Iglesia Bautista Luz, Cobán

Iglesia Bautista Luz, Cobán Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Iglesia Bautista Luz, Cobán, Iglesia, 4a. calle 6-39 zona 4 Cobán, Alta Verapaz.

A través de nuestra historia hemos sido un pueblo confesional, adoptando declaraciones de fe como testimonio a nuestras creencias y como garantía de nuestra fidelidad a las doctrinas reveladas en las Sagradas Escrituras.

"Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada", Proverbios 31:28Hoy en nuestra iglesia, celebramos la vida de mujere...
11/05/2026

"Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada", Proverbios 31:28

Hoy en nuestra iglesia, celebramos la vida de mujeres valientes y virtuosas que transforman vidas.
Que el señor les siga dando su amor, guía, respaldo y bendición todos los días.
¡Feliz día de la Madre!

20/04/2026
Reflexión bíblica sobre Hechos 2:41-43 UNA COMUNIDAD VIVA.El texto nos presenta el nacimiento de una comunidad viva, enc...
20/04/2026

Reflexión bíblica sobre Hechos 2:41-43 UNA COMUNIDAD VIVA.
El texto nos presenta el nacimiento de una comunidad viva, encendida por el Espíritu. No se trata solo de personas que “creyeron”, sino de personas que decidieron reorganizar su vida en torno a una fe que transforma. Recibieron la palabra, se bautizaron y, sobre todo, perseveraban: en la enseñanza, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración. Es una espiritualidad que no se queda en lo íntimo, sino que se hace visible en la vida compartida.
Esta primera comunidad nos invita a recuperar una espiritualidad profunda, una que no se conforma con prácticas vacías, sino que se arraiga en el encuentro real con Dios y con las demás personas. Una espiritualidad que escucha, aprende y se deja cuestionar. Una espiritualidad que no huye del mundo, sino que se compromete con su transformación.
La fe que nace en este pasaje es también una fe liberadora. No es una fe individualista ni pasiva. Es una fe que rompe el miedo, que genera asombro, que mueve a la solidaridad, que reconstruye relaciones. Donde hay fe verdadera, hay comunidad; donde hay comunidad, hay cuidado mutuo; y donde hay cuidado mutuo, se abre paso la vida digna.
Hoy somos llamados y llamadas a preguntarnos: ¿nuestra fe nos está llevando a una vida más comprometida con las demás personas? ¿Estamos construyendo comunidad o viviendo aislados? ¿Nuestra espiritualidad nos libera o nos encierra?
Celebramos la fe que hemos recibido, esa fe que ha pasado de generación en generación, que nos sostiene en medio de las dificultades y que nos impulsa a seguir caminando. Pero también reconocemos que esta fe necesita ser renovada constantemente, alimentada por la Palabra, fortalecida en la comunidad y puesta en acción en el servicio.
Que podamos ser una comunidad que asombre, no por su perfección, sino por su amor, su compromiso y su esperanza.

LA VIDA QUE NO PUDO SER SEPULTADA. Meditación: “María Magdalena, testigo de la vida que resiste” (Juan 20, 1–18)En este ...
07/04/2026

LA VIDA QUE NO PUDO SER SEPULTADA.
Meditación: “María Magdalena, testigo de la vida que resiste” (Juan 20, 1–18)
En este relato encontramos a María Magdalena caminando en la madrugada, todavía envuelta en el dolor, la pérdida y la incertidumbre. Va al sepulcro no con esperanza, sino con duelo. Sin embargo, allí acontece algo profundamente transformador: el encuentro con la vida que no pudo ser sepultada.
Contexto sociopolítico y económico
Este pasaje ocurre bajo la opresión del Imperio Romano, un sistema que sostenía su poder mediante la violencia, la crucifixión y el miedo. Jesús fue ejecutado como un subversivo político, alguien que cuestionaba el orden injusto, denunciaba la exclusión y anunciaba un Reino diferente.
Las mujeres, como María Magdalena, vivían en condiciones de marginación económica y social. No eran consideradas testigos válidos en tribunales ni en espacios públicos. Sin embargo, es precisamente a una mujer —y no a las autoridades religiosas o políticas— a quien se le revela primero la resurrección. Esto ya es un acto profundamente liberador: Dios rompe las estructuras de poder que excluyen.
Contexto religioso
Las religiones de la época, estaban marcada por normas rígidas, purezas rituales y una fuerte jerarquía masculina. Jesús había confrontado ese sistema, acercándose a quienes eran considerados impuros o indignos.
En la resurrección, no aparece en el templo ni ante los líderes religiosos, sino en un jardín, en lo cotidiano, en lo aparentemente insignificante. Esto revela un Dios que no está controlado por instituciones, sino que se manifiesta en la vida, en la relación, en el amor que llama por el nombre: “¡María!”
Desde la Fe liberadora:
María pasa por un proceso profundamente humano:
Primero ve el sepulcro vacío y se llena de confusión.
Luego llora, expresa su dolor sin censura.
Después escucha su nombre, y en ese momento reconoce a Jesús.
Finalmente, es enviada: “Ve y anuncia”.
La fe liberadora no niega el dolor, lo atraviesa. No se queda en la muerte, busca la vida. Y cuando encuentra la vida, no la guarda, la comparte.
Jesús le dice: “No me retengas”. Es una invitación a no aferrarse al pasado, a no querer controlar la experiencia con Jesús, sino a ponerse en camino.
Desafíos para hoy
Es importante reconocer la voz de Jesús en medio del dolor, porque hay muchas voces que a veces se convierten en ruidos
Como María, vivimos en contextos de violencia, injusticia y pérdida. El desafío es no quedarnos en el sepulcro, porque quedarnos en el sepulcro tiene su significado, debemos abrirnos a la posibilidad de que Jesús sigue llamando nuestro nombre.
Romper estructuras que excluyen
Este texto nos cuestiona: ¿A quiénes estamos silenciando hoy? ¿A quiénes no creemos? Jesús sigue revelándose todos/todas, y no deja a nadie al margen, y nos invita a poner nuestra atención en quienes son marginadas y marginados.
Asumir el papel de testigos y anunciadoras/es.
María no fue solo consolada, fue enviada. La fe liberadora nos mueve a anunciar vida, justicia y dignidad en nuestros territorios.
No retener a Jesús: dejar que la fe se haga acción.
No se trata solo de experiencias espirituales, sino de compromiso concreto con la vida, especialmente de quienes sufren. Esa es la resurrección que hoy celebramos, dar vida en medio de la muerte, renacer a pecar de nuestras historias.

Enseñanzas clave
Jesús se revela primero a quienes la sociedad descarta.
La resurrección es un acto de resistencia frente a la muerte impuesta por los poderes injustos.
La fe auténtica pasa del dolor al anuncio.
El encuentro con Jesús es personal (“María”), pero su misión es comunitaria.

Texto: Juan 4,5-42 – La mujer samaritanaEl encuentro de Jesús con la mujer samaritana es uno de los relatos más revoluci...
18/03/2026

Texto: Juan 4,5-42 – La mujer samaritana
El encuentro de Jesús con la mujer samaritana es uno de los relatos más revolucionarios del Evangelio. En el contexto en que ocurre, esa mujer estaba marcada por múltiples exclusiones: era mujer, era samaritana —un pueblo despreciado por los judíos— y además su historia personal era motivo de juicio social. En la realidad de la mujer samarita se cruzaban el racismo, el patriarcado y la marginación.
Sin embargo, Jesús rompe todas esas barreras. Se acerca, le habla, la escucha y dialoga con ella públicamente. Con este gesto, Jesús desafía las normas culturales que silenciaban a las mujeres. En lugar de tratarla como alguien inferior o pecadora, la reconoce como interlocutora válida, capaz de reflexionar, preguntar y comprender las cosas profundas de Dios.
Jesús no se acerca a ella desde el poder, sino desde la dignidad. Le pide agua. Ese gesto es profundamente simbólico: Jesús reconoce que también necesita de ella. En una sociedad que desvaloriza a las mujeres, el Evangelio muestra a un Jesús que establece relaciones de reciprocidad, no de dominación.
Durante la conversación, Jesús también la invita a mirar su realidad con verdad. No para condenarla, sino para liberarla. La mujer se atreve a hablar, a preguntar, a confrontar. Su voz emerge. Y cuando descubre que ha encontrado una fuente de vida, deja su cántaro —símbolo de las cargas de su vida— y corre a anunciar a su pueblo lo que ha vivido.
Así, una mujer que era marginada se convierte en la primera evangelizadora de su comunidad.
Este texto nos abre los ojos a una verdad importante: Dios no quiere a las mujeres silenciadas, ni sometidas, sino vivas, conscientes de su dignidad y protagonismo de su propia historia, sin que se le imponga como debe vivir.
Desde una fe liberadora, este pasaje nos invita a reconocer que muchas mujeres siguen viviendo realidades similares a la samaritana: exclusión, violencia, pobreza, desprecio o silenciamiento. Pero el encuentro con Jesús abre un camino distinto: un camino donde las mujeres pueden recuperar su voz, su dignidad y su derecho a vivir plenamente.
Jesús no le pide a la mujer que vuelva a esconderse, sino que se levante y anuncie. De la misma manera, hoy las mujeres están llamadas a reconocer su valor, defender su vida, su integridad, su palabra y su participación en la comunidad, la iglesia y la sociedad.
Cuando una mujer descubre que su vida tiene dignidad, también descubre que tiene derecho a vivir sin violencia, a ser escuchada, a decidir, a participar y a saber que tiene derecho a tener derechos.
El Evangelio nos recuerda que el Reino de Dios comienza cuando las personas excluidas recuperan su lugar y su voz.
Que Dios despierte a nuestra comunidad con miradas nuevas,
relaciones justas
y caminos de respeto.
Que las mujeres puedan caminar libres,
con voz, con fuerza y con alegría.
Y que tu Espíritu nos ayude a construir
comunidades donde la vida de las mujeres
sea cuidada, defendida y celebrada.
Amén.
Compromisos de los hombres hacia las mujeres
Reconocer la dignidad y el valor de las mujeres como iguales.
Escuchar sus voces y respetar sus decisiones.
Rechazar cualquier forma de violencia, discriminación o control.
Compartir responsabilidades en la familia, la iglesia y la comunidad.
Defender los derechos y la seguridad de las mujeres en todos los espacios.
Ser aliados en la construcción de relaciones justas y respetuosas.
Compromisos de las mujeres consigo mismas
Reconocer su dignidad como hijas de Dios.
No aceptar la violencia ni el maltrato como algo normal.
Cuidar su vida, su salud y su bienestar.
Levantar la voz cuando haya injusticia.
Apoyar y acompañar a otras mujeres.
Participar activamente en la comunidad y en la construcción

La vida cristiana es un camino que se recorre por fe. No siempre es fácil; muchas veces es un camino largo y estrecho qu...
12/03/2026

La vida cristiana es un camino que se recorre por fe. No siempre es fácil; muchas veces es un camino largo y estrecho que exige esfuerzo, perseverancia y una decisión firme de seguir adelante. En este caminar, Dios nos llama a no retroceder ni mirar atrás, recordando el ejemplo de la esposa de Lot, quien al volver su mirada quedó atrapada en aquello de lo que debía escapar.
Cada creyente ha sido rescatado por Dios de una vida marcada por el pecado, las malas decisiones y todo aquello que contaminaba el corazón. Por eso, el Señor nos invita a dejar atrás ese pasado y a no volver a las mismas prácticas, actitudes o relaciones que antes nos alejaban de Él.
El apóstol Pablo nos anima a seguir avanzando hacia la meta, buscando el propósito que Dios tiene para nuestra vida. Aunque el pasado pueda traer recuerdos, pérdidas o errores, no debemos quedarnos atrapados en ellos. Aferrarnos a lo que quedó atrás solo nos detiene y debilita nuestra vida espiritual.
Hoy es un buen momento para recordar que Dios nos llamó a avanzar. Dejar atrás lo que no edifica y caminar con la mirada puesta en el futuro que Él ha preparado para nosotros nos permitirá crecer, madurar y cumplir el propósito que tiene para nuestra vida.

Reflexión bíblica sobre Juan 3:17–21El evangelio nos dice: “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mun...
02/03/2026

Reflexión bíblica sobre Juan 3:17–21
El evangelio nos dice: “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él” (Juan 3:17). Estas palabras, pronunciadas en el diálogo entre Jesús y Nicodemo, son profundamente esperanzadoras para una congregación como la nuestra, donde hay preocupaciones por el trabajo, luchas por la recuperación de la salud, personas mayores cargando años y dolencias, y jóvenes enfrentando crisis existenciales.
Jesús no viene a condenar nuestras angustias ni a señalarnos por nuestras debilidades. No viene a decirle a quien perdió su empleo que le faltó fe. No viene a decirle a quien batalla con su cuerpo enfermo que es castigo. No viene a reprocharle a la persona mayor su cansancio, ni a juzgar al joven por sus preguntas. Cristo viene para salvar —y salvar significa liberar, sanar, restaurar dignidad, abrir caminos donde parece no haberlos.
El texto continúa: “La luz vino al mundo…” (v.19). La luz no evita la oscuridad; entra en ella. En una fe liberadora entendemos que Dios no se desentiende del desempleo estructural, ni de la precariedad económica, ni del abandono que muchas veces sufren las personas. EN LAS DIFERENTES ETAPAS DE LA VIDA, pero desde la fe decimos que DIOS NO SE DESATIENDE ni del vacío que experimentan los jóvenes en una sociedad que promete mucho y sostiene poco. La luz de Cristo desenmascara aquello que genera muerte: sistemas injustos, indiferencia, individualismo.
Pero también revela nuestra responsabilidad: “El que practica la verdad viene a la luz” (v.21). Practicar la verdad es vivir de tal manera que nuestras obras reflejen el corazón de Dios.
Para quienes buscan trabajo, la luz nos recuerda que nuestra identidad no depende del salario, sino del amor de Dios.
Para quienes están en recuperación de salud, la luz afirma que su vida sigue siendo valiosa, productiva, digna.
Para nuestras personas mayores, la luz honra su memoria y sabiduría como tesoro vivo.
Para nuestros jóvenes, la luz les dice: tus preguntas no son pecado; son semillas de búsqueda.
Desde una fe liberadora, este texto nos invita a no quedarnos en la culpa ni en la resignación, sino a caminar hacia la luz, es decir, hacia una comunidad solidaria que acompaña, sostiene y lucha por condiciones más justas.
Desafíos para hoy
Hacer visible la luz en lo concreto: crear redes de apoyo para quienes buscan empleo, visitar a quienes están enfermos, escuchar activamente a la juventud y a las personas mayores.
Rechazar la teología de la culpa: no interpretar las crisis como castigo divino, sino como realidades humanas donde Dios actúa acompañando.
Practicar obras de verdad: que nuestra fe se traduzca en acciones comunitarias de solidaridad, justicia y cuidado mutuo.
Caminar hacia la luz personalmente: revisar qué temores o prácticas nos mantienen en oscuridad (indiferencia, juicio, desesperanza) y decidir dar pasos hacia la esperanza activa.

Josué capítulos 3 y 4 nos habla sobre la historia del cruce del Río Jordán por los Israelitas. Una historia que muestra ...
23/02/2026

Josué capítulos 3 y 4 nos habla sobre la historia del cruce del Río Jordán por los Israelitas. Una historia que muestra como la fe permitió al pueblo experimentar el poder de Dios en medio de los obstáculos que parecían insuperables, como las aguas de un río que se detuvieron y un camino seco que aparece en medio de él para que el pueblo cruzará a la tierra prometida.
Luego de este acontecimiento, Dios ordena colocar doce piedras para levantar un altar, un altar que serviría como recordatorio a las nuevas generaciones, un recordatorio de su poder, misericordia y fidelidad por su pueblo.
A pesar que, en la actualidad no experimentamos milagros de este tipo, si hemos experimentado milagros maravillosos que siguen mostrando la fidelidad de Dios y de los cuales, podemos testificar de acerca su poder y amor.
Al igual que a Josué, Dios nos pide construir altares que testifiquen a nuestras generaciones de lo grande de sus obras, sobre nuestras necesidades, procesos, desiertos y en todos los éxitos que hemos alcanzado.
¿Cómo levantamos altares?
La oración es un altar. Cuando oramos demostramos nuestra dependencia y confianza a Dios, y levantamos altares de agradecimiento a sus respuestas.
La alabanza es un altar, en ella no solo exaltamos y adoramos su nombre, sino que también reconocemos su soberanía, poder e importancia en nuestra vida.
Nuestro testimonio también en un altar que nos permite compartir a los demás la fidelidad de Dios. Cuando testificamos su amor, su poder y fidelidad en nuestra vida, alcanzamos a tocar vidas e inspirar a los demás a conocer al Dios de amor y de milagros. Asimismo, inspiramos al servicio y a la búsqueda de propósito.

Mateo 24:35 ¨El cielo y la tierra dejarán de existir, pero mis palabras no dejarán de cumplirse¨

Como cristianos somos responsables de levantar altares que nos hagan recordar las maravillas de Dios, alatares que fortalezcan nuestra fe, que nos recuerden que el Dios de Moisés, es el mismo de Josué y el nuestro, y que caminará con nosotros al igual como lo hizo con ellos y como lo hará con nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. ¡amén!

En nuestro servicio reflexionamos sobre algunas de las visitas realizadas por Jesús.1. Casa de Marta y María, (Lucas 10:...
26/01/2026

En nuestro servicio reflexionamos sobre algunas de las visitas realizadas por Jesús.
1. Casa de Marta y María, (Lucas 10:38-42) En este pasaje, notamos a una Marta muy afanada preparando comida y atendiendo a los invitados. Al notar que su hermana María no ayudaba, sino que, permanecía escuchando las enseñanzas de Jesús, se acercó a él para quejarse de su hermana. Jesús responde que María hacía lo correcto, mientras ella en su afán, se perdía de escucha su palabra.
El afán de nuestro día a día crea un distanciamiento que provoca olvidarnos de hablar con Jesús. Dejamos de atender lo más importante cuando nos dedicamos a fortalecer lo material, nos sumergimos en nuestros problemas y nublamos nuestra vista haciendo que nuestra mirada ya no se encuentra en Jesús. El afán nos arrastra a un abismo en donde, no solamente dejamos de lado a Jesús, también a nuestra familia y personas importantes en nuestra vida.

2. Casa de Simón el Fariseo (Lucas 7: 36-48) Una mujer decide, como acto de agradecimiento, ungir con perfume de alabastro los pies de Jesús para luego secarlos con su cabello. Este actuar de la mujer fue motivo de críticas y señalamientos por los pecados que le antecedían. Para Jesús, ella mostró el amor que no le mostró el dueño de la casa, a pesar de ser su invitado.
Jesús sabe que la mujer reconoció en él, el amor y la misericordia que redimiría sus pecados.
No debemos olvidar todo lo que Jesús ha hecho por nosotros y cuánto nos ha perdonado, eso nos hará vivir agradecidos evitando señalar la vida de las personas en las que Dios está trabajando. Disfrutemos de la presencia de Jesús y dejemos a un lado la queja y la inconformidad.

3. Casa de Zaqueo (Lucas 19:1-10) Zaqueo, un hombre enriquecido gracias al cobro de impuestos, quería conocer a Jesús. A diferencia de las dos casas antes mencionadas, Zaqueo no invita a Jesús a su casa, es Jesús quien decide ir a ella. Jesús conocía la vida de Zaqueo, sus pensamientos, sus acciones, sus pecados y su corazón.
Nuestra historia no es diferente. A pesar de no ser cobradores de impuestos, hemos pecado al igual que Zaqueo, aun así, Jesús desea visitar y permanecer en nuestra casa.

La visita de Jesús en estas tres casas tuvo como consecuencia enseñanza, redención de pecados, amor, misericordia y un cambio de vida. Jesús quiere entrar en nuestra casa y tenemos la decisión de invitarlo, o al igual que Zaqueo, dejarlo entrar para otorgarle el lugar que le corresponde mientras valoramos y agradecemos su presencia.

¿Con qué casa se identifica hoy?
¿Está dispuesto a abrirle y dejarlo obrar en su vida?

«He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo». Apocalipsis 3:20

Reflexión bíblica desde una fe liberadora1. Contexto histórico, político y económicoEl bautismo de Jesús ocurre en un ti...
14/01/2026

Reflexión bíblica desde una fe liberadora
1. Contexto histórico, político y económico
El bautismo de Jesús ocurre en un tiempo de opresión profunda. Palestina estaba bajo el dominio del Imperio Romano, un sistema político-militar que imponía altos impuestos, despojo de tierras y violencia estructural. La economía beneficiaba a unos pocos (élites religiosas y políticas aliadas al imperio), mientras la mayoría del pueblo vivía en pobreza, exclusión y desesperanza.
Juan el Bautista no predicaba desde el templo ni desde los centros de poder, sino desde el desierto, un lugar simbólico de resistencia, memoria y denuncia. Su llamado al arrepentimiento no era solo individual, sino colectivo y estructural: cambiar de camino, romper con la injusticia, preparar un pueblo capaz de soñar otro mundo posible.
En ese contexto, Jesús aparece no como un privilegiado, sino como uno más del pueblo oprimido que hace fila para bautizarse. Aunque Juan reconoce que Jesús no necesita ese bautismo, Jesús responde:
“Dejemos esto así por ahora, pues conviene que cumplamos lo que es justo” (Mt 3,15).
Aquí, la palabra justicia no se refiere a una norma religiosa, sino a la justicia del Reino de Dios: ponerse del lado del pueblo, asumir su historia, cargar sus dolores y caminar junto a quienes sufren.
2. Clave liberadora del texto
Jesús elige sumergirse en las aguas donde están los pecadores, los empobrecidos, los despreciados. No se separa, no se eleva, no se protege. Desde una fe liberadora, este gesto nos dice que Dios no actúa desde arriba, sino desde dentro de la historia herida.
Cuando Jesús sale del agua:
El cielo se abre: Dios rompe el silencio ante el sufrimiento.
El Espíritu desciende: la fuerza de Dios no es violenta, es acompañante.
La voz declara: “Este es mi Hijo amado”.
Antes de que Jesús haga milagros o predique, Dios afirma su dignidad. Esto es profundamente político: en un sistema que deshumaniza, Dios nombra, valida y ama.
3. Aplicaciones para hoy
Hoy también vivimos contextos de:
Violencia estructural y de género
Racismo y exclusión de los pueblos originarios
Cansancio, desgaste y miedo en quienes resisten
Este texto nos invita a:
Sumergirnos en la realidad, no huir de ella. La fe no es evasión, es compromiso.
Reconocer nuestra dignidad como hijas amadas de Dios, incluso cuando el sistema nos ha hecho sentir pequeñas o sin valor.
Construir espacios de resistencia, como el desierto de Juan: lugares de sanación, palabra, memoria y esperanza.
Escuchar la voz de Dios que hoy sigue diciendo: “Tú eres mi hija amada”, aun en medio del dolor y la lucha.
Desde una fe liberadora, el bautismo de Jesús nos recuerda que Dios camina con los pueblos que luchan, con las mujeres que resisten, con quienes no se rinden.
Oración comunitaria
Dios de la vida,
que te revelas en las aguas del Jordán
y te acercas a quienes han sido heridos por la injusticia,
hoy venimos ante Ti con nuestra historia,
con nuestras luchas, cansancios y esperanzas.
Así como Jesús se sumergió en las aguas del pueblo,
sumérgete Tú en nuestra realidad,
en nuestras comunidades marcadas por la violencia,
en los cuerpos cansados de las mujeres que resisten.
Abre los cielos sobre nosotras,
derrama tu Espíritu que sana, fortalece y anima,
y haznos escuchar tu voz que nos llama hijas amadas,
dignas, valiosas y necesarias para la vida del mundo.
Danos fuerza para seguir caminando,
sabiduría para organizarnos,
y esperanza para no soltar la vida,
hasta que la justicia y la paz florezcan en nuestra tierra.
Amén.

Dirección

4a. Calle 6-39 Zona 4 Cobán
Alta Verapaz

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Iglesia Bautista Luz, Cobán publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Lugar De Culto

Enviar un mensaje a Iglesia Bautista Luz, Cobán:

Compartir

Categoría