29/07/2024
Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. (Salmo 40:1)
¿Has puesto toda tu esperanza en Dios? Seguro que a veces no te resulta fácil esperar a que el Señor conteste tu petición. Puede que recuerdes momentos en los que decidiste actuar por tu cuenta en lugar de esperar la obra de Dios. No es la mejor idea. Cuando esperas en Dios recibes lo mejor, lo que está dentro de su voluntad. Al esperar en él, el bienestar llegará a tu vida porque sus caminos son mucho más sabios y mejores.
Este versículo nos da una imagen muy tierna de Dios. El Señor se inclinó hacia el salmista David y escuchó su clamor. Imagínate a un papá o una mamá inclinándose para escuchar bien a su amado niño pequeño. Se acerca porque le interesa oír y entender lo que le sucede a su hijo, lo que inquieta su corazón.
De la misma forma, Dios se acerca a ti como Padre amoroso. Él no es un Dios distante, él está cerca de ti en todo momento. Dios escucha tus palabras y oye tu clamor. ¡Habla con él! No olvides que puedes confiar en que él actuará en el momento adecuado porque te ama y se interesa por ti. Nunca dejes de esperar en Dios.