Centro Cristiano Jesucristo mi único Salvador

Centro Cristiano Jesucristo mi único Salvador El Evangelizmo nuestra misión El Amor nuestra expresion

03/04/2026

03 de abril
Aferrate al amor de Dios

Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. (Salmos 91:14)

Hay batallas que parecen estar más allá de nuestras capacidades físicas, materiales, intelectuales y espirituales.

¿Cómo podemos superarlas? ¿Cómo no ceder al miedo y a la desesperación? En el momento en que sabemos quién es nuestro Padre (Dios Vivo, Poderoso, Amoroso, Bondadoso y Fiel) y nos aferramos a Él con amor, simplemente descansamos en Sus promesas y vivimos en paz.

Al desarrollar una relación con Él y vivir esta paternidad, aprendemos que podemos caminar seguros y protegidos incluso «por el valle de sombra de muerte», porque Él siempre estará con nosotros. No tenemos que tener miedo de nada, Dios nos ama con amor incondicional y no permitirá que el temor, la desesperación y el mal abrumen nuestras vidas.

Cuando nos aferramos a Él con amor, Él nos libera. Cuando conocemos su Nombre, nos salva. Cuando invocamos su Presencia, nos responde. En la angustia, está con nosotros, nos libra, nos muestra su salvación y nos da una vida protegida por sus manos (Salmo 91:14-16).

¿Cómo no vamos a asirnos a un Dios así?

¿Cómo no amarle?

Protege nuestras vidas como a la niña de sus ojos y nos esconde bajo la sombra de sus alas (Salmo 17:8). Por ello, lo mejor que podemos hacer en esta vida es sostenernos y con amor dejar todo lo que somos en las manos del Todopoderoso, invirtiendo todas nuestras fuerzas y recursos en conocerle y seguir buscando cumplir por encima de todo Su voluntad, sabiendo que tenemos un gran e insuperable motivo: Él dio su vida por nosotros y ha planeado un futuro de paz y esperanza para todo el que se vuelva hacia Él.

Que el amor del Señor llene Tu vida y Te preserve, hoy y siempre.

Así sea.

Oración:

Padre amado, hoy me aferro a Ti con todo mi amor, porque Tú eres mi refugio y mi libe

06/07/2022

*“Nada nos podrá separar de Él”*

“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. Romanos 8:38-39.Los cristianos romanos de la época de Pablo estaban pasando por situaciones muy difíciles. Tal vez muchos de ellos podrían estar pensando que el Señor los había abandonado. Por eso el apóstol toma tiempo para escribirles y dejarles saber que no hay nada ni nadie que pueda separarlos de Cristo y de su amor inquebrantable.Comienza diciéndoles que ni la muerte, ni la vida podrían separarlos del amor de Dios. Quería darles la seguridad espiritual de que sin importar cuales fueran las circunstancias por las que estuvieran pasando, podían estar seguros y confiados en el amor del Señor.Ni ángeles, ni principados, ni potestades. Hay un mundo espiritual invisible que la Palabra de Dios nos ha revelado. Satanás y sus secuaces trabajan sin descanso para arrastrar a las personas hacia la condenación eterna, pero ninguno de ellos puede tocar a un hijo de Dios. El amor del Señor nos cubre y podemos descansar bajo su protección.Ni lo presente ni lo porvenir. “Ni el presente con su inestabilidad, ni el futuro con su incertidumbre” dijo un erudito bíblico. Nuestro presente y nuestro futuro están en las manos del Señor. Él es sabio, soberano y en su providencia ha diseñado un plan perfecto para nuestras vidas.Ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada. Imagina cualquier cosa que pudiera ser un problema muy grande e inmediatamente verás a Dios más grande, mal alto y más profundo. Él es Todopoderoso.Cualquier situación que pudiéramos estar pasando encajaría en alguna de estas categorías, pero ninguna puede separarnos del amor de Dios.¿A qué le temes? ¿A la muerte, al diablo, al futuro, a algunas personas? El apóstol Juan también dice que “en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18a). Si tu prioridad es recibir y disfrutar el amor de Cristo, verás que todos esos temores comenzarán a desvanecerse, y podrás experimentar la verdad de que “en todas las cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (v. 37)

12/05/2022

(Lee al final el estudio contextual resumido de este devocional. Esperamos sea de bendición)
Palabra:
Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. (Efesios 6:16)

El apóstol Pablo habla en el versículo de hoy, de una batalla espiritual que nos afecta a todos. No hay un campo neutral en esta guerra. Nuestra lucha no es contra las personas, sino contra los principados y poderes, contra los seres espirituales malvados, que diariamente buscan devorarnos. No podemos entrar en esta arena de lucha cofiando en nuestras propias fuerzas. Las armas carnales no pueden servirnos en esta lucha. Necesitamos armas espirituales, poderosas que solo pueden ser halladas en el poder de Dios, único poder capaz de destruir fortalezas y anular sofismas. Necesitamos toda la armadura del Señor para protegernos y también para atacar las fortalezas del mal.
Una de las piezas de la armadura del cristiano es el escudo de la fe. El soldado romano llevaba un gran escudo que protegía todo su cuerpo. Cuando el enemigo lanzaba sus flechas incendiarias, el soldado romano se protegía detrás de este escudo que borraba las flechas del enemigo. El malvado, asesino y traidor, siempre trata de golpearnos, lanzándonos sus flechas llameantes.
Son acusaciones mentirosas, ataques furiosos y conspiraciones diabólicas. La forma de borrar estas flechas envenenadas del enemigo es neutralizarlas con el escudo de la fe. El enemigo trata de sembrar la duda, pero la fe se aferra a las promesas. El enemigo trata de destruirnos, pero la fe se basa en la verdad inquebrantable de que Dios es nuestro protector infalible, nuestro Pastor, nuestro guía que puede llevarnos al final del túnel, para nuevamente ver la luz, sin importar el tamaño de la adversidad que enfrentemos.

Oración:
Señor, fortalece mi fe y mi confianza en Tu poder, en Tu cuidado y en Tu guía. La fe es mi escudo y arma principal contra los ataques del enemigo y de aquellos que quieren derrumbarme,

05/05/2022

Palabra:
Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. (Marcos 10:43-44)

Cuando tenemos la mente de Cristo, tenemos la mente de siervo. «Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (v. 45). Incluso él. De eso se trata su reino, de sacrificio y de servicio, de dar y de compartir, de considerar las necesidades de otros por lo menos igual a, si no mayores que, las nuestras.
Es un pensamiento agradable, ¿verdad?, pero es un proceso difícil. ¿Por qué? Debido a que estamos acostumbrados a pensar en nuestros talentos y dones en función de lo que ellos pueden lograr para nosotros. Muy profundamente, queremos salir adelante. Nos impulsa la ambición de lograr algo y el pecado ha distorsionado ese ímpetu para hacerlo egoísta. Al igual que los arquitectos de la Torre de Babel, queremos construir «una gran ciudad para nosotros. [& #8230;] Eso nos hará famosos» (Génesis 11:4). Nuestra «ciudad» tan deseada es frecuentemente una reputación impresionante y la alabanza de los que la reconozcan. Ese ímpetu no nos lleva al servicio de manera natural.
Sin embargo, Jesús nunca nos pidió que hiciéramos lo que surge naturalmente. La mente que él cultiva dentro de nosotros no tiene nada que ver con el logro egoísta. Tendrá ímpetu y ambición, sin duda, pero no en la dirección en que alguna vez buscamos. No, nos consumirá la visión de una unidad celestial y nos daremos cuenta de que la única manera de alcanzarla es sirviendo. No nos importará nuestra propia reputación tanto como la reputación del reino de Dios. En lugar de forjarnos un nombre para nosotros mismos, forjaremos un nombre para su reino y ese será un nombre humilde y de sacrificio.
Jesús sirvió a gente pecadora. Podríamos aprender de su ejemplo. De hecho, tenemos que hacerlo. Es una orden. No obstante, es una orden con una promesa

05/04/2022

*Y otros siete*
Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas (v. 1).

Santiago 2:1-4

La tragedia golpeó cerca de Los Ángeles en enero de 2020, cuando nueve personas murieron al caer un helicóptero. La mayoría de las noticias decía algo así: «La superestrella de la NBA, Kobe Bryant, su hija Gianna y otros siete perdieron la vida en el accidente».
Es natural y comprensible centrarse en las personas famosas envueltas en una situación horrible como esa, pero debemos tener presente que, en el gran cuadro de la vida, no hay una línea divisoria que haga menos significativos a los «otros siete» (Payton, Sarah, Christina, Alyssa, John, Keri y Ara).
A veces, necesitamos que se nos recuerde que cada ser humano es importante a los ojos de Dios. La sociedad ilumina con brillo a los ricos y famosos, pero la fama no hace a esas personas más importantes que tu vecino, los niños ruidosos que juegan en tu barrio, el hombre pobre que vive de la caridad o tú.
Toda persona en el mundo es creada a la imagen de Dios (Génesis 1:27), sea rica o pobre (Proverbios 22:2). No hay favoritos a los ojos de Dios (Romanos 2:11), y cada individuo necesita un Salvador (3:23).
Glorificamos a nuestro gran Dios cuando rehusamos mostrar favoritismo, ya sea en la iglesia (Santiago 2:1-4) o en la sociedad en general.

De: Dave Branon

11/03/2022

Recuerdo que cuando era niño, me sentaba a escuchar a mis padres leer la Biblia en un corto tiempo que como familia dedicábamos a la búsqueda de Dios. Pero aún más, recuerdo que mi mamá nos sentaba en sus piernas y nos leía una Biblia ilustrada con lecciones cortas. Los domingos íbamos juntos como familia a la Iglesia, y las lecciones que nos enseñaban iban marcando nuestro destino. Aprendí a buscar a Dios en la intimidad porque lo vi primero en mis padres. No era religión o rito, era una auténtica experiencia espiritual. Hoy puedo decir que esto me ha protegido, por eso le recomiendo que también haga esto con sus hijos como una tradición familiar.

12/11/2021

Mientras caminábamos con mi esposa junto al río que pasa por la ciudad donde vivimos, vimos unas «amigas» que disfrutaban del sol apoyadas en un tronco junto a las aguas ondulantes: seis tortugas grandes. Ambos sonreímos al ver estos reptiles que no habíamos visto por meses. Nos encantó que e...

03/11/2021

Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. (Salmos 37:7-10)

Cristianos o no, vivimos en medio de una generación oprimida por el cansancio. La velocidad creciente con la que cada día el mundo se mueve, nos hace mantenernos hasta inconscientemente en un estado de tensión que inevitablemente nos llevará a la fatiga mental física y hasta espiritual. Es, por lo tanto, necesario para nosotros el mantener vivo el mensaje del salmista el día de hoy al invitarnos a la calma, al «silencio» de descansar y «Esperar» en El Señor.
Por otra parte, el consumismo que respiramos, también produce fatiga. Los bienes pasan de moda muy rápidamente. Las herramientas de comunicación son sustituidas por los fabricantes, incluso antes de que las herramientas actuales tengan su plena capacidad de rendimiento. Para la cultura occidental, la posesión de bienes se ha convertido en el criterio de autorrealización personal. En esta guerra para llegar a la cima, el gran perdedor fue la ética, la moralidad. Se estableció la primacía de los fines, justificando cualquier medio.
La receta del salmista va en la dirección opuesta al siglo: «No te alteres con motivo del que prospera en su camino«; no te involucres, ni «te excites en manera alguna a hacer lo malo«. El camino propuesto por la Biblia trasciende la miopía de los valores mundanos. En lugar de agotarse en el trabajo, «descansa en el Señor». En lugar de esclavitud para los plazos y las horas, «espéralo con paciencia». La cultura propuesta por la Biblia, para nuestro siglo, es la que se compromete con la vida espiritual en Cristo. Los que lo aceptan, experimentan paciencia y descanso.

Señor, permíteme experimentar Tu paz que sobrepasa todo entendimiento, en medio de este mundo

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