15/11/2025
Homenaje Póstumo para Don Tereso de Jesús Soto
Hoy con esta publicación queremos honrar la vida de un hombre sencillo, pero inmenso en su entrega: don Tereso de Jesús Soto, un servidor incansable de Dios y de su comunidad. Un hombre que, sin buscar reconocimientos ni aplausos, dejó huellas que permanecerán vivas por generaciones.
Desde muy joven, con solo primero de primaria, se ofreció a la Iglesia como catequista, rezador y predicador de la palabra. Su sabiduría no venía de libros, sino de su corazón, de su fe profunda y de su deseo sincero de llevar consuelo a quienes más lo necesitaban.
A los 40 años, se consagró aún más al servicio al convertirse en ministro de la comunión, misión que ejerció con devoción por cinco décadas.
Su vida familiar fue tan ejemplar como su vida comunitaria. Al unirse en matrimonio con doña Emiliana Soto el 10 de julio de 1962, comenzó una historia de amor, sacrificio y fortaleza que los sostuvo en los mejores y en los peores tiempos.
Un hombre que sació la sed de su tierra natal
En 1979, junto a don Andrés Valdez, emprendió una de sus luchas más grandes: llevar agua potable a Las Moritas. Lo que para muchos era imposible, para él era un deber y así, el 24 de junio de 1980, el agua llegó por primera vez a los hogares, como una bendición de San Juan Bautista que cambió la historia de la aldea. Don Tereso no solo fue parte del comité por 10 años; también fue fontanero, vigilante y maestro, recorriendo casa por casa para enseñar que ese recurso debía cuidarse con amor y responsabilidad.
Un corazón valiente en tiempos difíciles
Su fe lo llevó, injustamente, a ser perseguido. En enero de 1982, el Ejército llegó a su casa para ejecutarlo por el “delito” de predicar la Palabra. Solo un sueño, un aviso misterioso y providencial, permitió que la familia escapara a tiempo. Pero ni el miedo ni la amenaza lograron apagar su espíritu, pocos meses después, fue llamado a servir como jefe de patrullas de autodefensa, demostrando su valentía y su compromiso con la protección de los suyos.
Un líder sin estudios, pero lleno de sabiduría
En 1987, el pueblo lo eligió síndico II en la primera corporación municipal de Pachalum. Más tarde, se convirtió en miembro fundador de COOPACH y GASOPACH, hablando con claridad sobre acciones, economía y progreso, aun sin haber pisado una escuela para aprenderlo.
Su sabiduría venía de la experiencia, del trabajo, y de ese don especial que tienen solo quienes aman verdaderamente a su comunidad.
Un legado sembrado en la tierra y en el corazón
Entre 2000 y 2018, apoyó la construcción de la carretera Moritas Bajas, Naranjito, incluso ofreciendo su propio terreno para que la vía pudiera existir. Así era don Tereso: daba sin exigir, entregaba sin esperar recompensa y sembraba caminos para que otros pudieran caminar mejor.
En sus últimos años, su salud se fue debilitando. El 02 de septiembre de 2025 recibió el diagnóstico de cáncer de estómago, una batalla dura que enfrentó con la misma serenidad con la que vivió toda su vida. El 12 de noviembre de 2025, a las 16 horas, entregó su alma al Padre.
Un ejemplo que no se apagará
Hoy no despedimos a un simple vecino, hoy honramos a un fundador, un servidor, un padre, un esposo ejemplar, un hombre de fe y un constructor silencioso del futuro de su pueblo.
Su obra no termina aquí. Sigue fluyendo en el agua que corre por las tuberías, en los caminos que se abrieron gracias a él, en los proyectos que impulsó y, sobre todo, en el corazón de quienes lo conocieron.
Que su vida sea para todos nosotros un recordatorio de que los grandes hombres no siempre usan trajes, títulos ni diplomas: a veces caminan entre nosotros con sombrero, Biblia en mano y el deseo inmenso de servir.
Gracias, don Tereso, por su vida, su entrega y su ejemplo, su luz seguirá viva en cada rincón de su tierra amada Las Moritas.