06/09/2026
🔵 HOY, TERCER DÍA DE LA SOLEMNE NOVENA
Hasta el próximo día 12 de septiembre, a las 20:00 horas, Solemne y devota Novena ante la Real Presencia del Augusto Sacramento del Altar. Además, en esta tercera noche de hoy domingo, tendrá lugar la tradicional Procesión Claustral y Extra-claustral con S.D.M. bajo palio, Bendición y reserva. ¡La Virgen te espera!
NOVENA A LA DIVINA PASTORA DE LAS ALMAS, Soberana Emperatriz de los Cielos y de la Tierra, escrita en 1714 por el Venerable Padre Fray Isidoro de Sevilla, de la Orden de Menores Capuchinos.
✝️ Tercer día: María Santísima, Pastora de los Bienaventurados.
V/. + Por la señal de la santa cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
R/. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN (para todos los días): Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser vos quien sois, y porque sois digno de ser amado, por vuestro ser inmutable y perfectísimo, y porque os amo sobre todas las cosas, y os debo amar, me pesa en mi alma de haberos ofendido, con tantas culpas como he cometido contra vuestra Divina Majestad: me pesa de haber ofendido a vuestra infinita grandeza, haciéndome por mis delitos enemigo vuestro. Quisiera, Señor, tener tanta contrición de mis pecados que muriera de dolor. Propongo, con vuestra divina gracia, enmendar mi vida, y nunca más ofenderos, y de apartarme de toda la ocasión que me excite a la culpa, y confesar todos mis pecados sin callar alguno y satisfacer por ellos como se me ordenare. Espero en vuestra infinita misericordia que me habéis de perdonar y salvar, y os ofrezco por satisfacción de mis pecados vuestros infinitos merecimientos, y los de vuestra Purísima Madre María Santísima, Señora nuestra. Señor, pequé, tened piedad y misericordia de mi, que soy grande pecador. Amén.
DÍA TERCERO. MARÍA SANTÍSIMA, PASTORA DE LOS BIENAVENTURADOS
CONSIDERACIÓN
Considera, alma mía, a la Augusta Princesa de los Tronos Celestiales, hecha Pastora de todos los Bienaventurados. No son estas dichosísimas almas ovejas descarriadas, como dijo David de otras, sino como el mismo Jesucristo asegura en su Evangelio, ovejas obedientes de su rebaño, a las cuales introdujo el Pastor Divino en los fértiles y abundantes pastos de la gloria. El Pastor es la puerta para el redil de sus ovejas, como dice Nuestro Señor Jesucristo, cuando en el mismo lugar en que se llama Pastor, se llamó también Puerta por donde entraban las ovejas al redil. María es la Puerta del cielo, por ella entran a la gloria los escogidos, de los cuales es Pastora, y como tal, apacienta con aquella inefable suavidad de su amor y misericordia a todos los Bienaventurados, en los fértiles y abundantes campos de la celestial Jerusalén. Para ellos, admirar su hermosísimo e incomparable rostro es sabrosísimo y gustoso pasto, gozándose con cuya vista de una felicidad particular, que los llena de alegría en la Patria de los elegidos. María Santísima es pues Pastora de los Bienaventurados.
SALUTACIÓN E INVOCACIÓN A LA DIVINA PASTORA
Dios te salve, elevadísima y eminentísima sobre todas las criaturas, María Señora nuestra, mística Pastora de los Ángeles, a quienes apacientas con tus virtudes, siendo para los soberanos Espíritus de tanta gloria el contemplarte, que te piden sumisos vuelvas hacia ellos tu bellísimo y hermosísimo rostro, para ser apacentados con tan singular y extraordinaria hermosura. Dios te salve, porque como Reina poderosa y Emperatriz soberana, todos los Espíritus celestiales te obedecen humillados, estando siempre pendientes de las disposiciones de tu voluntad. Dios te salve, porque a todos ellos los llenas de gozo, júbilo y alegría, siendo luz clarísima de aquellos elevados coros angélicos. Dios te salve, porque por tu intercesión se reparan y llenan las sillas que dejaron vacías los Ángeles apóstatas, y a todos los buenos los apacientas como amantísima Pastora. Dirá a continuación el sacerdote o quien dirija el rezo de la novena, respondiendo la asamblea toda:
V/. Ruega por nosotros, Pastora Divina de los Ángeles.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN: Oh amantísima Princesa de los Tronos celestiales y dulcísima Pastora de los Bienaventurados, que gustosos se apacientan con tu hermosa vista, y están pendientes de lo que ordena tu santa voluntad. Ruégote, amada Pastora mía, por aquella inefable caridad con que amas a los Bienaventurados como corderos de tu rebaño, que me ampares y favorezcas a la hora de mi muerte, y que en la necesidad que te invoco, me alcances de tu Santísimo Hijo el remedio de ella, el cual con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
DOXOLOGÍA FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Bendito sea eternamente el Eterno Padre, porque crió a María Santísima para Hija suya, y porque le dio tanto poder. Amén.
Bendito sea eternamente el Eterno Hijo, porque crió a María Santísima para Madre suya, y porque le dio tanta sabiduría. Amén.
Bendito sea eternamente el Eterno Espíritu Santo, porque crió a María Santísima para Esposa suya, y porque le dio tanto Amor. Amén.
Bendita sea eternamente la Eterna Trinidad, porque crió a María Santísima para que fuese Templo y habitación suya, y porque nos la dio adornada con tanto poder, sabiduría y amor. Amén.
Bendígante, Señor, Trino y Uno, eternamente todas las criaturas y te den honra, magnificencia y alabanza por todas las gracias, prerrogativas y privilegios que concediste a María Santísima, nuestra Pastora. Amén.
V/. Bendita sea mil veces.
R/. Pastora tan soberana.