Cristianos latinos en Francia

Cristianos latinos en Francia Motivacion principal contactar a hermanos latinos, creyentes, en Francia.

Somos una pareja mi esposo Frances y yo de Costa Rica, nos congregamos en una iglesia maravillosa de las asambleas de Dios lo cual nos costo mucho encontrar;porque cuando llegamos a un nuevo pais y que somos creyentes no sabemos a donde congregarnos y con quien hablar, esta pagina es para ayudar aquellos que se sienten desubicados y necesitan conectarsen con cristianos o conocer Ministerios, publi

car las actividades de sus iglesias para crear una comunidad creyente mas unida.Todo para edificar y glorificar el nombre de Jesucristo.

04/06/2020

“Dijo Jesús a los judíos que habían creído en él; Si vosotros permaneciereis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” San Juan 8: 31-32

“Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” Santiago 1:25

Jesús en su palabra a los judíos que habían creído en él, establece algo muy importante para todos los que quieran ser verdaderamente sus discípulos y es “permanecer en su Palabra” y esto es mantenerse fiel a ella, oyéndola y obedeciéndola, esto lo confirma cuando dice: “El que me ama, mi Palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.” (San Juan 14:23-24) y guardar la Palabra de Dios es cumplirla como quien guarda las normas de Tránsito.

Esa Palabra de Dios, que es la verdad, al recibirla en nuestro espíritu, comienza a derrumbar los muros y fortalezas de mentira y de engaño que satanás ha construido en nuestra mente y en nuestro corazón a través de todo el tiempo que estuvimos alejados de Dios, viviendo en el mundo y la carne; poco a poco esa verdad de su Palabra va iluminando nuestras vidas, rompiendo esas cadenas, yugos y coyundas que nos ataban al mundo, al pecado y a la muerte y nos hace verdaderamente libres para vivir en el Espíritu y honrar y glorificar al Dios único, verdadero, todopoderoso y eterno.

Hermanos amados, a través del apóstol Santiago nos dice el Señor que debemos mirar atentamente su Palabra, no siendo oidores olvidadizos sino hacedores de ella y, nos promete, que el que tal haga será bienaventurado en lo que hace. Claramente nos lo reitera diciendo: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” (Josué 1:8)

12/05/2020

“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.” Salmos 34:7

“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” Salmos 34:19

Quien ha recibido a Cristo Jesús, ha sido justificado por la fe y tiene paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. (Romanos 5:1-2)

El haber sido hechos justos, por la fe en nuestro Señor Jesucristo, nos da el privilegio que ha establecido en su palabra: “Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (Juan 10:28) Es decir, el justo está sustentado por la mano del que es todopoderoso y eterno. Pero asimismo, el ser justos ante los ojos del Señor, nos compromete a vivir y obrar como justos ante Dios y ante el mundo, como dice su palabra: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los mu***os, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.” (Romanos 6:12-13)

El ángel del Señor acampa alrededor del justo, del que le teme y aunque muchas sean las aflicciones del justo, de todas ellas los librará el Señor; estas son las promesas para quien ande en obediencia a la voz de su palabra, con el temor de Dios en su corazón, honrando y glorificando su Santo nombre en todos los tiempos, los momentos y las circunstancias de su vida. “¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien; busca la Paz, y síguela.” (Salmos 34:12-14)

Le sel de la Terre
29/04/2020

Le sel de la Terre

29/04/2020

«Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios» Apocalipsis 19:7-9

Las bodas del Cordero son parte de la revelación de Jesucristo a Juan, de las cosas que deben suceder pronto. La pregunta es: ¿Qué bodas se llevarán a cabo? ¿Quiénes son los esposos? El profeta Isaías se refirió diciendo: «Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposaran contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo» (Isaías 62:5) y Jesús se llamó a sí mismo el esposo: «Jesús les dijo (a los discípulos): ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán» (Mateo 9:15), también se refirió a las bodas en la parábola de las diez vírgenes, donde vemos que el esposo es el Señor Jesucristo y la esposa son los creyentes o sea su iglesia.

Cuando Jesús venga de nuevo será para llevar a su iglesia para que esté con Él para siempre. La biblia dice: «Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor» (1 Tesalonicenses. 4:17); esto es el arrebatamiento de la iglesia, un hecho contundente que será pronto.

Como creyentes, en tanto las bodas se celebran, nos corresponde ataviarnos con vestiduras blancas, resplandecientes, de lino fino, sin mancha y sin arruga, como la novia que se prepara para su amado, esto es dejar de pecar deliberadamente y seguir la santidad. Él quiere «una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha» (Efesios 5:27b).

Hoy, Cristo te invita a participar de las bodas del Cordero, es una invitación de gran honor, escucha su voz y abre tu corazón para dejarlo entrar. Jesús dice que cualquiera que oye su voz y cree en Él, tiene vida eterna y no será condenado, pues Cristo ha pagado la dote de la novia con su propia sangre, por tanto, acéptalo y prepárate para ese encuentro nupcial con Cristo Jesús.

19/04/2020

«Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob» Éxodo 2:23-24
Después de mu**to José, los Israelitas se multiplicaron en gran manera, y para ese entonces en Egipto se levantó un nuevo rey que empezó a oprimirlos con dura servidumbre, pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban. En medio de tanta opresión el pueblo clama a Dios por su liberación, Dios escucha sus gemidos y levanta un líder, Moisés, para liberarlos de la esclavitud, y le dice: «El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel» (Éxodo 3:9-10). Y también les da una promesa: «Yo os sacaré de la aflicción de Egipto […], a una tierra que fluye leche y miel». (Éxodo 3:17)
Tal vez nuestra vida esté convertida en un Egipto, en padecimientos, opresión, menosprecio, amarguras y pecado. Entonces ¿qué podemos hacer? Al igual que los israelitas, tenemos que clamar y gemir al Dios Altísimo, porque no es el Faraón quien determinó su liberación, sino Dios, pues la crudeza de los conflictos no son determinantes en nuestra vida, sino la mano de Dios con su poder, Él dice: «Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces». (Jeremías 33:3)
Dios no es indiferente a lo que vive la humanidad, pues somos creación de Él y desde su templo inclina su oído al clamor de sus hijos, pero quiere que abandonemos los malos caminos, los pensamientos inicuos, nos despojemos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos y aceptemos su voluntad para vivir una vida nueva, sin anhelar volver a la esclavitud del pecado.
Hermano, el Señor es tu pronto auxilio en la tribulación, acércate a Él, abre tu corazón, acéptalo como tu Salvador, Él te sacará de toda esclavitud y del pecado para llevarte a una tierra que fluye leche y miel.

10/04/2020

Mensaje de Christian Misch:
Cuando era pequeño, recuerdo que conseguí una radio de playa gracias a una promoción. ¡Me encantaba buscar las diferentes emisoras en el dial! Emisoras de música clásica, noticias, música contemporánea, tertulias… Una de las cosas que más me gustaba era tratar de conseguir emisoras en francés. En aquellos tiempos Internet no estaba demasiado desarrollado, y no teníamos acceso a él en nuestra casa, por lo que no era común ver o escuchar programas en otros idiomas. Cuando encontraba una, tenía que ser muy preciso y estar muy atento a lo que decían, ya que la señal no era muy fuerte. ¡Me gustaba tanto escuchar a personas hablando en francés!

De manera similar, si queremos orar de una manera eficaz, tenemos que aprender a sintonizar nuestro corazón con el de Dios, y escuchar lo que Él nos quiere decir.

El Señor dice en las Escrituras: “Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme” (Isaías 51:4). Así como hablamos con Dios, Él quiere hablar con nosotros. ¡La oración no es un monólogo, es una conversación! Él nos habla de maneras muy sutiles. Cuanto más tiempo pasas con Él, más eres capaz de percibir cómo Dios te habla a través de Su Palabra, de pensamientos, de ideas, de sensaciones…, y a través de ellos te va guiando. ¡Es tan precioso contar con Él!

Proponte en este día escuchar lo que Dios quiere decirte. ¡Él quiere hablarte, querido(a) amigo(a)!

¡Eres un Milagro!

27/12/2019

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.”, 1 Timoteo 2:5-6

“Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.”, Hebreos 9:15

Ningún ser humano podía, ni podrá llenar los requisitos de ser el mediador para la salvación del hombre, sólo Cristo, conforme escrito está en la Palabra de Dios en Hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. En el antiguo pacto, en el pueblo de Israel, había sacerdotes que realizaban ofrendas de corderos para mediación por los pecados del pueblo, los cuales servían a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales (Hebreos 8:5), es decir a lo que había de venir y manifestarse: Cristo mismo, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29).
Con el nuevo pacto, hecho mediante la sangre de Cristo, tenemos nuestro Sumo Sacerdote, al que se le ha dado un ministerio que es muy superior al sacerdocio antiguo, porque Él es mediador a nuestro favor de un mejor pacto con Dios basado en mejores promesas (Hebreos 8:6), donde la ley es escrita en nuestro corazón cuando el Espíritu Santo viene a habitar en nosotros por la fe en Cristo (Jeremías 31:33).

Esto significa que el sacrificio de Cristo es completo y suficiente para limpiar nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, para que le podamos servir a Dios, ya que Cristo ha quitado lo primero para establecer lo último. En esta voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez y para siempre (Hebreos 10:10). Así que acerquémonos con toda confianza y firmeza a Dios y sirvámosle con toda santidad, a través de nuestro Mediador celestial, y no dudemos de esta esperanza que nos renueva y sostiene a diario, porque FIEL es El que hizo esta promesa (Hebreos 10:22-23).

27/11/2019

“Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”, Josué 1:7-8

Claro que no es fácil mantenerse en el camino correcto, se requiere valentía para no desviarse y estar enfocado en hacer lo que dice la Palabra de Dios, que implica determinación y esfuerzo.
Esforzarse en practicar lo que dice la Palabra de Dios, tampoco es en nuestra fuerza, necesitamos estar siempre guiados por su Espíritu, pero sí nos corresponde no rendirnos, seguir adelante, persistir en seguir sus instrucciones.
Cuando la Palabra se refiere a no desviarnos ni a izquierda ni derecha, es porque el camino de la obediencia está lleno de tentaciones, de batallas diarias que requieren todo nuestro esfuerzo y concentración. Dios se refiere, cuando nos dice que debemos meditar en su Palabra, a estar enfocados en lo que dice que somos en Cristo, en la capacidad de hacer gracias al poder de su Espíritu que mora en cada creyente y que nos fortalece para hacer conforme a su verdad (Efesios 3:16).

Así que un esfuerzo y aprendizaje constante lleno de valentía para seguir sin distracciones su Palabra nos llevará a ser prosperados realmente de manera integral en el espíritu, alma y cuerpo, en todos nuestros asuntos, en todo lo que emprendamos. (Deuteronomio 29:9,3 Juan 1:1-3).

23/11/2019

“Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.”, 2 Corintios 5:1

“Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.”, Isaías 57:15

En el antiguo testamento, el templo era el lugar más sublime y respetado por el pueblo de Israel, toda su cultura, tradiciones y comercio giraban en torno a él. Los salmos muestran la necesidad de permanecer en la casa del Señor para contemplar su hermosura, para meditar (reflexionar en su Palabra) en su templo (Salmos 27:4), y de vivir para siempre en sus moradas (Salmos 23:6).
En el Nuevo Testamento, el que cree en Jesucristo se constituye en morada de Dios, su Espíritu viene a morar en el quebrantado y humilde de espíritu (lo que denota arrepentimiento) y nos da vida eterna.
Haciendo un paralelismo con el antiguo testamento, nuestro anhelo debe ser estar en la casa del Señor continuamente, es decir en su presencia como un estado permanente más que como un lugar físico.
Aunque hay un lugar donde nos reunimos para alabar al Señor y formarnos en su Palabra (Salmos 133:1), en el cual estamos llamados a congregarnos como hermanos en la fe de Cristo (Hebreos 10:25), el llamado de hoy es a estar conscientes que su presencia permanece en nosotros para guiarnos, para darnos la fuerza que debe quitar todo temor y toda inseguridad, así como a fortalecer nuestra relación con Dios, porque nos demuestra que es continua.
Si Él permanece en nosotros y nosotros en Él, en obediencia, somos bendecidos en todos nuestros asuntos (Juan 15:7), podemos entonces decir que ciertamente la bondad y el amor inagotable del Señor nos seguirán todos los días de nuestra vida, y en la casa del Señor viviremos por siempre (Salmos 23:6).

13/11/2019

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;”, Hebreos 12:14-16

En varias ocasiones tenemos la tendencia a criticarlo todo, a enojarnos fácilmente o a tener una mala actitud y disposición frente a las cosas, sobre todo cuando estas no son favorables a nosotros. Debemos tener cuidado de no estar cayendo en amargura.
La amargura se muestra tanto en las personas irritables como en las que son melancólicas, también en las personas aisladas, solitarias o ensimismadas que nunca expresan lo que sienten; probablemente han sido heridas o maltratadas y han guardado dentro de su corazón este hecho sin llevarlo a la presencia de Dios para ser sanados.

La amargura no es ajena a ninguno de nosotros. Cuando somos heridos, o si alguien nos hace daño, podemos caer en amargura. Por ejemplo, en Colosenses 3:19 , la Palabra de Dios exhorta a los esposos a no ser ásperos con la esposa porque se puede causar daño y producir amargura en el corazón de ellas. También cuando somos ofendidos, reaccionamos con enojo y si no abordamos con sabiduría esta situación, se puede convertir en una raíz de amargura. Si no enfrentamos los problemas, las situaciones que nos disgustan se pueden convertir en raíz de amargura que luego contaminan nuestra vida y la de los demás.

Todos hemos sido ofendidos, o hemos ofendido, pero hay una diferencia: el cómo manejamos esas situaciones, si reconocemos un deseo incorrecto o lo confesamos al llevarlo en oración a Dios, para que Él nos sane y no se convierta en amargura. Por eso nos dice en Efesios 4:26, que no dejemos que el enojo nos haga pecar ni lo mantengamos todo el día, sino que vayamos a la presencia del Señor para hallar consuelo y pronto auxilio en las tribulaciones y así no le demos oportunidad al maligno.

05/11/2019

El que es de Dios, escucha las palabras de Dios...Juan 8:47

Amar es escuchar la Palabra de Dios. Cuando decimos que amamos a Dios, debemos recordar que ese amor debe verse reflejado en acciones. Jesús dice: “El que es de Dios, escucha las palabras de Dios”.

En el mundo existen muchas cosas para ser escuchadas… tanto buenas, como malas. Sin embargo, amar es conocer y prestar atención a lo que dice la Palabra de Dios. Por lo tanto, oye, lee y medita en la Sagradas Escrituras, pues sólo allí puedes conocer a Jesús como tu Salvador.

Lucas 46-49:
¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.

Y usted? Sobre cuales palabras han establecido sus fundaciones?

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