04/05/2026
Hoy reflexionamos sobre amigos o enemigos, entendiendo que muchas veces, dentro de la misma familia, se levantan heridas que nos desconectan y nos hacen actuar desde el dolor.
Pero el corazón de Dios no es la división, es la restauración. Siempre hay una oportunidad para reconectar, reescribir la historia y sanar lo que parecía roto.
La familia no es perfecta, pero cuando Dios entra en medio, lo que estaba distante puede volver a unirse con amor y propósito.