25/10/2025
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
Hoy, con el corazón lleno de gozo y gratitud, queremos dar gracias a Dios por habernos permitido vivir esta hermosa fiesta de fe, unión y alegría.
Cada uno de ustedes ha sido una bendición, una muestra viva del amor de Dios manifestado a través de su participación, colaboración y generosidad.
Gracias por su apoyo incondicional, por sus donaciones, por su tiempo, por su esfuerzo y por todo lo que hicieron para que esta celebración fuera posible.
Cada sonrisa, cada ayuda, cada gesto de servicio fue una ofrenda agradable al Señor.
Que Dios, en su infinita bondad, les recompense con abundantes bendiciones.
Que sus hogares se llenen de paz, esperanza y amor, y que la Virgen María siga acompañando sus caminos y cubriéndolos con su manto de ternura.
Hoy damos gracias, no solo por una fiesta hermosa, sino por una comunidad unida en el amor y la fe.
Porque cuando trabajamos juntos por el Reino de Dios, los milagros se hacen visibles.
Que el Señor les bendiga abundantemente y les devuelva multiplicado todo lo que han ofrecido con amor.
Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, interceda por cada familia, para que nunca falte en sus hogares la paz, la salud y la gracia divina.