Así Dice La Biblia con Manuel Morales

Así Dice La Biblia con Manuel Morales prédicas

14/02/2024

EL REINO DE DIOS.

Los términos reino de Dios y reino de los cielos frecuentemente se encuentran en las Santas Escrituras y en el uso contemporáneo cristiano. Sin embargo, hay gran desacuerdo sobre el significado y aplicación de estos términos. Parte de este desacuerdo es un asunto sencillo de interpretación de los puntos menores, pero otras partes son cruciales, desafiando aun los principios fundamentales de las creencias tradicionales evangélicas y pentecostales. Por esta razón, es apropiado articular los aspectos esenciales del reino de Dios que sostiene la Iglesia cristiana.


SIGNIFICADO LINGÜÍSTICO DEL TÉRMINO REINO

El significado principal de malkuth (hebreo) y basileia (griego) es la autoridad o reinado de un rey. El territorio, súbditos, y funcionamientos del reino son significados secundarios.El reino de Dios es la esfera del reinado de Dios (cf. Salmos 22:28). Pero aun así el hombre pecaminoso participa de la rebelión universal contra Dios y su autoridad (1 Juan 5:19, Apocalipsis 11:17,18). Por medio de la fe y la obediencia, el hombre puede volver la espalda a su rebelión, ser regenerado por el Espíritu Santo, y llegar a ser parte del Reino y su funcionamiento.Aunque la participación humana en el reino es voluntaria, el reino de Dios está presente, sea o no reconocido y aceptado por la gente.El Reino es descrito de varias maneras, como:

“reino de los cielos” (Mateo13:11),

“reino de Dios”, “el reino de Cristo y de Dios” (Efesios 5:5),

y “reino de nuestro Señor y de su Cristo”
(Apocalipsis 11:15).

Jesús muchas veces habló del reino como “mi reino” ( Lucas 22:30).

Pablo, refiriéndose a Jesucristo, lo llamó “reino de Cristo Jesús” (2 Timoteo 4:1).

Todos esto términos
se refieren al reino de Dios.

EL REINO DE DIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

“El reino del Señor” aparece una vez en el Antiguo Testamento: malkuth Yahvé (1 Crónicas 28:5). Obviamente el “reino” aparece muchas veces para significar un territorio o dominio aquí
en la tierra. “Dominio” o “reinado” es a veces la traducción de la idea de la autoridad y el poder
de Dios (Salmos 22:28; 45:6; 66:7; 103:19; 145:11–13;). A través del Antiguo Testamento (pero especialmente en los Salmos y profetas) la idea de Dios como el Rey que gobierna sobre su
Creación y sobre Israel se expresa claramente. Aunque el reino inmediato de Dios es evidente en el Antiguo Testamento, también hay un fuerte énfasis en el futuro cumplimiento del reino
universal de Dios. Esta anticipación frecuentemente coincide con las expectaciones mesiánicas
de la primera y la segunda venida (cf. Isaías 9:6,7; 11:1–12; 24:21–23; 45:22–23; Zacarías 14:9).Daniel 4:34 describe el reino de Dios como “dominio...sempiterno” y un “reino por todas las edades”.

EL REINO EN EL NUEVO TESTAMENTO

Mientras que la idea del reino universal de Dios penetra el Antiguo Testamento, el reino de Dios
tiene un significado e importancia adicional en las enseñanzas y en el ministerio de Jesús. Este ministerio empieza con la proclamación “el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2; 4:17; Marcos 1:15). Aunque Jesús nunca definió específicamente el reino, Él lo ilustraba por medio de parábolas (Mateo 13; Marcos 4) y demostraba su poder en su ministerio. Enseñaba a sus discípulos a proclamar el reino al mandarlos a participar en el ministerio misionero (Mateo 10:7;
Lucas 9:2; 10:9,11). Cada descripción de Jesucristo como Señor es un recordatorio de que Él es el soberano del reino de Dios.
De los varios contextos de la palabra reino en los Evangelios, el reinado de Dios se ve como (1) un presente reino o esfera en el cual las personas están entrando ahora, y (2) un futuro orden apocalíptico en el cual los justos entrarán al fin del mundo.
Entonces el reino de Dios es tanto una realidad actual como una promesa de un cumplimiento futuro. El Reino estuvo presente en la tierra en la persona y los hechos de Jesús durante el tiempo
de su encarnación. Después de la resurrección, el Cristo resucitado está presente por su Espíritu, y donde esté su Espíritu, el Reino está presente. La plenitud del reino espera la llegada final
apocalíptica al fin de esta era (Mateo 24:27,30,31; Lucas 21:27–31).

EL ESTADO DEL REINO AHORA

Así como algunos que seguían a Jesús “pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente” (Lucas 19:11), algunos hoy están esperando que los cristianos transfieran la
plenitud del reino a un reinado terrenal. Cuando los fariseos preguntaron a Jesús la hora en que vendría el reino de Dios, Él respondió, “el reino de Dios está entre vosotros” (Lucas 17:21). El
restaurado reinado de Dios pronto sería una realidad, porque Aquel que reclamaría el territorio usurpado estaba ya en la tierra para cumplir su obra de redención. La victoria sobre el dominio de Satanás ya empezó.Hoy, la obra redentora está terminada, aunque la realidad del reino último es limitada. En la era
presente, el poder del Reino no detiene el proceso de envejecimiento y muerte. Aunque Dios a veces subyuga las leyes naturales por un acto soberano o en respuesta a la oración y fe de los
creyentes, el Reino todavía funciona por medio de seres humanos falibles. La iglesia no cambiará finalmente el mundo antes de la Segunda Venida. Las acciones políticas y sociales justas son
importantes, pero el énfasis principal del Reino es la transformación espiritual de los individuos que componen el cuerpo de Cristo. El Milenio y la última expresión del Reino no vendrán sin el
regreso físico de Jesucristo a la tierra (Lucas 21:31). El Reino ya está presente, pero no está
completo. Es tanto presente como futuro.
El período entre la primera y la segunda venida de Cristo (esta era presente) está marcado por el enfrentamiento violento entre el poder del Reino y el poder que domina al mundo en esta era presente. El conflicto divino con lo demoníaco caracteriza la era presente. Es la era de conflicto como también la era del Espíritu. Los creyentes tienen que combatir las fuerzas del mal (Efesios
6:12).No tenemos la garantía del buen éxito total e instantáneo en este conflicto. Cada victoria sobre la
enfermedad, el pecado, la opresión, o lo demoníaco es un recordatorio del poder actual del reino y de la victoria final venidera, una victoria asegurada por la resurrección. Estamos llamados a
combatir la enfermedad, pero enfrentamos la realidad de que no todos aquellos por los que se ora serán sanados. Estamos en armonía con los propósitos de Dios en esta era al enfrentar la enfermedad de toda manera posible; nos regocijamos con las victorias notables pero no estamos
perplejos cuando algunos no son sanados. No nos rendimos al mal ni a las luchas del tiempo actual; pero tampoco nos enfurecemos con Dios ni culpamos a otros cuando toda petición no es
concedida.La esencia de la vida llena del Espíritu es combatir las fuerzas del mal, completamente
conscientes de que la liberación total siempre es una posibilidad pero no viene inmediatamente en cada situación (cf. Romanos 8:18–23). Algunos de los héroes de la fe (Hechos 12:2; 2 Corintios 11:23–12:10; Hebreos 11) sufrieron o murieron, posponiendo su liberación a un tiempo futuro. No nos rendimos a los estragos del mal; no nos rendimos a la lucha. Como instrumentos
del Reino en esta era presente, fielmente debemos combatir contra el mal y el sufrimiento.

El ESPÍRITU SANTO Y EL REINO DE DIOS

Como pentecostales reconocemos la función del Espíritu Santo en la inauguración y en el continuo ministerio del Reino. En su bautismo, Jesús fue ungido con el Espíritu (Mateo 3:16;
Marcos 1:10; Lucas 3:22). Sus actos de poder, vigorizados por el Espíritu de Dios, trajeron
sanidad a los enfermos y restauración espiritual a los hombres y mujeres pecaminosos. El
descenso del Espíritu en su bautismo fue un punto significativo en el ministerio de Jesús. “Jesús,
lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto” (Lucas 4:1).
La obra del Espíritu en el ministerio de Jesús demostraba la presencia del Reino.
Jesús describió la función o ministerio del Espíritu Santo en el reino de Dios. Como parte del cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento, Él dijo a sus discípulos: “Seréis bautizados
con el Espíritu Santo” (Hechos 1:5). El poder del Reino, manifestado en la Cruz, la resurrección, y la ascensión, fue transmitido a todos los que serían llenos del Espíritu. La era del Espíritu es la
era de la iglesia, la comunidad del Espíritu. Por medio de la iglesia, el Espíritu continúa el ministerio del reino de Jesús mismo.

EL REINO COMO UNA REALIDAD FUTURA

El carisma bíblico, proclamación ungida de la Palabra, y la confirmación de señales y milagros son signos distintivos de que el reino de Dios está obrando ahora mismo. El reino de Satanás ya ha sido invadido por Jesús en el poder del Espíritu (Mateo 12:25–29; Colosenses 1:13; 2:15).
Pero la destrucción final de Satanás y la victoria completa sobre todo mal es parte de una futura consumación escatológica (Apocalipsis20:10).
Creemos en el regreso premilenario de Cristo, eso es, antes del período de mil años descrito en
Apocalipsis 20. Creemos que estamos viviendo en los últimos días de la era presente; el próximo cumplimiento importante de la profecía bíblica será el rapto, o el arrebatamiento físico, de la iglesia de la tierra (1 Corintios 15:51–52; 1 Tesalonicenses 4:14–17). Creemos que el rapto de la iglesia es inminente (Marcos 13:32–37), que sucederá antes de la gran tribulación (1 Tesaloni￾censes 4:17,18; 5:9), y que es “la esperanza bienaventurada” (Tito 2:13) que esperamos aun cuando las señales de los cielos y la tierra muestran el fin venidero de esta era (Lucas 21:25–28).
La segunda venida de Cristo incluye el rapto físico de los santos seguido por la venida visible de Cristo con sus santos para reinar sobre la tierra por mil años (Zacarías 14:5; Mateo 24:27,30; Apocalipsis 1:7; 19:11–14; 20:16). Satanás será atado y estará inactivo por primera vez desde su rebelión y caída (Apocalipsis 20:2). Este reinado milenario de Cristo traerá el establecimiento de la paz universal (Salmos 72:3–8; Isaías 11:6–9; Miqueas 4:3,4) por primera vez desde la caída
del hombre. Como lo prometen las Escrituras, “luego todo Israel será salvo” (Romanos 11:26) y
traído al reino milenario ( Ezequiel 37:21,22; Sofonías 3:19,20; Romanos 11:26,27).

EL REINO Y LA IGLESIA

El reino de Dios no es la Iglesia. Pero hay una relación inseparable entre los dos. La iglesia invisible y verdadera es el cuerpo espiritual del cual Cristo es la cabeza (Efesios 1:22,23;
Colosenses 1:18). Incluye a todos los que han creído, o creerán, en Cristo como Salvador desde el inicio de la Iglesia hasta el tiempo en que Dios la lleve del mundo.
El reino de Dios existía antes del principio de la Iglesia y seguirá después de que la obra de la Iglesia sea terminada. Por lo tanto, la Iglesia es una parte del Reino, pero no es todo. En la era presente, el reino de Dios está obrando por medio de la Iglesia. Cuando la Iglesia haya proclamado el evangelio del Reino “en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones”
(Mateo 24:14), el drama de los sucesos de los últimos días comenzará. Finalmente, Cristo reinará en majestad sobre su reino eterno, que incluirá a la Iglesia glorificada.
El reino de Dios y los reinos de la tierra
Actualmente el reino de Dios y los reinos de este mundo existen lado a lado. No obstante, estos reinos no serán uno mismo hasta que Cristo venga y los reinos de este mundo pasen a ser los reinos “de nuestro Señor y de su Cristo” (Apocalipsis 11:15). El reino de Dios puede trabajar dentro de cualquier sistema político actual pero no está identificado con ninguno. Los creyentes llevan el evangelio del Reino al mundo para que los individuos puedan escoger voluntariamente el señorío de Jesucristo.Aunque todos los gobiernos humanos están actualmente, hasta cierto punto, bajo la influencia del
maligno (Daniel 10:13,20; Juan 12:31; 14:30; Efesios 6:12), la Biblia enseña que el gobierno es ordenado por Dios para que a su vez mantenga el orden y castigue a los malhechores (Romanos
13:1–7). Las autoridades gubernamentales son siervos de Dios, (Romanos 13:6) lo reconozcan o no. Los ideales de justicia y decencia hallados en el gobierno y en la sociedad son el legado de la
gracia de Dios en el mundo (Romanos 1:20; 2:14). Aunque estén en rebelión, los reinos del mundo son aún responsables ante Dios y tienen que dar cuenta por los actos de injusticia y maldad.Aunque el reino de Dios no es una entidad política actual, sus súbditos son responsables de
ejercer una influencia positiva en su sociedad. La Biblia no da instrucciones claras a los cristianos sobre cómo combatir los males sociales arraigados en las estructuras de nuestra
sociedad, y los creyentes sinceros diferirán en los métodos, pero es claro que los cristianos deben ser sal y luz (Mateo 5:13,14). Deben preocuparse por los necesitados (Santiago 1:27; 2:16) y los
oprimidos (Santiago 5:4–6). Llenos del Espíritu, y con la oportunidad de influir en la sociedad, están obligados a denunciar las leyes injustas (Isaías 10:1,2) y buscar justicia y bondad (Miqueas
6:8; Amós 5:14,15).
A la misma vez, y sin contradecir el rol de siervos, los hijos de Dios deben estar en el mundo, pero no ser del mundo (Juan 17:11,14,16). El reino de Dios (el reinado de Dios en nuestra vida) se demuestra en nosotros y por medio de nosotros mediante “la justicia, la paz y el gozo en el
Espíritu Santo”(Romanos 14:17).
El reino de Dios no es un plan detallado para un cambio cultural radical basado en alguna agenda carnal, teocrática, o revolucionaria, sino que radicalmente cambia la personalidad y la vida
humana. Por medio de los hombres y mujeres que reconocen su autoridad y viven por sus normas, el reino de Dios invade el curso de la historia. Este proceso comenzó con la primera venida del Mesías, ha progresado durante la era de la Iglesia, y será completado con el dominio de Cristo al final de los tiempos.

OPINIONES ERRÓNEAS ACERCA DEL REINO DE DIOS

Las doctrinas respecto al reino de Dios tienden a errar hacia uno de dos extremos. Un extremo asume que el Reino logra muy poco durante la era de la iglesia. El otro mantiene que el Reino logra demasiado. Algunos enfatizan en la naturaleza celestial del Reino, y esperan poca expresión sobrenatural en la tierra. Debido a que el cumplimiento del Reino es todavía futuro la Iglesia podría retractarse de responsabilidades sociales y cívicas. Otros ubican al Reino primariamente en la tierra. Ellos claman que la mayor parte del poder sobrenatural de Dios está
disponible actualmente a una iglesia militante y que el cumplimiento del Reino ocurrirá durante la era de la iglesia. Ambos extremos deben ser evitados.

VENGA TU REINO

Cristo enseñó a sus discípulos que oraran, “venga tu reino” (Mateo 6:10). El Reino ya está entre nosotros porque ha invadido el dominio de Satanás y ha asegurado la victoria final. De alguna manera el Reino viene cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, es sanada o liberada, o
es tocada de una manera divina. Pero la futura consumación del reino de Dios – el tiempo cuando todo mal y rebelión serán eliminados – es la esperanza ferviente del cristiano. Entonces con los discípulos oramos, “venga tu reino” – tanto ahora como cuando Cristo regrese.
El rapto de la iglesia, la venida de Cristo por los suyos, pondrá en marcha la consumación y realidad del reino eterno completo. El ángel declarará: “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 11:15).
Con Juan el amado revelador decimos, “sí, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20).

DIOS LES BENDIGA!!!!!

EL  AFAN  Y  LA  ANSIEDAD,  DOS  ARMAS  DE  SATANASTEXTO: LUCAS 12:22-31INTRODUCCIONGENERALMENTE SIEMPRE ASOCIAMOS COMO ...
10/08/2023

EL AFAN Y LA ANSIEDAD, DOS ARMAS DE SATANAS

TEXTO: LUCAS 12:22-31

INTRODUCCION

GENERALMENTE SIEMPRE ASOCIAMOS COMO ARMAS QUE EL DIABLO UTILIZA PARA DESTRUIR LA VIDA DE LAS PERSONAS A LOS VICIOS, LOS PLACERES, LAS CONTIENDAS, LA VIOLENCIA, ETC.


PERO PASAMOS POR ALTO DOS ARMAS QUE SATANAS UTILIZA CON MUCHA SUTILEZA Y CON MUCHA EFECTIVIDAD CONTRA LOS HIJOS DE DIOS: EL AFAN Y LA ANSIEDAD.


SATANAS SABE PERFECTAMENTE QUE UN CRISTIANO AFANADO Y CON EL CORAZON LLENO DE ANSIEDAD ES UN CRISTIANO QUE NO SE CONGREGA, ES UN CRISTIANO QUE NO TIENE TIEMPO PARA ORAR, QUE NO TIENE TIEMPO PARA LEER LA BIBLIA, NO TIENE TIEMPO PARA SU FAMILIA.


SATANAS POR MEDIO DEL AFAN Y LA ANSIEDAD VUELVE ESCLAVO A UNA PERSONA, ESCLAVO DEL TRABAJO, ESCLAVO DE LOS COMPROMISOS SOCIALES, ESCLAVO DE LOS QUEHACERES DOMESTICOS, ETC.


Y AL IGUAL COMO LO HICIERON LOS EGIPCIOS CON EL PUEBLO DE ISRAEL, POR MEDIO DE ESA ESCLAVITUD NOS AMARGA NUESTRA VIDA (EXODO 1:13-14)
COMO PODEMOS NEUTRALIZAR ESAS ARMAS QUE EL ENEMIGO USA EN CONTRA DE NUESTRA VIDA PARA ROBARNOS EL GOZO Y LA PAZ?

1) PRIMERAMENTE RECONOCIENDO QUE ESE ESTILO DE VIDA NO AGRADA A DIOS (LUCAS 12:22 Y 29)



NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO NOS LO DEJO COMO UN MANDATO PARA CADA UNO DE NOSOTROS: NO OS AFANEIS, NO OS PREOCUPEIS NI ESTEIS EN ANSIOSA INQUIETUD.


EL SEÑOR NO QUIERE HIJOS AFANADOS, ANGUSTIADOS, ATRIBULADOS, SINO HIJOS QUE APRENDAR A CONFIAR Y DESCANSAR EN EL, EN SU PROVISION, EN SU PODER.

2) CONFIEMOS QUE SI DIOS CUIDA HASTA DE LOS MAS PEQUEÑO DE SU CREACIÓN ¿Cómo NO TENDRA CUIDADO DE NUESTRAS NECESIDADES? (LUCAS 12:24 Y 27-28)



SI DIOS PROVEE DE SUSTENTO A TODO SER VIVIENTE DE SU CREACIÓN, AUN DE LOS MAS PEQUEÑOS, Y TIENE CUIDADO DE LAS FLORES DEL CAMPO Y DE LA HIERBA, ¿Cómo NO TENDRA CUIDADO DE CADA UNO DE NOSOTROS QUE SOMOS SU MAXIMA CREACION, QUE SOMOS SU OBRA DE ARTE?


DIOS CREO LOS ANIMALES Y LAS PLANTAS CON SU VOZ, PERO CREO AL HOMBRE CON SUS MANOS, A SU IMAGEN Y SEMEJANZA, EL CONOCE LO QUE NECESITAMOS, SOMOS SU CREACION.


TENEMOS QUE CONFIAR EN SUS PROMESAS, TENEMOS QUE CONFIAR EN SU CUIDADO, TENEMOS QUE CONFIAR QUE SI EL NOS HA DICHO QUE NADA NOS FALTARA.



3) RECONOZCAMOS QUE CON ANSIEDAD Y CON AFAN NO VAMOS A VIVIR MEJOR (LUCAS 12:25-26)



A MUCHAS PERSONAS SATANAS LES HA HECHO CREER QUE CON MUCHO AFAN VAN A PODER VIVIR MEJOR, PERO EL SEÑOR NOS HACE COMPRENDER QUE AFANANDONOS Y PREOCUPANDONOS NO PODEMOS CAMBIAR NI LAS COSAS MAS PEQUEÑAS DE NUESTRA VIDA.


TENEMOS QUE RECONOCER QUE EL AFAN Y LA ANSIEDAD PERTENECEN AL REINO DE LO MATERIAL, AL REINO DE ESTE MUNDO, LAS PERSONAS QUE FORMAN PARTE DEL REINO DE ESTE MUNDO VIVEN AFANADAS, PREOCUPADAS, ANGUSTIADAS, TRATANDO DE RESOLVER SUS PROBLEMAS CON SUS FUERZAS, CON SU CAPACIDAD.


PERO NOSOTROS NO SOMOS DEL REINO DE ESTE MUNDO (JUAN 17:13-16)


EL AFAN Y LA ANSIEDAD SON EL ESTILO DE VIDA DEL MUNDO (LUCAS 12:30 A )
COMO DEBEMOS DE VIVIR ENTONCES NOSOTROS LOS HIJOS DE DIOS?

CONFIADOS QUE DIOS CONOCE NUESTRAS NECESIDADES (LUCAS 12:30 B)


BUSCANDO EL REINO DE DIOS PRIMERAMENTE (LUCAS 12:31)

Manuel Morales
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TESOROS  EN  EL  CIELO ESTUDIO BÍBLICO DE HOY: TESOROS EN EL CIELO.  Texto Bíblico: Mateo 6:19-21 (RVR 1960) No os hagái...
02/01/2023

TESOROS EN EL CIELO

ESTUDIO BÍBLICO DE HOY: TESOROS EN EL CIELO.

Texto Bíblico: Mateo 6:19-21 (RVR 1960)

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

La palabra tesoro significa un depósito de mucho valor
Uno de los principales motivadores en el mundo es la riqueza, ya que muchos creen que el dinero trae seguridad y “lo compra todo”. Por eso, el corazón de muchos se invade de avaricia y codicia; quieren más y más, sin límite, a cualquier costo. Este pensamiento es muy común en la actualidad, y lamentablemente se ha infiltrado en la Iglesia. Pero en el Reino de Dios se nos enseña completamente lo opuesto, y de esto habló Jesús en el Sermón del Monte.

El mayor error del ser humano es creer que si tuviera x o y cosa entonces sería feliz, creer que si tuviera dinero sería feliz, creer que si tuviéramos algún bien que nos falta entonces ahí si estaríamos completos y eso es un engaño porque no es así.

El ser humano nunca se llena, conseguimos eso por lo que hemos trabajado y queremos algo diferente, conseguimos eso que tanto hemos querido y resulta que ahora queremos algo diferente y así se la pasa el ser humano, deseando, obteniendo y luego volviendo a desear, es como un círculo vicioso.

Esta es la situación de la que nos quiere librar Jesús. De ese afán que se apodera de todo ser humano que pone su mirada en las cosas terrenales.

En la época de Jesús una parte importante de la riqueza de una persona consistía en tener cereales almacenados en grandes silos. Después de cosecharlos, los guardaban en graneros. La riqueza de una familia se medía según el tamaño del silo.

Tambien entre las riquezas materiales mencionadas en la Biblia, frecuentemente se menciona la ropa.

Josué 7:21 “…un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro…”.
2 Reyes 5:22 “…un talento de plata, y dos vestidos nuevos…”.
Santiago 5:2 “…Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla…”.
Este tipo de riquezas eran atacadas por la polilla, un pequeño insecto alado que se comía las riquezas en su estado de larva, así que cuando Jesús hablo sobre esto en el sermon del monte fue facilmente entendido por todos sus oyentes porque se familiarizaban con lo que Jesús hablaba.

Jesús también habla del Orin o del óxido que daña los metales y por último hablo de los ladrones. En los tiempos bíblicos las casas eran fabricadas con barro, lo cual facilitaba a los malhechores perforar las paredes con palos, y poder así entrar a las viviendas.

Estas tres ilustraciones sirven para hacernos entender que los bienes de este mundo son temporales e inciertos, y por lo tanto, no debemos asignarles un gran valor. Por esta razón el Señor dijo “No amontonen riquezas acá en la tierra”. Para Jesús, las cosas temporales no deben ocupar un puesto de prioridad en el orden de nuestra vida.

Una persona cuya felicidad dependa de cosas así, está condenada a una desilusión trágica. Cualquier persona cuyo tesoro consista en cosas, está abocada a perderlo, porque las cosas no son estables, ni duran para siempre.

El tema de las riquezas se ha prestado a mucha confusión, ya que algunos han interpretado las palabras de Jesús como si Él estuviera hablando mal de la prosperidad—pero no es así.

(Deuteronomio 10:13; Deuteronomio 12:28; Salmos 1:3) Pero lo que no quiere es que pongamos nuestra confianza en las riquezas en lugar de confiar en Él. Dios quiere que prosperemos, pero esa no debe ser nuestra meta. La prosperidad vendrá como fruto de la obediencia y la bendición de Dios, pero lo más importante es estar bien con Dios.

Debemos tener claro esto:
(Mateo 6:24) Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Fijemonos como Jesús aquí al hablar de las riquezas las compara también con un amo, es uno de los dos señores a los cuales se les puede estar sirviendo.

La palabra que se traduce como “riquezas”, en griego es: “Mamón”, que literalmente significa: confianza o avaricia. Mamón era el nombre de un dios pagano del Medio Oriente. En Egipto, había una esfinge gigante dedicada a este dios, conocida como el “Coloso de Mamón”

Mamón no es equivalente al “dinero”. El dinero puede ser visto como un simple instrumento, pero lo malo es el “amor al dinero”. La pregunta con respecto al dinero es: ¿dónde está nuestro corazón? Cuando la riqueza se convierte en lo más importante, entonces servimos a Mamón, que es el espíritu de avaricia

Leamos lo que Pablo escribió al respecto…
(1 Timoteo 6:7-11) Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él. Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos. Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores. Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad.

Todos debemos usar dinero tarde o temprano, pero Pablo nos exhorta a que evitemos caer en la trampa del amor del dinero.

Cuando el dinero es un “ídolo”, éste se convierte en una fuerza que nos lleva a dedicar la vida y entregarla a la búsqueda del dinero, a cualquier costo.

El diccionario define la “codicia” como: el deseo excesivo de poseer muchos bienes y riquezas. Es el amor al dinero y el deseo insaciable de tener más y más. En el mundo, la codicia es el modus vivendi, pero tiene un alto costo.

(Proverbios 28:22) El hombre avaro corre tras la riqueza, y no sabe que la miseria vendrá sobre él.

Así que Jesús al hablar aquí en Mateo lo que quiere es mostrar lo inútil de colocar nuestro corazón en cosas que se destruyen y son tan pasajeras.

Escuché esto, lo insensato que es colocar nuestro corazón en algo vano, en algo pasajero, es como si tratáramos de contener agua en nuestras manos, es como si tratáramos de caminar bajo la lluvia sin mojarnos o como si tratáramos de aguantar la respiración y creer que podemos seguir viviendo.

Es igual de inútil colocar nuestro corazón o esperanzas en algo que es corruptible, en algo efímero, en algo que se esfuma como la neblina. Las riquezas se van, las riquezas son insiertas, nos puede robar la bendición de disfrutar de los verdaderos tesoros celestiales. Porque puedo ser tentado a observarlas más que al Señor.

Hay solo dos lugares donde podemos hacer tesoros, el cielo o la tierra. Pero solo hay un lugar donde ese tesoro es eterno.

No hay más, no existe si no solo dos, dos bancos, en uno, saldremos estafados, aquí en la tierra, invertir para el ahora, invertir nuestras vidas en atesorar y acumular de forma avariciosa nos saldrá caro, no nos alcanza para pagar el tiquete hacia el cielo, un tiquete que es gratis en Cristo Jesús, pero cuando la esperanza de una persona es algo diferente a el pues tiene que intentar por otros medios llegar al cielo pero sus riquezas y bienes de este mundo no alcanzan para pagar el tiquete.

Pero cuando mi esperanza es el Señor, cuando mi mirada aquí en la tierra está puesta en las cosas de arriba entonces mi tiquete está asegurado en primera clase y gratis porque Jesús ya lo pago por mi.

Todo tesoro que tengamos aquí en la tierra es pasajero, tiene algo que afecta su durabilidad.
Jesús habla sobre unos tesoros que para esa época eran comunes, pero aunque esos tesoros de esa época tal vez no sean lo mismo que en esta, lo que si permanece es lo que los hace pasajeros, o lo que daña esos tesoros.

Nosotros conocemos a un hombre quien fue el más sabio del mundo y más rico también a lo largo de toda la historia humana, quien disfrutó de toda clase de placeres terrenales: Salomón. Pero él confesó así:

“Vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?” (Ecclesiastes 1:2-3). Todos los tesoros en la tierra son pasajeros, temporales y breves. Son como flor de la hierba que se seca y se cae en seguida.

Ej. Perlas o madera

Lo grave del tesoro, o eso a lo cual hemos asignado un gran valor para nosotros, es que nos atrapa nuestro corazón.

Donde esta el tesoro, ahí está nuestro corazón. Nuestro corazón no puede estar en dos partes al mismo tiempo, Jesús mismo lo dijo no podemos servir a Dios y a las riquezas.

El apóstol Pablo decía se tener abundancia pero también se tener escasez, debemos aprender a vivir en momentos de escasez porque podremos renegar y ofender al Señor con nuestra queja pero también debemos aprender a tener abundancia porque podemos olvidarnos del Señor, llegar a pensar que no necesitamos de el.

(Job 31:24-25,28) Si puse en el oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza eres tú; si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen, y de que mi mano hallase mucho… Esto también sería maldad juzgada; porque habría negado al Dios soberano.

Job hizo la pregunta que todos debemos hacernos: ¿Dónde está puesta mi confianza…en Dios o en las riquezas? Si su confianza estaba en las riquezas, entonces él sabía que no estaba confiando en Dios.

Salmos 62:10, “Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas“.

Lucas 12:16-21 “También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? 18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.”

El apóstol decía que quería morir para estar con el Señor.

Mirar las cosas de arriba.
Ahora una pregunta, usted sabe muy bien como hacer tesoros en la tierra y como afanarnos muchas veces por conseguir cosas materiales pero como hacemos tesoros en el cielo?.

(1 Timoteo 6:17-19) A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos. Enséñales que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir, acumulando para sí el tesoro de un buen fundamento para el futuro, para que puedan echar mano de lo que en verdad es vida.

John Wesley decía, gane todo lo que pueda, ahorre todo lo que pueda y de todo lo que pueda.

En pocas palabras es todo acto de obediencia a Dios y su palabra.

DIOS LES BENDIGA!!

Manuel Morales
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BIENVENIDOS  AL   ESTUDIO   BÍBLICO:  DIFERENCIA  ENTRE  ISRAEL  Y   LA   IGLESIA. "ISRAEL  TENÍA  UN  SUMO  SACERDOTE  ...
27/12/2022

BIENVENIDOS AL ESTUDIO BÍBLICO: DIFERENCIA ENTRE ISRAEL Y LA IGLESIA.

"ISRAEL TENÍA UN SUMO SACERDOTE QUE ERA UN HOMBRE. LA IGLESIA TIENE UN SUMO SACERDOTE PERFECTO Y ETERNO".

En el Antiguo Pacto Dios escogió de entre las doce tribus de Israel, solamente a la tribu de Leví para levantar sacerdotes que le sirvieran en el tabernáculo y posteriormente en el templo. Y de ellos, uno solo que sería el sumo sacerdote.
En Heb.5:1 nos dice que éste: "es tomado de entre los hombres" para actuar delante de Dios. Su misión era representar a los hombres ante Dios, razón por la cual su humanidad era esencial.
Debido a que pertenecía a la raza caída tenía muchas limitaciones; la primera era su propio pecado. Pero esto mismo hacía brillar con más intensidad la misericordia divina.

Heb.5:2 "para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad".
Como estaba rodeado de flaquezas, podía acercarse solamente una vez al año, Lv.16:2 "no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera".
Por esta causa, debido a la naturaleza pecaminosa que poseía, debía ofrecer primeramente por sus propios pecados antes de acercarse a Dios. Heb.5:3 "debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo". Previamente tenía que lavarse, vestirse de lino blanco y ofrecer un becerro en expiación por sus propios pecados.
Únicamente en el gran día de la expiación podía entrar al lugar santísimo. Con cuanto temor y temblor levantaría el velo que separaba el lugar santo del santísimo, para introducirse donde Dios se manifestaba a su pueblo terrenal.
Entre los adornos que componían su indumentaria para esa ocasión tan especial, estaban las campanillas que colgaban de sus vestiduras. El pueblo afuera escuchaba ese ruido de campanillas cuando el sumo sacerdote se acercaba a la presencia de Dios.

Cuando este sonido cesaba, sabían que había llegado al lugar santísimo; todo el pueblo en un silencio sepulcral aguardaba muy tenso y temeroso, para saber si la ofrenda por sus pecados había sido recibida por Dios.

Cuando ese silencio angustioso era quebrantado nuevamente por el sonido de las campanillas que indicaban que su expiación había sido aceptada, todo el pueblo prorrumpía en gritos de júbilo.
Cada año debía repetirse esa ceremonia, porque no les hacía perfectos ante Dios. Habían cumplido con todo lo que se les había ordenado, pero no era suficiente.

Heb.10:1-3 "Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados".
También la inferioridad de estos sumos sacerdotes queda de manifiesta, no solamente por la repetición constante de sus sacrificios, sino que además debido a su vida terrenal limitada, necesitaban ser substituidos constantemente. Heb.7:23 "los sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar"

A diferencia de esto, en el cristianismo tenemos un Sumo Sacerdote infinitamente superior, por su Perfección y Eternidad, de tal modo que con un solo sacrificio nos hizo perfectos para siempre.

Heb.7:24-27 "mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable, por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes de ofrecer sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo UNA VEZ para siempre, ofreciéndose a sí mismo".
Nuestro Sumo Sacerdote no solamente es Dios mismo, sino que también tomó un cuerpo humano en el cual se sometió a todas nuestras limitaciones, pero sin pecado.

Heb.4:14-16 "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro".
Gloriosa y sublime diferencia existe entre los sacerdotes de Israel, con nuestro Bendito y Divino Sumo Sacerdote, Cristo Jesús, quien permanece para siempre e intercede por nosotros.

Es Dios, pero también fue varón de dolores, experimentado en quebrantos; por lo cual puede compadecerse de nuestras debilidades.

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