus expectativas, ya que al pedirle un trozo de pan a la viuda, esta le dice que solo le queda un poco de harina y un poco de aceite y que después que se lo coman, iban a morir, dando a entender que ya no tenía más comida, tampoco la manera de conseguirla y que no tenía nadie que la ayudara y la alimentara. El Señor a través del profeta, le pone una prueba de fidelidad y de confianza a la viuda, ya que el profeta le dice: "Prepárame un pan a mí primero y ustedes comerán después, porque Dios dice que ni se acabará la harina ni se acabará el aceite hasta que llueva sobre la Tierra". Volviéndome a poner yo de ejemplo, pudiera hacer el sacrificio, pero dejar de alimentar a mis hijas para darle de comer a otro? ya ahí hubiera fallado en la prueba, pero la indigente fue obediente y dice la Palabra, que comió el vidente, ella y su hijo, enseñándonos el Padre Celestial con esto, que nos desprendamos de lo que nos duele para poder recibir en abundancia. Pero debemos de cuidarnos de no manipular a Dios, en el sentido de que si ofrendo, diezmo, ayudo al necesitado, si hago una buena obra es para que Dios me prospere, para que Dios me lo devuelva. Jesús dice en Lucas 6:34-35 que cuando presten no esperen que se les devuelva y proverbios 19:17 establece que el que le da al pobre le presta a Dios, y si prestas esperando que te lo devuelvan entonces no estás cumpliendo lo que acabamos de leer. No ayudamos al prójimo para que Dios nos prospere. No estamos de acuerdo con el famoso criterio de sembrar para cosechar en el sentido que usan ciertas sectas. Jesús vino a servir no a ser servido. Ayudamos al pobre, al necesitado por amor, porque nos duele su dolor. Porque ver su condición lastimosa nos mueve a misericordia. En pocas palabras, ayudamos por amor a esa persona necesitada que hoy puede ser ella pero mañana podemos ser nosotros. Si Dios devuelve, Gloria a Él y si no devuelve, Gloria a Él. El verdadero sentido de esperar recompensa, es que esta sea depositada en el cielo.Eso es lo que dice Jesús, en Mateo 5:12. En otra escritura Jesús nos insta que no amontonemos tesoros aquí en la tierra donde el ladrón roba, sino en el cielo. Ese es nuestro verdadero galardón y para obtenerlo no tenemos que sembrar, no tenemos que hacer nada porque ya fue hecho todo y la salvación es por Gracia, firmada en la cruz del calvario con la sangre de Cristo. Padre Celestial, te damos gracias. Ayúdanos a movernos en misericordia. Ser verdaderos servidores y si nos das, amén y si no nos das, amén. Bendito sea el Nombre del Señor. Amén.