12/05/2022
12 de mayo de 2022
Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.
Josué 1:7 [RV60]
Solamente esfuérzate y sé muy valiente.
El tierno amor de Dios a favor de Sus siervos hace que Él se preocupe por el estado de sus sentimientos interiores. Él desea que ellos sean muy valientes. Algunos estiman cosa pequeña que un creyente sea perturbado por dudas y temores, pero Dios no lo cree así.
En este texto se ve claramente que nuestro Señor quiere que no estemos enredados en temores. Él quiere que vivamos sin cuidados ansiosos, sin dudas, y sin cobardía.
Nuestro Señor no toma a la ligera nuestra incredulidad como lo hacemos nosotros. Cuando vivimos desalentados, estamos propensos a una grave enfermedad, con la que no se puede jugar, sino que debe ser llevada de inmediato al Médico Amado.
Nuestro Señor no le gusta vernos con rostros tristes. Era una ley del rey Asuero que ninguno podía entrar en la corte del rey con vestido de luto: nuestro Dios no tiene esta ley, pues nosotros podemos ir a Él tan tristes como estemos. Sin embargo, a Él le agradaría que nos quitáramos el espíritu abatido, y nos vistiéramos las vestiduras de alabanza, pues hay muchos motivos para alegrarnos.
El cristiano debería tener un espíritu valiente, con el fin de glorificar al Señor mientras soporta las pruebas con coraje. Un espíritu temeroso y pusilánime deshonra a su Dios: además, ¡qué mal ejemplo da!
Esta enfermedad de la duda y del desaliento es una epidemia que pronto se propaga entre el rebaño del Señor. Cada creyente abatido contagia con su tristeza veinte almas.
Por otra parte, querido lector, si tu valor no se mantiene firme, Satanás será demasiado fuerte para ti. Deja pues, que tu espíritu se alegre en Dios tu Salvador, y así el gozo del Señor será tu fortaleza: y ningún demonio podrá avanzar contra ti. Pero la cobardía deja caer la bandera.
Además, el trabajo es leve para el espíritu alegre, y el éxito sucede al gozo. El hombre que labora regocijándose en su Dios y creyendo con todo su corazón, tiene el éxito garantizado. El que siembra con esperanza recogerá con gozo.
Por lo tanto, querido lector, “solamente esfuérzate y sé muy valiente.”