28/05/2025
A veces sentimos que vamos más lento que los demás, que nuestros avances son pequeños o casi imperceptibles.
Pero la verdad es que cada paso que damos, por mínimo que parezca, es un paso hacia adelante.
“Tu velocidad no importa, adelante es adelante.”
Como la tortuga del camino, lo importante no es correr, sino mantenernos en movimiento, sin rendirnos.
La constancia, la determinación y la paciencia siempre vencen.
No te compares con otros o con la velocidad que otros tienen, celebra tu progreso y sigue avanzando.
Sigue, aunque sea despacio.
Porque cada paso cuenta.
Confían, Dios esta contigo y él cumplirá su propósito en tu vida.
Los estas haciendo bien...
Iglesia Siete Estrellas