23/05/2026
Envidia: el deseo de tener lo que le pertenece a otro. Llegue a sentir amargura, enojo, ira, resentimiento por estar viendo los aumentos salariales de los demás, un espíritu de enviada se apodero de mí, hasta que Dios me hablo a través de alguien y me dijo que era una ingrata.
A lo largo de mi vida, he podido ver a personas a mi alrededor prosperar (según mi juicio): tener una casa, un carro, una familia antes que yo, pero esta semana, pude ver como ese espíritu de envidia nunca había salido de mí, si no que estaba en aparente calma.
Al ver los incrementos de salario de algunos de mis compañeros, me sentí frustrada y no quería orar, ni leer la biblia, estaba tan molesta, que no quería saber nada, porque me sentía abandonada por Dios (por la misericordia de Dios, el berrinche, me duro como 2 días). Dios utilizo a una persona que me dijo: Yo desearía tener un sueldo como el que usted tiene, estas palabras me llegaron al corazón, y le pedí perdón a Dios, porque por estar viendo la prosperidad de otros, me enoje con Dios.
A veces estamos tan sumergidos en los demás, no solo en la paga en el ojo ajeno (Mateo 7:3-5), sino también en su vida ¨perfecta¨, nos gusta compararnos con los demás; cuando cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de vivir la vida que Dios diseño para nosotros.
Por favor no pierdan el tiempo, como yo (2 días de amargura), disfrutemos de las misericordias de Dios y vivamos agradecidos con el Padre (Filipenses 5:17-18).